Check the new version here

Popular channels

Sexo en el agua: morbo y algo más

El verano aumenta las relaciones en playas, piscinas, jacuzzis… Permiten salir de la rutina, aunque tienen sus peligros



Verano, vacaciones, descanso, adiós al estrés, más horas de sueño… La felicidad a flor de piel, sin las tensiones propias del resto del año. Y la libido en plena acción. En los meses estivales, propensos al sol y al buen tiempo, aumenta el deseo sexual. Y las relaciones, ya sean con la pareja habitual o con otras esporádicas. También la incitación a probar nuevas experiencias. Horas y horas de playa, sol, piscina, jacuzzi…, y rodeados de cuerpos esculturales. Todo ello contribuye a que el sexo acuático -sí, sí, en el agua- sea más frecuente en esta época del año.

LOS CONTRAS
Tener sexo en lugares públicos se considera delito y los ayuntamientos así lo establecen en sus ordenanzas municipales. En el caso de Bilbao, por ejemplo, el texto legal es muy claro: "quedan prohibidas las prácticas sexuales incívicas al desconsiderar al resto de la ciudadanía mediante la exhibición pública de actos de marcado carácter íntimo y personal, todas aquellas prácticas o actos en las que el sexo esté explicitado, de manera que resulte imposible no advertirlo o evitarlo".

"En verano nos relacionamos mucho más y todo es más fácil", explica la sexóloga Lurdes Lavado, del gabinete Albora-Bide. Las salidas nocturnas son más frecuentes y facilitan los encuentros 'románticos'. Además, la piel bronceada, unida a las prendas más cortas y de colores llamativos, "hacen que nos sintamos más guapos y se avive el deseo". "Hay una mayor alegría y lo vivimos de otra manera", añade.

El sexo acuático, una práctica muy socorrida en estas fechas, tiene entre otros atractivos que supone "salir de la rutina" y "provoca morbo", lo que genera "una mayor excitación" que a su vez facilita "llegar más fácil al orgasmo", señala la experta. En el caso de las mujeres -apunta-, hay que añadir el hecho de que en el agua "no hay olores corporales que nos hagan sentir incómodas".

Lurdes Lavado asegura que si el encuentro se produce en un lugar idílico -por ejemplo, una espectacular jacuzzi de una romántica habitación de hotel o una cala paradisíaca alejada del mundanal ruido y solitaria-, la experiencia es aún más sugerente por "la condición hedonista del ser humano". Sin embargo, si es en plena playa o en una piscina pública, el peligro de ser cazados 'in fraganti' constituye a la vez un freno y un punto de morbo. "Influye más todo lo que lo rodea a nivel emocional que físico", indica.

La especialista advierte de la necesidad de mantener medidas de protección en el agua, si se quiere evitar sorpresas futuras. Los riesgos de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual son exactamente los mismos. Además, "los espermatozoides se mueven con mucha mas rapidez y agilidad".
0
0
0
0No comments yet