'Tempestad gay' en el Sínodo

La apertura hacia los homosexuales recogida en el borrador provoca duras críticas

Todo hace sospechar que habrá una marcha atrás en las conclusiones finales





Algunos ya arrugaron ostensiblemente la nariz ante la revolución que ayer desencadenó el cardenal húngaro Péter Erd al leer delante del Papa el borrador que recoge los debates que durante la primera semana ha mantenido la asamblea de los obispos (Sínodo) y en el que se sostiene que los homosexuales "tienen dotes y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana". Pero, como cabía esperar, el ala conservadora de la Iglesia no se ha limitado a fruncir el ceño ante esa apertura sin precedentes y algunos han pasado directamente al ataque.

Algunos obispos se hacen cruces ante el cambio radical que recoge ese borrador, en el que al hablar de uniones homosexuales se indica por ejemplo que "hay que tomar nota de que hay casos en los que el apoyo mutuo hasta el sacrificio constituye un soporte precioso" y en el que se destaca que "la Iglesia debe mostrar atención especial con los niños que viven con las parejas del mismo sexo".

Las reacciones furibundas contra el texto no se han hecho esperar. "El punto que trata de la posibilidad de que las parejas homosexuales tengan menores a su cargo se presenta como inaceptable", tronaba hoy desde los micrófonos de Radio Vaticano el presidente de la conferencia episcopal polaca, monseñor Gadecki. "Es uno de los errores del texto, que en lugar de incentivar a la fidelidad y a los valores familiares acepta las cosas como se presentan. Se da la sensación de que las enseñanzas de la Iglesia hayan sido implacables, mientras que ahora se empieza a enseñar la misericordia", que quejaba, destacando que el documento en cuestión "es inaceptable para muchos obispos, se distancia de las enseñanzas de los Papas precedentes y contiene trazas de ideología antimatrimonial".

"Es sólo un documento preparatorio, un documento de trabajo", ha subrayado Federico Lombardi, el portavoz de la Santa Sede, al tiempo que reconocía que el texto había "suscitado algunas sugerencias y reflexiones" como por ejemplo "la necesidad de hablar más de pecado". Todo hace presagiar una posible maniobra de marcha atrás y que el documento quede descafeinado.

Batalla entre progresistas y conservadores

Pero el propio Lombardi se ha visto arrastrado a la cruenta batalla que enfrenta a progresistas y conservadores. Algunos le acusan de estar dando más voz a los progresistas al informar a los periodistas de las discusiones, a puerta cerrada, que tiene lugar en el Sínodo. El cardenal estadounidense Raymond Leo Burke llega incluso a decir que la información sobre los trabajos del Sínodo "está siendo manipulada" ya que existe "un número consistente de obispos que no acepta las ideas de apertura pero pocos los saben", indica en una entrevista al diario 'Il Foglio', conocido por sus ataques al aperturismo de Francisco.

También ha dicho la suya el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller. El 'guardián de la ortodoxia', uno de los cinco purpurados que se han pronunciado rotundamente en contra de cualquier apertura respecto a la posibilidad de que los divorciados casados en segundas nupcias puedan recibir la comunión, ha dejado asimismo caer su malestar al pedir que se deje de "censurar" las intervenciones de los participantes del Sínodo (se producen a puerta cerrada) y que se hagan públicas.

La polémica es tan encendida que el proprio cardenal Erdo, el encargado de presentar públicamente el documento y su coordinador, trataba de echar balones fuera señalando públicamente ya el lunes al arzobispo napolitadoBruno Forte como el responsable del apartado sobre los gays.