Check the new version here

Popular channels

Sin recursos en casa, no puede enviar a sus 7 hijos a la esc







Además de sufrir por la falta de recursos en el hogar y de vivir en una zona de marginación, Claudia Huitrón, madre de ocho niños, no encuentra la manera de cómo mandarlos a la escuela.

Asegura no contar con el dinero suficiente para comprar uniformes y útiles escolares para sus hijos, con edades de entre los 4 a 12 años.

A esto se le suma la amenaza del dueño del terreno donde tiene edificada su casa, el cual les exige el pago de 35 mil pesos o de lo contrario los echará a la calle, aseguró.

La historia de esta familia se sitúa en un terreno baldío de la colonia Pánfilo Natera, en la calle Cemento cruce con Valparaíso, a unos 100 metros del Camino Real.

A sus 29 años de edad, Claudia aseguró tener sospechas de estar embarazada de su noveno hijo.

Recargada en una de las paredes de su casa, la madre de familia recoge sus manos hacia atrás, agacha la cabeza, toma aire y comienza a relatar.

“Tenemos muchos problemas. El más fuerte es que nos quieren quitar la casa, nos dijo (el dueño) que si no le pagamos lo más pronto posible nos iba a sacar”, relató.

“Ahorita ninguno de los niños está yendo a la escuela porque no tengo para los uniformes, tampoco quiero mandarlos así porque los demás niños les hacen burla porque ni siquiera tienen zapatos”, expresó.

Nancy, de 12 años; Guadalupe, de 11; Carlos, de 10; Giovanni, de 9; Vianca, de 8; Alejandra, de 7; Claudia, de 6, quien no vive actualmente con su madre, y Leonel, de 4 años de edad, son los hijos de Claudia.

La mujer no se da a basto para brindar atención a sus siete hijos, pues mientras se hace cargo de unos, otros son descuidados y han crecido sin educación y con problemas de salud.

Por ejemplo, Nancy de 12 años, la mayor de las hijas de Claudia, no ha terminado su educación primaria ya que la abandonó desde hace cuatro años. Mientras que Leonel de 4, el más pequeño, no puede iniciar ese trámite ya que no ha sido registrado y no cuenta con documentos de identificación, dijo su madre.

“La niña más grande no quiere estudiar, yo la metí a la escuela pero me reprobó tres veces el primer grado. El otro niño chiquito no deja de tomar refrescos o de lo contrario se altera y comienza a llorar”, refirió la madre de familia.

Alba González, vocera de la Subsecretaria de Educación Zona Norte, dijo que se apoyará en lo imposible en la ubicación de los siete alumnos a la primaria.

A sus 11 años de edad, Guadalupe ha dado el ejemplo a sus hermanos de la responsabilidad del estudio. Con una sonrisa en su rostro la menor asegura querer regresar a la escuela, pero la falta de dinero en el hogar les impide hacerlo.

“Me gustan los trabajos que me ponen en la escuela”, dijo la menor, quien está por cursar el tercer grado en la primaria Pablo Galeana, que se ubica a unas cuantas cuadras de su casa.

Vecinos de la colonia Pánfilo Natera, quienes pidieron su anonimato, refirieron que Claudia y su familia han sufrido de los ataques de otros residentes del sector, quienes en constantes ocasiones la han denunciado por omisión de cuidados ante el DIF.

Hasta hace tres meses la familia de Claudia Huitrón habitaba en una casa de madera y cartón, entre temperaturas extremas que provocaban enfermedades a sus hijos, refirió la mujer, rodeada de todos sus niños.

Sin embargo, un hermano de la iglesia Cristiana a donde acuden cada fin de semana Carlos y Giovanni los ayudó a que levantaran una casa de dos cuartos y cocina. “Antes teníamos un jacalito de madera, pero a ellos siempre les ha gustado ir a la iglesia. Yo antes lloraba porque no teníamos nada”, dijo la madre de familia.

Junto a ella se encontraba Carlos, que tímido agachaba la cabeza y volteaba a ver a su madre antes de responder cualquier pregunta. “Nos gusta la iglesia porque nos enseñan cosas de Dios, nos dicen que le hagamos caso a mi mamá”, dijo Carlos, quien recargaba sus codos en el sofá de su casa.

Claudia Huitrón, dijo que otra problemática es la falta de servicios en el terreno donde vive junto a sus siete hijos, ya que no cuenta con drenaje.

Al terminar de escuchar el relato de su madre, Alejandra se reúne en el patio con sus seis hermanos, los abraza y sonríen. Detrás de ellos, se observan varias manitas pintadas en la pared de su casa, que están a punto de perder.







0
0
0
0
0No comments yet