se robo un celular y lo escondio en el ojete
Una caminata por el Parque Morazán se convirtió en pesadilla para una mujer que iba hablando por teléfono celular y fue asaltada por un joven que la seguía, a las 2 de la tarde.
Toda rasguñada y muy asustada, la dama empezó a gritar pidiendo ayuda a varios hombres que estaban cerca.
De inmediato se produjo una persecución por el parque, una cacería humana contra el caco. El escurridizo asaltante sacó una ligera ventaja y aprovechó para subirse a un autobús que iba pasando.
Un policía que vigilaba la capital se percató de la situación y se unió a la persecución.
Después de que el bus recorrió varios metros, los pasajeros al notar que venía mucha gente gritando detrás lograron identificar y detener al sospechoso.
Entre forcejeos e insultos lo bajaron del bus y entre todos empezaron a revisarlo.
TELÉFONO BIEN GUARDADO
Como no encontraban nada, decidieron quitarle la ropa para ver dónde se metió el celular de la señora. El hombre suplicaba: “Soy inocente, soy inocente”, pero los testigos aseguraban que había asaltado a la mujer.
Sin ninguna opción se hincó, se bajó el pantalón de mezclilla y no tenía nada; por último, ya cansados de buscar le bajaron el bóxer y para sorpresa de todos se escondió el celular en el ano.
Con mucho cuidado le ayudaron a expulsar el aparato y la policía lo metió en una bolsa plástica.
El joven quedó detenido, mientras que la afectada firmó el parte correspondiente para que le devolvieran el celular, eso sí, después de que lo lavaran bien.
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