Secretos de un trabajo en las sombras: Morosos Incobrables

Diario Popular, a pura curiosidad, se metió en un mundo donde las luces de la legalidad comienzan a ser difusas. En primera persona, conocé cómo se maneja éste escuadrón que algún día podría tocarte el timbre



La primera vez que vi la publicidad de "Morosos Incobrables" me quedé helado. Unos tipos trajeados de negro persiguen a una persona hasta debajo de la cama para darle sobres. Sobres blancos. "Desde ahora, el preocupado será el deudor", decía la voz en off. Un águila de logo, y negro, mucho negro.
Me dejó pensando.

Pasaron años hasta que decidí a llamar a la empresa. Tenía preguntas para hacerles: no quería cuestionarlos, pero pretendía saber qué hacían, cómo lo hacían, quiénes eran. Si estaban armados —como me intrigaba mientras veía una y otra vez el video en YouTube— o si les llevaban rosas, además de sobres, a los deudores para invitarlos a negociar. Si era extorsión encubierta.

Llamé. Atendió un hombre. Se me cortó la voz: no pude explicarle claramente que yo, periodista, quería hablar con algún responsable de la empresa para preguntarle sobre su metodología de trabajo. No tenía justificación noticiosa para contactarlo: mi único móvil era la curiosidad.
Me pidieron un teléfono. Y a las tres horas me llamó José Paletta.
Paletta se presentó como el dueño de "Morosos Incobrables". Su voz, áspera, grave, intimidaba. Sus palabras, no: me dijo "tesorito". Es investigador y múltiple campeón mundial de tiro. Jura que Alberto

Nisman no se suicidó. Asegura que lo comprobó.
Paletta me contó que "Morosos Incobrables" tiene 36 años de antigüedad. Que fue la primera empresa en, como dice su nombre, dedicarse a cobrar deudas. Sólo trabajan con deudas documentadas: lo hicieron con más de 11800 casos.
Jura que no sabe lo que es el miedo. Lo repite, por si no quedó claro. Y cuenta la fórmula secreta:
-Esto es simple. Ponemos al deudor en evidencia. Demostramos que es un hijo de puta, que está cagando a gente, en plata grande, o plata chica. No utilizamos la violencia: no lo tocamos ni con un pétalo de rosa.


link: https://www.youtube.com/watch?v=T9pAWdFlBgc
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Los acreedores que se acercan a "Morosos Incobrables" cruzan todos los estratos sociales. Algunos reclaman 4.5 millones de pesos; otros $800: algún albañil cuyo capataz jamás le pagó un "trabajito". Paletta, antes de tomar el caso, estudia a las dos partes. Ve que no haya nada raro.
Ahí empieza el trabajo fino.

Primero es un estudio de patrimonio: alguna vez se subió a un helicóptero para ver propiedades en countries. Si tiene bienes como para responder, empiezan los llamados a la casa. Después aparecen las Traffic: camionetas blancas, con un ploteo enorme que dice "Morosos Incobrables", se acercan hasta donde esté el deudor. Se bajan tipos trajeados con sobres en la mano. Sobres blancos. Pueden ser 50, 100, 200. Se presentan. Les dan los sobres: 50, 100, 200.
-Hemos ido a hacer cobranzas a "Esperanto", a bares, a cabarets. Encontramos gente que debía tomando Don Perignon. Imaginate la cara cuando nos reciben- cuenta Paletta.

La escena puede repetirse. El deudor es el que la corta:
-Jamás dejé un trabajo antes de cobrarlo: con algunos me demoré hasta tres años. Ojo: hay un 10% de deudores que realmente son incobrables. Son casos donde no tienen recursos para pagar. Nosotros, por supuesto, estudiamos que efectivamente sea así. Imaginate: en algunos casos le escapan al pago y manejan 28 "lucas" en la tarjeta de crédito. O andan en un Audi que no tienen a su nombre pero sabés que es de ellos.

Cuando el que le escapa al compromiso económico se dispone a pagar, las partes que se sientan a negociar son tres: el acreedor, el deudor... y "Morosos Incobrables". Ellos le cargan los honorarios al entrampado. El que contrata el servicio paga gastos iniciales que, de cobrar, se le reintegran.
-Cobro deudas de terceros... ¿te pensás que no me van a pagar por mi trabajo?

Paletta se jacta de tener amigos periodistas. Los necesita: si el personaje en falta es conocido, va a los medios de comunicación a escracharlos. Así pasó con Javier Castrilli. El ex árbitro estaba en campaña para ser intendente. Paletta lo escrachó en varios canales. Contó que había estafado a mucha gente: debía $4.600.000.