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Se resistio y los motochorros lo ejecutaron como si nada

Los “motochorros” lo cercaron, aceleró para huir, pero le dieron un tiro mortal en la espalda

Marcos Maya tenía 19 años y fue asesinado ayer a la madrugada cuando intentaron robarle la moto en el sudoeste de la capital. El joven condujo por dos cuadras hasta que se desvaneció frente a un local de fiestas, en avenida Independencia al 2.800.



Norma escuchó el disparo a las 0.15, a metros de su casa. Luego supo que unos ladrones habían rodeado a un joven en Larrea y Juan B. Terán, que el muchacho había acelerado para escapar y le dispararon. A Nancy la llamaron por teléfono cerca de la 1 para informarle que el hijo de su amigo Daniel había caído herido con su moto frente a un salón de fiestas de avenida Independencia al 2.800. Dina se despertó ayer a la mañana y una vecina le contó que a un muchacho de su cuadra, en Lincoln al 1.200, lo habían matado al intentar robarle la moto.

El relato que dieron las tres mujeres a LA GACETA permitió reconstruir parte del homicidio de Marcos Daniel Maya, un joven de 19 años que trabajaba junto a su padre vendiendo casas prefabricadas en avenida Roca, y que iba a cenar a la casa de su novia cuando le quisieron robar la moto y lo mataron.

Maya vivía en Lincoln 1.250 junto a sus padres y sus tres hermanos. Había estado a la tarde en la casa de su novia en Magallanes al 2.600, y su suegra lo habría invitado a comer humita, según confió un allegado. Luego habría regresado a su vivienda, y volvía a lo de su pareja cuando fue abordado por los ladrones.



El ataque

El ataque ocurrió cuando Maya circulaba por Larrea hacia el Este, y lo interceptaron dos motos, contó Norma. “Lo quisieron asaltar y le hicieron un tiro, no sabemos dónde le pegaron. El chico siguió en la moto y cayó a la vuelta. No sé cómo ha sido, pero al tiro se lo sintió como a las 0.15”, aseguró la vecina, que vive a menos de 10 metros del lugar en el que ocurrió el ataque.

Los testigos le dijeron a la Policía que Maya habría sido rodeado por los ladrones. Una de las motos le habría aparecido por el norte y la otra por el sur, con la intención aparente de cercarlo. El joven logró acelerar y escapar por Juan B. Terán hacia avenida Independencia, cuando le hicieron el disparo que le dio en la espalda.

Norma reconoció que no es el primer robo de motos que ocurre en esa esquina. “A mi hija le pusieron el revólver en la cabeza y le robaron la moto (Honda) Titán, en septiembre del año pasado. A otra vecina, dos semanas antes, le hicieron lo mismo. Mis hijos salen y con mi marido quedamos con miedo hasta que regresan”, relató Norma.

La caída

“Mi hermana me llamó y me dijo, ‘Nancy, al hijo de Daniel lo han asaltado, hablá a alguien por favor’. Corté y llamé al 107”, dijo una mujer que tiene un negocio frente al lugar en el que cayó Maya, en avenida Independencia al 2.800, entre los pasajes Esperanza y San Nicolás.

Casi a esa altura hay un salón de fiestas, y los que se acercaron a auxiliar al joven creyeron que se había caído de la moto por un accidente. En realidad había manejado herido por dos cuadras, hasta que se quedó sin fuerzas y se desvaneció. Cuando la ambulancia llegó, Maya ya había fallecido

“Al padre lo conozco. Toda la familia es excelente. Daniel perdió a su hijo, es algo que no se supera nunca. Es horrible, acá no se puede vivir”, expresó Nancy con lágrimas en sus ojos.

La mujer manifestó que en la esquina de Larrea y Juan B. Terán, donde ocurrió el asalto, es un lugar de parada de “motochorros”. “Hace dos meses pasaba en un taxi por esa esquina y lo encañonaron. El taxista salió marcha atrás hacia la avenida Independencia a toda velocidad. Casi volcamos”, aseguró Nancy.

En las paradas

La cuadra en la que vivía la víctima estaba vacía ayer a la siesta. Las casas estaban casi todas cerradas, y los patios delanteros eran custodiados por perros grandes. “Deben estar todos en el velorio”, explicó Dina, una de las pocas mujeres que permanecía en su casa.

La vecina aseveró que en las paradas de colectivos ocurren robos todos los días. “Antes no era así, uno podía sentarse en las veredas y ahora tenemos que estar encerrados”, consideró Marcela, la hija de la vecina. “Es terrible, ¿para qué lo mataron? ¿por una moto?”, se quejó Dina
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