si no se controla, el ébola será epidemia mundial

Todas las crisis humanitarias se vuelven más costosas y complejas de gestionar cuanto más tiempo pasa sin que se las logre controlar. La epidemia del ébola que está azotando los frágiles estados de África Occidental de Guinea, Liberia y Sierra Leona está demostrando ser un terrible ejemplo. La amenaza al bienestar público y la estabilidad social que representa el virus creció exponencialmente luego de una respuesta más que inadecuada después de que se detectasen los primeros casos a principios de año. La comunidad global debe hacer esfuerzos mucho más radicales si quiere evitar una catástrofe.

Ante los primeros brotes de ébola, los sistemas de salud pública de los estados afectados colapsaron. Algunas agencias y expertos describieron las advertencias tempranas de Médicos sin Fronteras, la organización médica y humanitaria que encabeza los esfuerzos para combatir la epidemia, como alarmistas. Estos críticos pecaron de ingenuos.

El comercio y el turismo a lo largo del continente se vieron perjudicados a medida de que el miedo se adueñó de la situación, se cancelaron vuelos a los países afectados y se cerraron las fronteras. El ébola no tiene cura confiable y genera pánico como pocas enfermedades de los últimos tiempos.

Al menos 2917 personas murieron hasta ahora de los 6263 casos registrados, según la Organización Mundial de la Salud. Pero salvo que el mundo responda con mayor urgencia, las proyecciones a más largo plazo indican que esta será una epidemia sin precedentes en la historia mundial reciente. Expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estiman que el ébola podría afectar hasta 1,4 millones de personas para enero. De este modo, el ébola podría transformarse en una característica permanente de la vida de África Occidental, afectando el comercio y la inversión.

Los expertos consideran que no es tarde para prevenir un resultado semejante. El presidente Barack Obama parece haberse dado cuenta de la escala del desafío, ya que aceptó enviar 3000 soldados estadounidenses a construir centros de tratamiento y capacitar a trabajadores de la salud. Pero la enfermedad sigue propagándose más rápido que las medidas para contenerla. Otros deben seguir el ejemplo de Estados Unidos. Europa podría comenzar por adoptar las recomendaciones de académicos y expertos de salud de dar licencia a voluntarios profesionales.

La OMS considera que se precisarán u$s 1000 millones para financiar la respuesta de emergencia. El dinero está llegando. Lo que se precisa con más urgencia es experiencia y recursos humanos en el lugar, y una estructura administrativa centralizada mediante la cual puedan coordinarse los esfuerzos mundiales. Ya han habido suficientes crisis en África de las que aprender. Si no se controla, la amenaza que esta crisis representa no hará otra cosa que extender su alcance mundial.