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Sergio Massa: la mentira renovadora





El candidato presidencial del Frente Renovador se recluye cada vez más en lo peor de la política. La tríada de intendentes que sostiene su armado y los vínculos del massismo con los negocios oscuros del kirchnerismo


Cuando decidió presentarse como candidato a diputado nacional, por fuera del Frente para la Victoria, Sergio Massa recurrió a uno de los tantos sellos de goma partidarios que se venden al mejor postor. Concretamente, optó por utilizar la denominación “Frente Renovador”, pensando que con ese nombre podía esconder su sociedad con personajes que representan lo peor de la política.

Se está por cumplir un año de la derrota K en las primarias y aún no se sabe a ciencia cierta cuáles son las propuestas concretas del ex intendente de Tigre. En materia de seguridad, se la pasó haciendo campaña por la policía local, pero mandó a sus legisladores a trabar el proyecto en el parlamento bonaerense. Cuando la policía finalmente se creó por decreto, primero rechazó la iniciativa pero ahora dice que la acepta a regañadientes. Es lo que se dice un auténtico camaleón. En el plano económico, su discurso se centra en verdades de Perogrullo. Por ejemplo, sus críticas principales apuntan a temas como el Impuesto a las Ganancias que pagan los trabajadores, pero sin plantear soluciones superadoras ni cambios profundos en el modelo. Según pudo saber Hoy, todos sus asesores económicos son de perfil liberal, por lo que no tienen entre sus prioridades lo que significa la necesidad de fortalecer el aparato productivo, generar trabajo genuino y otorgar valor agregado a la economía.



De la Ucedé a los K



“Massita”, como le gustaba decirle Néstor Kirchner, comenzó su carrera como afiliado de la Ucedé, el partido creado por el golpista y ultraliberal, Alvaro Alsogaray, uno de los principales artífices de la entrega del patrimonio nacional que tuvo lugar en nuestro país en los años 90.

Tras la fusión de la Ucedé con el menemismo, Massa se sumó a las filas del dirigente sindical Luis Barrionuevo, que por aquella época se hizo famoso por las frase: “tenemos que dejar de robar dos años” y “ soy recontra alcahuete de Menem”. La relación se mantiene hasta la actualidad: Massa incluyó en su armado a dirigentes del barrionuevismo, como la diputada nacional Graciela Camaño y el legislador provincial Rubén Eslaiman.



El ahora intendente de Tigre también fue el principal operador político de la candidatura presidencial de Ramón Palito Ortega a fines de los ´90, quien finalmente terminó siendo el vice en la fórmula encabezada por Eduardo Duhalde. En aquel entonces, se vio envuelto en un escándalo cuando se descubrió que para sostener la campaña se habrían recibido fondos aportados por un banquero, Aldo Ducler, acusado en EEUU por lavar dinero proveniente del narcotráfico. Massa, en aquel entonces, habría tenido una estrecha relación con Ducler. Desde sus inicios en la actividad política, el ex intendente de Tigre tiene vínculos con la denominada patria financiera. De hecho, uno de sus principales sostenes económicos sería el banquero Jorge Brito, seriamente involucrado en el escándalo por la compra de la exCiccone Calcográfica (ver La estrecha sociedad entre Massa y los banqueros).

El ahora diputado nacional llegó a ser legislador provincial y titular de la Anses de la mano de Duhalde (en ese organismo promocionó a Amado Boudou) con quien jugaba al fútbol –Massa era arquero- en la quinta Don Tomás de San Vicente, donde posteriormente se instaló la Fundación Felices los Niños, conducida por el sacerdote condenado por abuso Julio César Grassi. Pero el gran salto lo hizo acompañando a Néstor y Cristina Kirchner: desde 2003 a 2007 siguió siendo titular de la Anses, luego fue electo intendente de Tigre y terminó siendo designado jefe de Gabinete.

La tríada de intendentes



Según pudo saber Hoy, la mesa chica de Sergio Massa está constituida por tres jefes comunales: Gabriel Katopodis (San Martín), Joaquín de la Torre (San Miguel) y José Eseverri (Olavarría). Los dos primeros tuvieron una activa participación en el kirchnerismo y resultaron electos en esos lugares en la boletas del Frente para la Victoria. En tanto, Eseverri fue uno de los radicales que se sumó a la llamada Concertación que impulsó Kirchner ni bien asumió como presidente, mediante la cual cooptó a varios dirigentes del centenario partido, entre ellos Julio Cobos, el compañero de lista de CFK en los comicios de 2007. Un escalón por debajo de esta triada de intendentes, se encuentra otra persona de pasado oscuro: Juan Amondarain. El Tío, como se lo conoce en La Plata, fue el artífice de algunas de las medidas más polémicas durante el gobierno de Felipe Solá en la Provincia: por ejemplo, se lo sindica como uno de los responsables de la renovación por 15 años de las licencias de numerosas salas de bingos con tragamonedas, a cambio del pago de un exiguo canon. Siempre existieron sospechas de que se habrían pagado retornos millonarios. En definitiva, cuesta entender qué tipo de renovación se puede poner en marcha si los protagonistas de aplicarla, en muchos casos, son cómplices de la entrega y de la corrupción sistemática registrada en las últimas dos décadas.

Barones que no son tan barones

Lejos de ser renovadora, la base de la estructura partidaria del massismo está constituida por varios de los personajes más polémicos de la política bonaerense, incluyendo a algunos de los llamados barones del Conurbano, que están en decadencia.

El caso paradigmático es el intendente de Merlo, Raúl “El Vasco” Othacehé, que decidió sumarse al massismo el año pasado, siendo un jefe comunal que ha sido denunciado en varias ocasiones por la violencia política que existe en su municipio, al que conduce desde hace 23 años.

Otro de los jefes comunales que forma parte de este espacio es Jesús Cataldo Cariglino, el único intendente que ha tenido Malvinas Argentinas desde que se conformó como municipio en el año 1995. Cariglino se hizo tristemente célebre en el año 2003, cuando estuvo preso durante 13 días, acusado por diversas causas.

Cariglino, por estos días, no estaría demasiado cómodo en el massismo. Por eso pegó el faltazo al cónclave de intendentes que se hizo en Magdalena, el último fin de semana. Tampoco estuvieron los jefes comunales (Luis Acuña) y Humberto Zúccaro (Pilar). Todos ellos apoyan la Policía local que impulsa Scioli y, según trascendió, conformarían un espacio propio para disputar la interna en el Frente Renovador.

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