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Smartphones, los nuevos enemigos de los camareros

El tiempo de una comida se extiende por el uso excesivo de los móviles





Una publicación en Craigslist señalaba hace algunas semanas (ya ha sido eliminada) que el tiempo de una comida en un restaurante había pasado de los 65 minutos de media a unos 115 minutos en los últimos 10 años. El problema, según exponía este sitio de empleos, no recaía en la pobre atención del personas en los restaurantes sino a un nuevo factor, los «smartphones».

La cadena BBC rescata que se señalaba que los comensales tardaban más en ordenar o comer, al distraerse con sus teléfonos o tomar fotografías de los alimentos o sus acompañantes. Según esta publicación, realizada por un restaurante de Manhattan, un promedio de 26 de sus 45 clientes pasaba cerca de tres minutos fotografiando la comida. Catorce comensales se fotografiaban con el plato de comida en frente. Calculaban que estas fotografías se tardaban otros cuatro minutos.

De sus 45 clientes, nueve pedían que le recalentaran el plato porque ya se encontraba frío. 27 de 45 pedían al mesonero que les hiciera un fotografía de grupo (cinco minutos más). En total, la duración media de una comida en un restaurante subía hasta los 115 minutos.

Los tiempos mostrados en este «estudio» no parecen ser del todo fiables, ya que a algunos usuarios les parece exagerado gastar tres minutos fotografiar un plato. Si bien es cierto que los tiempos pueden estar inflados, la situación sí se presenta.

Ahora, NPR, la radio pública estadounidense ha tratado de ver qué tan cierto es esto y cómo puede molestar a los mesoneros. Al parecer, a los camareros les molesta esperar por la atención de un cliente. En los restaurantes entrevistados por NPR, los comensales distraídos en sus móviles son un dolor de cabeza para los camareros.
Problema o publicidad gratis

«Cerca de siete de diez personas juega o utiliza sus teléfonos mientras están en sus comidas. Las personas pasan un tiempo exagerado en sus móviles y eso retrasa las cosas», explica a NPR la gerente general de Hogs and Rocks, un restaurante de San Francisco. Los restaurantes consultados señalan que la publicación de Craigslist era exagerada pero sí tocaba aristas de discusión común en sus establecimientos.

«La iphonitis ralentiza considerablemente la progresión de una comida. Todo toma un par de minutos más, desde ayudar a los clientes con las contraseñas del Wi-Fi o a tomar sus fotos», dice Michael Whiteman, un consultor de restaurantes con sede en Brooklyn.

Una encargada de un restaurante en San Francisco señala que si ve que alguien está demasiado concentrado en su móvil, prefiere no acercarse. «Por lo menos que me den la orden y después se pongan a hacer lo que quieran», dice. «Hace unos días hubo una cliente que se sentó a hacer algo con su móvil mientras su cóctel se calentaba. Después que estuvo así cerca de 20 minutos, pidió que le dieran otra bebida gratis porque esa estaba caliente», se queja uno de los encargados.

«Yo no he notado eso», dice un gerente de un restaurante en Manhattan consultado por Slate. «Somos un sitio muy ocupado, servimos entre 600 y 800 cenas cada noche y de verdad que no soy capaz de ver si los smartphones se interponen en nuestro camino», ha dicho. Otros, por su parte, ven un lado positivo en el tiempo que se tomen los comensales en fotografiar los platos. «Esas fotos van a las redes sociales, algunas de forma instantánea a Instagram y Facebook y eso nos sitúa en el mapa», dice un encargado de TAO.
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