Si no sabes de sexo preguntale a la Iglesia.

La Iglesia recomienda métodos anticonceptivos naturales desde los 14 años.

La Iglesia lanzó su manual de educación sexual en la escuela


Sergio Rubín
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A días de iniciarse el ciclo lectivo, cuando varias jurisdicciones del país —entre ellas, la Capital— comenzarán a implementar programas de educación sexual, la Iglesia emitió ayer una clara señal de que promoverá decididamente en todos los niveles de sus colegios el abordaje de esta problemática. Por primera vez, la Conferencia Episcopal —que nuclea a los cien obispos del país— difundió un extenso plan que es una suerte de guía-marco para hablar de sexo con los alumnos, donde, centralmente, se propician las relaciones sexuales dentro del matrimonio y el empleo de métodos naturales de anticoncepción.

El libro, titulado "Educación para el amor", se conoce luego de que, hacia fines del año pasado, el Congreso y la Legislatura porteña aprobarán sendas leyes de educación sexual que suscitaron fuertes debates con las autoridades católicos. Y ve la luz luego de un arduo debate dentro de la Iglesia, donde la necesidad de consensuar un texto —tras varios años de discusión— implicó que muchos de los temas fueran expresados de un modo más bien enunciativo. De todas formas, en la presentación se habla de "orientaciones básicas", abiertas a "convenientes aportes".

La Iglesia insiste en que la educación sexual no puede reducirse a "aspectos técnicos y científicos", separándosela de una concepción integral de la persona. Por eso, habla de "educación para el amor". En ese sentido, dice —citando a Juan Pablo II— que "se debe exigir una educación de la castidad y la virginidad, como virtudes que desarrollan la auténtica madurez". Y reafirma la identidad sexual hombre/mujer.

Con todo, en un aspecto es más osado que algunos planes oficiales porque, a diferencia de estos, no promueve este tipo de educación en los "contenidos transversales" —en distintas materias— sino como una asignatura específica en los cursos superiores (ver La posición...). "Evidentemente, en el nivel inicial es más coherente, por la realidad del nivel, trabajar los contenidos integrados en las áreas. En el tercer ciclo y el polimodal hay que pensar en un espacio curricular específico".

El plan arranca a los 6 años hablando sobre los principios religiosos acerca de la persona humana y la familia. A los 12 plantea la búsqueda de la identidad, la diferencia entre "el impulso sexual, el instinto sexual y la tendencia al amor", habla de "pornografía y consumo" y remarca que la gestación de un hijo requiere del aporte del papá y la mamá. También apunta sobre la "confusión entre placer y felicidad".

A los 13 habla de preparación al matrimonio y "desviaciones sexuales". A los 14, de paternidad responsable, métodos naturales de planificación familiar, y de los anticonceptivos y abortivos. A los 15, del "noviazgo digno y feliz", el "significado y valor de la virginidad", la homosexualidad y el sida —pero no menciona, al menos explícitamente, cómo prevenirlo— y de "los peligros de los métodos anticonceptivos y el aborto".

Los llamados "matrimonios a prueba" como el divorcio aparecen como tema a los 17 años. El valor del matrimonio se lleva varias páginas. En una de las carillas se propone preservar a los niños de "excesos que los encierran en sí mismos como la masturbación y el juego sexual". También se mencionan las tareas solidarias, el arte y el deporte como actividades que "encauzan muy positivamente" a los adolescentes y los "ayudan a armonizarse interiormente".

fuente: http://www.clarin.com/diario/2007/02/13/sociedad/s-02810.htm