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Serie de Reportes de Investigación - Abuso de la Marihuana

¿Cuáles son los efectos agudos del uso de la marihuana?
Si se fuma, los efectos de la marihuana comienzan apenas entra la droga al cerebro y duran de 1 a 3 horas. Si la marihuana se ingiere en un alimento o bebida, el inicio de los efectos a corto plazo es más lento, generalmente comenzando entre media hora y una hora después, y los mismos duran más, hasta 4 horas. Si se fuma la marihuana, se deposita mucho más THC en la sangre que al comerla o beberla.

A los pocos minutos de inhalar el humo de la marihuana, el corazón comienza a latir más rápido, los pasajes bronquiales se relajan y se ensanchan, y los vasos sanguíneos en los ojos se dilatan, haciendo que los ojos se vean rojos. El corazón, que normalmente late de 70 a 80 latidos por minuto, puede aumentar su ritmo en unos 20 a 50 latidos por minuto o, en algunos casos, hasta puede duplicarse. Este efecto puede ser mayor si se usan otras drogas con la marihuana.

Cuando el THC llega al cerebro, el usuario se siente eufórico o "entra en onda" (estar "high", porque ésta actúa sobre el sistema de gratificación cerebral, es decir, las áreas del cerebro que responden a estímulos como la comida y la bebida, así como a la mayoría de las drogas de abuso. El THC activa el sistema de gratificación de igual manera que lo hacen casi todas las drogas, es decir, estimulando las células cerebrales para que liberen una sustancia química llamada dopamina.

El usuario de marihuana puede experimentar sensaciones placenteras, los colores y sonidos le parecen más intensos, y el tiempo le parece transcurrir muy lentamente. Siente la boca seca y repentinamente tiene mucha hambre o mucha sed. También le pueden temblar las manos y las puede sentir frías. La euforia pasa después de un tiempo y entonces el usuario puede sentir sueño o depresión. A veces, el uso de marihuana produce ansiedad, temor, desconfianza o pánico.

El uso frecuente de marihuana deteriora la habilidad para formar memorias, recordar eventos (Vea el recuadro La marihuana, la memoria y el hipocampo), y para desviar la atención de una cosa a otra.10 El THC también entorpece la coordinación y el equilibrio al adherirse a los receptores en el cerebelo y a los ganglios basales, que son las partes del cerebro que regulan el equilibrio, la postura, la coordinación del movimiento y el tiempo de reacción. Por sus efectos sobre el cerebro y el cuerpo, la intoxicación con marihuana puede resultar en accidentes. Los estudios demuestran que aproximadamente entre el 6 y el 11 por ciento de las víctimas de accidentes letales dan un resultado positivo en las pruebas para el THC y, en muchos de estos casos, también se detecta el uso de alcohol.11

Un estudio realizado por la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA, por sus siglas en inglés) mostró que bastaba una dosis moderada de marihuana para que se deteriorara la habilidad para conducir. Sin embargo, los efectos de la marihuana combinada con el alcohol, aun en dosis bajas, fueron marcadamente superiores que cuando cualquiera de las drogas se usaba por separado.12 Entre los índices de conducir que se midieron en el estudio estaban el tiempo de reacción, la frecuencia de búsqueda visual (cuando el chofer verifica las calles laterales), y la habilidad para percibir o para responder a cambios en la velocidad relativa de otros vehículos.

Los usuarios de marihuana que consumen dosis altas de la droga pueden experimentar una psicosis tóxica aguda que incluye alucinaciones, delirios y despersonalización (una pérdida del sentido de identidad personal o de auto-reconocimiento). Aunque aún se desconocen las causas específicas de estos síntomas, parece que ocurren con más frecuencia cuando se ingiere una dosis alta de cannabis en la comida o bebida, en vez de fumarla.
En la década de los setenta, la generación de la explosión demográfica (conocida como la del "baby boom" estaba llegando a su mayoría de edad y su droga de preferencia era la marihuana. En 1979, más del 60 por ciento de los estudiantes del 12o grado habían probado marihuana por lo menos una vez en sus vidas. Después de llegar a este tope, el porcentaje de estudiantes del 12o grado que alguna vez hubieran usado marihuana disminuyó durante más de una década, llegando a su nivel más bajo, 33 por ciento, en 1992. Sin embargo, en 1993, el número de estudiantes del 12o grado que probaban la marihuana por primera vez comenzó a escalar, alcanzando el 50 por ciento en 1997. Aunque el porcentaje de estudiantes del 12o grado que han experimentado con la marihuana se ha mantenido aproximadamente a ese nivel desde entonces, este hecho sigue constituyendo motivo de preocupación.1 En el 2002, aproximadamente 2.6 millones de estadounidenses usaron marihuana por primera vez, dos tercios de los cuales eran menores de 18 años.2 Por otra parte, la marihuana de hoy en día puede ser cinco veces más potente que la marihuana de los años setenta.

El consumo de marihuana puede producir cambios físicos, mentales, emocionales y conductuales adversos y, contrario a la creencia popular, la marihuana puede causar adicción. El humo de la marihuana, al igual que el humo del cigarrillo, puede lesionar los pulmones.3 El consumo de marihuana puede deteriorar la memoria a corto plazo,4 las habilidades verbales y el juicio, así como distorsionar la percepción. También puede debilitar el sistema inmune5 y posiblemente incrementar el riesgo de que el usuario desarrolle cáncer. Finalmente, es posible que el aumento en el uso de marihuana por adolescentes sumamente jóvenes tenga un impacto muy negativo sobre su desarrollo.6

Esperamos que este reporte de investigación contribuya a que los lectores estén más conscientes de los últimos descubrimientos sobre el abuso de la marihuana y sus efectos nocivos.

Nora D. Volkow, M.D.
Directora
Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.
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