se viene Cuba libre señores

Cuba baila a su ritmo

A mediados del último diciembre, Barack Obama anunció el final del bloqueo que Estados Unidos sostenía contra la isla desde hace 54 años. Los cubanos viven la noticia con una mezcla de esperanza y desconfianza, y con bastante menos prisas de lo que el mundo supone.



En la isla, el ritmo se empeña en ser siempre distinto. Mientras en todo el mundo, las noticias del final del bloqueo que se extendió por más de 50 años acaparan todas las portadas y debates, en la propia Cuba pasan otras cosas.

El hombre, de unos sesenta y pico, lleva en la mano izquierda un ramillete de Santa Rita. De sus dedos se desprende un manojo de flores fucsias que cae debajo de la placa empotrada en la pared. Luego atraviesa la calle Jovellar, en el pintoresco barrio de El Vedado, y detiene su marcha frente a la Universidad de La Habana.

–¡Señor, disculpe! ¿De quién se trata?–, pregunta una pareja de turistas, atribulada por no conocer al personaje que el bronce de la placa inmortaliza.
–¡Es José Antonio Echeverría Bianchi! –responde el anciano–. Cayó en este mismo lugar luchando contra las fuerzas de Fulgencio Batista horas antes de que triunfara la Revolución.

El sexagenario saca un sobre que lleva en su bolso y muestra: “Son documentos sobre Simón Bolívar que me dieron en la Embajada de Venezuela. Fui para decirles que estoy dispuesto a viajar y ponerme a las órdenes del presidente Maduro”. De pronto, es él quien pregunta: “¿Ustedes son argentinos?
Seguimos de cerca a Cristina. En Cuba la queremos mucho”, dice antes de despedirse y disculparse porque debe llevar flores a la tumba de su madre. Sin prisa pero sin pausa, Don Elpidio se pierde por la serpenteante calle L, rumbo al cementerio de Colón.



Pese a que lleva meses concentrando todas las miradas –tras el anuncio del presidente Barack Obama de la finalización del bloqueo comercial al que era sometida por los Estados Unidos desde hace 54 años– Cuba sigue bailando al ritmo de su propio son. La gente en la calle no parece tan enfrascada en debates como el resto del mundo supone. En la capital parecen andar más atentos a los vaivenes de la actualidad venezolana y a la coyuntura regional, que a las negociaciones con Estados Unidos. Así se desprende además de las portadas de la prensa local. En los primeros días de marzo, Orbe, semanario de Prensa Latina, lleva en tapa a Hugo Chávez, al cumplirse dos años de su muerte. En tanto, Juventud Rebelde dedica su primera edición del mes al viaje que Raúl Castro hizo a Uruguay para acompañar a Tabaré Vázquez en su asunción presidencial.