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Se muere el capo de la mafia



Se muere el capo de capos de la mafia italiana

El "jefe de jefes" de Cosa Nostra, la mafia siciliana, Bernardo Provenzano, detenido en 2006 tras 42 años huido, se encuentra en estado de coma profundo y respira mediante ventilación asistida, después de ser operado de un hematoma en la cabeza tras caerse en su celda.



El hombre más buscado de Italia, el Jefe de Jefes de La Cosa Nostra, apenas se había movido de su pueblo en los 43 años que llevaba en busca y captura. Ni coches caros ni trajes de diseño ni mansiones en la Costa Esmeralda, Bernardo Provenzano vivía en una granja a las afueras de Corleone, un pueblo siciliano de unos 12.000 habitantes, fortaleza de la mafia, que se hizo famoso en todo el mundo gracias a "El Padrino" de Coppola y Mario Puzo. Deben ahorrar un montón estos mafiosos italianos. Como su antecesor, Toto Riina, que también estuvo prófugo veinte años en el mismo pueblo, Provenzano sigue pareciendo el campesino que fue antes convertirse en matón de la mafia, cuando todavía era un adolescente al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Ahora tiene 73 años, nació el 31 de enero de 1933 en Corleone y le llaman "El Tractor" porque dicen que es implacable con sus enemigos. Estando prófugo, fue condenado a cadena perpetua por su participación en diversos delitos; entre ellos, los asesinatos de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.
Empezó como matón del capo Luciano Liggio, que pensaba que Provenzano era un idiota, pero que disparaba muy bien. No obstante, el hombre del cerebro de pollo, según Liggio, consiguió encauzar a La Familia por un camino menos sangriento que su predecesor, Riina. Creó lo que se considera la "nueva mafia" de cuello blanco, más centrada en negocios inmobiliarios y subcontratas públicas.
Consiguió eludir la captura, en parte, por esa vida modesta y porque evitó las delatoras nuevas tecnologías. No utilizaba el teléfono fijo ni los móviles, dirigía La Cosa Nostra con notitas escritas que entregaba a sus hombres de confianza. Tenía, además, varios escondrijos en Sicilia y cada dos o tres días se cambiaba de casa.
Sus abogados insistían en que estaba muerto, sobre todo durante los últimos años, pero las autoridades descubrieron que en 2003 estuvo en una clínica francesa, donde le operaron de la próstata. En enero de 2005 la policía siciliana llegó a detener a 46 personas acusadas de ayudarle a esconderse, pero el gran capo seguía sin aparecer. Dos meses después, pusieron en circulación un retrato robot del mafioso con los cambios que podía haber sufrido su rostro y las indicaciones de los informadores de la mafia siciliana.



Cae el último gran capo de La Cosa Nostra

Esther. El hombre más buscado de Italia, el Jefe de Jefes de La Cosa Nostra, apenas se había movido de su pueblo en los 43 años que llevaba en busca y captura. Ni coches caros ni trajes de diseño ni mansiones en la Costa Esmeralda, Bernardo Provenzano vivía en una granja a las afueras de Corleone, un pueblo siciliano de unos 12.000 habitantes, fortaleza de la mafia, que se hizo famoso en todo el mundo gracias a "El Padrino" de Coppola y Mario Puzo. Deben ahorrar un montón estos mafiosos italianos. Como su antecesor, Toto Riina, que también estuvo prófugo veinte años en el mismo pueblo, Provenzano sigue pareciendo el campesino que fue antes convertirse en matón de la mafia, cuando todavía era un adolescente al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Ahora tiene 73 años, nació el 31 de enero de 1933 en Corleone y le llaman "El Tractor" porque dicen que es implacable con sus enemigos. Estando prófugo, fue condenado a cadena perpetua por su participación en diversos delitos; entre ellos, los asesinatos de los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.
Empezó como matón del capo Luciano Liggio, que pensaba que Provenzano era un idiota, pero que disparaba muy bien. No obstante, el hombre del cerebro de pollo, según Liggio, consiguió encauzar a La Familia por un camino menos sangriento que su predecesor, Riina. Creó lo que se considera la "nueva mafia" de cuello blanco, más centrada en negocios inmobiliarios y subcontratas públicas.
Consiguió eludir la captura, en parte, por esa vida modesta y porque evitó las delatoras nuevas tecnologías. No utilizaba el teléfono fijo ni los móviles, dirigía La Cosa Nostra con notitas escritas que entregaba a sus hombres de confianza. Tenía, además, varios escondrijos en Sicilia y cada dos o tres días se cambiaba de casa.
Sus abogados insistían en que estaba muerto, sobre todo durante los últimos años, pero las autoridades descubrieron que en 2003 estuvo en una clínica francesa, donde le operaron de la próstata. En enero de 2005 la policía siciliana llegó a detener a 46 personas acusadas de ayudarle a esconderse, pero el gran capo seguía sin aparecer. Dos meses después, pusieron en circulación un retrato robot del mafioso con los cambios que podía haber sufrido su rostro y las indicaciones de los informadores de la mafia siciliana.

Lo localizaron en una granja cerca de Corleone
Finalmente, le detuvieron el 11 de abril de 2006 en una granja situada a pocos kilómetros del pueblo. Los investigadores le siguieron el rastro a la ropa limpia que le envió su mujer, Saveria Benedetta, que también vive a las afueras de Corleone.
"No sabéis lo que estáis haciendo", le dijo Provenzano a los agentes que le detuvieron y poco más ha dicho desde entonces, porque en su primer interrogatorio se limitó a confirmar su nombre, edad y lugar de nacimiento. Lo han encerado en una cárcel de máxima seguridad de Umbría y está previsto que pase por los tribunales en mayo, en relación con diversos crímenes mafiosos cometidos en los años ochenta.

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