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Termina la vida útil de un satélite del Invap

Es el SAC-D Aquarius, con el que la NASA medía la salinidad del océano.

BARILOCHE (AB) - Al filo de su vida útil y luego de haber cumplido las misiones para las que fue construido en Bariloche, el satélite SAC-D Aquarius dejó de funcionar debido a que se apagó un instrumento que distribuye la energía a los componentes del aparato. Estaba a punto de entrar al quinto año de viaje en torno de la Tierra.

El satélite no es de los más grandes (como podría ser el de comunicaciones Arsat 1, también construido en Bariloche) pero tampoco es chico. Con sus 1.300 kilos, el volumen es similar a un auto pequeño.

Semejante masa órbita ahora está a 700 kilómetros de nuestro planeta. Con el correr de los meses, perderá altitud sin posibilidad de corregir la trayectoria e irá cayendo (que en el espacio es un concepto complejo) hasta llegar a la atmósfera y desintegrarse, según explicó a "Río Negro" Vicente Campenni, subgerente general de Invap, una empresa del Estado rionegrino que en las últimas dos décadas fue ganando espacio en la industria aeroespacial.


La falla del SAC-D fue en una pieza, llamada Remote Terminal Unit, que actúa como un distribuidor de la energía del satélite, contó Campenni.

Hacía casi un año que había cumplido exitosamente una serie de misiones con herramientas o componentes incorporados a la estructura que se armó en Invap. Uno de estos elementos era de la NASA, pero había otros de países europeos.


El satélite fue lanzado en 2011 desde la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea en la costa del centro de California, Estados Unidos. Su principal objetivo científico era observar la Tierra con el fin de obtener nueva información sobre el fenómeno del cambio climático, mediante la medición de la salinidad superficial de los mares a escala global.

El SAC-D debía también identificar los puntos calientes en la superficie del suelo, con el propósito de colaborar en la elaboración de la cartografía de riesgo de incendios así como realizar mediciones de humedad del suelo para prevenir, mediante alertas tempranas, inundaciones y otras catástrofes naturales.

El instrumento de la NASA incorporado al SAC-D se llama Aquarius (de ahí el nombre) y medía la concentración de sal disuelta en la superficie del mar. Los científicos dicen que la información recopilada por la misión ayuda a mejorar los modelos climáticos.

"Los datos de Aquarius revelaron cómo las inundaciones extremas afectan nuestros mares y cómo el ingreso de ríos de baja salinidad afectan la intensidad de los huracanes", sostuvo la NASA en un comunicado.

Los datos se usaron además en un estudio de internacional que durante un año midió los procesos oceanográficos que sustentan las salinidades máximas de superficie en el centro subtropical del Atlántico Norte e influyen en la circulación oceánica mundial.
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