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Sindrome de down, bendicion o castigo?

Por: Rosario Fierro

A pesar de ser tratados por la sociedad como deficientes mentales, y de tener una apariencia física que motiva el rechazo social, quienes padecen el Síndrome de Down son personas que vienen a aportar algo a la sociedad.
Durante toda la historia de la humanidad, se han dividido las opiniones sobre si es un castigo o una bendición de Dios. Para la generalidad de los padres de un niño con Down, se trata de una bendición.
El padecimiento fue descubierto en 1866 por el doctor inglés, John Langdon Hayden Down, de donde se derivó el nombre del síndrome, y quien después de una serie de estudios concluyó que se trata de una malformación genética en el cromosoma 21, y que a pesar de los avances de la ciencia y el muy reciente descubrimiento de la cadena del ADN, no se ha podido prevenir.
Quienes tienen este síndrome o las familias que tienen un miembro con este padecimiento están en la espera urgente de instituciones que les den la orientación y respuesta a sus demandas y dudas, pero también de alternativas médicas que les permitan paliar los efectos del síndrome.
Es decepcionante que en México existan dos centros que brinden información y apoyo a las familias que tienen miembros que padecen Down.




El primer centro fue Crecer Juntos del DIF Apodaca, Nuevo León, y hace algunas semanas se inauguró en Ahome apenas el segundo centro de atención, denominado Down, Abriendo Camino, acción que coloca al municipio y a Sinaloa entre las entidades preocupadas por lograr la integración social de quienes enfrentan este padecimiento.
A pesar de los avances en el ámbito científico y técnico con el fin de obtener más información respecto a las causas de esta condición, poco se ha avanzado como sociedad para conocer y entender a quienes sufren este síndrome.
Además, tristemente la forma de pensar y actuar de los mexicanos sigue generando marginación a quienes se debería compensar con más amor, entrega y comprensión.
Debido a ese estancamiento social no se logra concientizar a las personas que este padecimiento no se contagia ni se transmite a través del trato con ellos, ni mucho menos que quienes lo padecen no puedan desarrollar ninguna actividad, y lejos de brindarles una vida digna con su capacidad, los obligan a vivir bajo sombra, rezagados y muchas veces en el olvido.
DOWN, ABRIENDO CAMNO
A raíz del nacimiento de Ana María, hija menor de la señora María Guadalupe Villa Rábago y que padece este síndrome, como madre sintió la necesidad de ser apoyada y orientada sobre qué hacer con su bebé, al no encontrar respuesta, decidió unir esfuerzos con otras madres de familia para crear un centro que brindara información a quienes necesitaran saber sobre este padecimiento y cómo apoyar a sus hijos y familia.
Después de cuatro años, las madres, pero en especial sus hijos, consolidan su sueño.
OBJETIVO: VIDA DIGNA
María Guadalupe, una incansable luchadora a favor de quienes tienen esta condición y principal promotora de Dawn, Abriendo Camino, reconoció que no ha sido fácil encontrar respuestas, por la ignorancia existente acerca del síndrome.
Un niño con Down no es un castigo ni un estigma, es simplemente un trastorno generado por la naturaleza. Por lo que, no deben de ser encerrados, ya que con ello se les priva de las posibilidades de desarrollo e integración socio-laboral.
Como muchas enfermedades, padecimientos y otros síndromes no distinguen niveles económicos ni raza.
En México, se calcula que aproximadamente existen 250 mil personas con este síndrome. Sin embargo, con tratamientos especiales la esperanza de vida para ellos es más o menos de 60 años y la mayoría pueden integrarse a la sociedad fácilmente.
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