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Tan Biónica: música para los sentidos

Tan Biónica: música para los sentidos
Chano, el líder de Tan Biónica, dice que su banda propone una experiencia multisensorial. Tocan el sábado en el Arena Maipú.








Después de varios intentos, devuelve la llamada. Son casi las 15, pero parece que de aquel lado de la línea, en un lugar no develado pero sí, seguro, retirado de las grandes urbes, Santiago Chano Moreno Charpentier está improvisando un almuerzo. Pero como es buen conversador, no tiene problemas en hablar como si estuviera comentando sus inquietudes en un bar, con un amigo cualquiera.

Lo ameno de su charla parece contrastar con el hecho de que es el líder de Tan Biónica, una de las bandas pop argentinas más populares de los últimos años.

El grupo en el que oficia como cantante y principal compositor, estará presentándose el próximo sábado, a las 22, en el Arena Maipú. Será el segundo show del año en Mendoza de esta banda que completan Sebastián Seoane (guitarra), Bambi Moreno Charpentier (bajo, sintetizadores, programación) y Diego Lichtenstein (batería y programación). Será como parte del tramo final del “Tour Destinológico”, que ha servido para presentar el disco Destinología, y que ya pronto no será el último del grupo.

Cuando Tan Biónica actuó en marzo, como parte de la última Fiesta de la Vendimia, ese éxito del que goza hoy el grupo se vio expresado en señales claras. Fueron ellos los que cerraron la noche de rock de la fiesta provincial, aunque Babasónicos estuviera en la plantilla ese día. Fueron ellos, además, los que ofrecieron el mayor despliegue escénico en el Frank Romero Day. Parecía, de hecho, que todo estuviera preparado para que sus éxitos (Ciudad mágica, Ella u Obsesionario en La mayor) fueran coreados por todo el auditorio.

El espectáculo de este sábado, parece, no le irá en zaga al que brindaron la última vez. Así que, entre bocado y bocado, entre trago y trago, Chano se dispone a hablar de todo ello: de la fama, de sus shows, de las nuevas (y muy distintas) canciones y de sus grandes preocupaciones vitales.

–Vuelven a Mendoza, pero todavía resuena en muchos mendocinos el show que ofrecieron en una de las noches de Vendimia. ¿Qué recordás de esa presentación?
–Fue un momento muy lindo. Creo que nunca tocamos en un escenario tan grande como ese. Por eso fue muy emocionante estar ahí. Además, la Vendimia es una fiesta tan grande que, la verdad, fue un honor, aunque siempre sea lindo ir a Mendoza por el motivo que sea.

–Quizá lo que más sorprendió a muchos en esa actuación fue el gran despliegue técnico y la extrema preocupación por la estética visual del show. ¿Es tan importante para la banda o eso depende de cada presentación?
–Es fundamental para la banda. Y eso porque siempre nos gustó pensar a nuestra música y a nuestros shows como una experiencia multisensorial. Hoy resulta tan fácil acceder a la música y tan barato que uno está obligado a hacer algo diferente si va a dar un show. La música tiene formatos múltiples para ser adquirida y esa situación favorece que los shows en vivo estén obligados a subir la vara y a mostrar algo nuevo para que realmente generen el deseo de verlos. Porque si no escuchás un video en YouTube y listo. Pero, además, nosotros queremos ofrecer un show con una puesta en escena que no tenga nada que envidiarle a los espectáculos internacionales, pero al mismo tiempo mantener un precio popular.

–Tan Biónica es hoy uno de los grupos más populares de la Argentina. ¿Esa fama condiciona para bien o para mal a la banda? ¿Sentís que te permitirá ofrecer siempre la música que quieras crear o, por el contrario, que te va a obligar a repetir fórmulas?
–Yo no voy a ceder nunca a esa dicotomía. Yo siento que tengo que cambiar siempre. Para mí es fundamental el cambio. Y en cuanto a los que nos escuchan, a los que les gusta que se queden y a los que no, que se vayan. Porque el músico tiene libertad para lo que hace, pero también la tiene el público. Esto no es un matrimonio, un grupo puede dejar de gustarte. A mí me pasó como público que cuando me gustaba mucho un grupo y notaba un cambio, pensaba que era una evolución. Pero si uno es prejuicioso y cree que el cambio no le va a gustar o ya tiene concebidas algunas ideas sobre lo que quiere, la va a pasar mal. No creo que ese sea el público de Tan Biónica.

–Esa intención de cambiar y evolucionar, ¿se aprecia en las nuevas canciones?
–Claro. Estamos grabando un disco que representa un cambio. No sé explicar bien en qué consiste, pero musicalmente cambia mucho. Las letras también cambian desde su enfoque y la verdad es que es fundamental para nosotros como personas hacerlo. La verdad, no me interesa la gente que nos escucha en ese sentido o la compañía discográfica o las reglas del mercado. Yo tengo que hacer esas canciones porque mi espíritu lo necesita.

–¿Y cuándo se podrán escuchar estos temas?
–Vamos a mostrar primero un adelanto, que se llama Hola, mi vida, y que sale el martes. Por tanto estoy viviendo los días previos de inseguridad y de insatisfacción emocional, propias de lo que le pasa a uno cuando está haciendo algo distinto. Pero creo que el partido está ganado 2 a 1 por la satisfacción que a uno le produce hacer una nueva canción. Te lo digo así: a mí me gustan más las nuevas canciones que las anteriores. A las viejas las detesto. Me gustan un poco todavía Mis noches de enero, La melodía de Dios y Ciudad mágica, a la que siento genuina y novedosa. Pero no cambiaría la mejor canción de Destinología por la peor del nuevo disco.

–Han pasado 12 años desde que comenzó Tan Biónica. En todo este tiempo, ¿sentís que han conseguido musicalmente lo que querían?
–Yo creo que sí. Hemos conseguido mucho más de lo que esperábamos. Había cosas que ni nos atrevíamos a soñarlas y sucedieron. Nosotros soñábamos tocar alguna vez en el Luna Park, y venimos de llenar siete. Soñábamos con tocar alguna vez con Fito Páez, pero nunca que él tocara nuestras canciones en sus conciertos, como lo ha hecho. El destino tiene esos imponderables. Sí: hemos conseguido lo mejor.
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