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Solo en Santiago: Torturaba y humillaba a nena de 2 años

Con el único objetivo de despertar un vínculo más humano, la Justicia de Añatuya, General Taboada, condenó a una mujer a un año y seis de prisión en suspenso, al hallarla culpable de someter a su hija -de 2 años- a crueles vejámenes físicos.
Así lo resolvió la jueza de Control y Garantías, doctora Gladys Liliana Lami, al condenar a Adriana Vázquez, con residencia en Icaño, Avellaneda.
No por recurrentes en el interior, los actos dañinos a los hijos pasan inadvertidos para la Justicia, deslizaron los investigadores al celebrarse la audiencia en los Tribunales de Añatuya con presencia de la fiscal Karina Gutiérrez.
Estigma
Paradojas de la vida, la de la nenita de 2 años adquirió trascendencia a partir de las palizas que le daba su madre, quien -por el contrario- prodigaba llamativo cariño a sus otros hijos varones.
Ni en el debate pudo develarse el porqué de su versión enérgica, violenta y despreocupada: ésta caía tajante en la frágil humanidad de la pequeña, huérfana de su padre.
“Lesiones leves calificadas” es el delito por el que se la condenó, al establecerse que en el último verano Vázquez maltrató a su hija. Las secuelas de los castigos quedaron marcadas en el rostro de la nena.
Tanto fue el hartazgo de los vecinos que uno acudió a la policía y la denunció. Horas antes, la mujer había echado al monte a la niña, blanco de palizas inexplicables, ni siquiera desde un habitual quiebre emocional o escasa paciencia.
Auxilio
Urgente, la fiscal Gutiérrez rescató a la pequeña y la asignó a la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) y la alojaron en el hogar Haciendo Camino.
En forma simultánea, la mujer fue detenida y los investigadores iniciaron en ella el duro cometido de desterrar la violencia.
Trabajaron psicólogos, asistencia sociales y los propios fiscales.
Sin embargo, la madre no habría modificado su postura, menos dejado escapar -siquiera- un atisbo de amor por su hija.
Ello se desprende de los informes psicológicos adversos y la nula visita de la mujer a la nena, en los meses en el hogar de Añatuya.
Puesto en una perspectiva netamente humana y maternal, la Fiscalía sólo busca que la madre cuide, ame y proteja a su hija, con quien tarde o temprano debería reiniciar un vínculo.
Por ello, ahora bregan para que ésta procese con optimismo lo vivido y empiece de cero con la nena: en lugar de someterla a los “antiguos” castigos.




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