terremoto en italia 20 de mayo de 2012
Terremoto en Italia deja al menos seis muertos y 50 heridos
Al menos seis muertos y 50 heridos es el balance provisorio de un temblor que afectó esta madrugada el noreste de Italia, en particular la región de Emilia Romania.
El terremoto, de magnitud 5.9 y cuyo epicentro se situó unos 36 kilómetros al norte de Bolonia, tuvo una duración de veinte minutos e hizo salir de sus casas a habitantes de las regiones Véneto y Emilia Romania.
Unas 3 000 personas debieron abandonar sus habitaciones en los territorios de la zona afectada, informó la Protección Civil.
El temblor se produjo en la madrugada local y la gente salió a las calles presa del pánico.
El movimiento telúrico se registró a una profundidad de 10.1 kilómetros, según el Servicio de Vigilancia Geológica de los Estados Unidos (USGS) .
Otra temblor de magnitud 4.1 había ocurrido horas antes en Lombardía, y fue sentido en las provincias de Módena, Mantua, Ferrara y Rovigo, sin causar daños.
Tras el temblor de 5,9 grados Richter se sintieron dos réplicas, de 4.1 y 5.1, en ese orden.
La zona más afectada fue la zona en torno a Bolonia, Módena, Ferrara, Mantua y Rovigo.
Dos de los fallecidos eran trabajadores que murieron entre los escombros de una fábrica de cerámica en Sant’Agostino, cerca de Ferrara, mientras que un tercero perdió la vida en un empresa de metal de las cercanías.
La cuarta víctima fue encontrada en una zona industrial en Bondeno, unos 15 kilómetros al norte de Sant’Agostino.
También fue hallada muerta una mujer alemana de 37 años, en Casale. La mujer quedó inconciente tras el temblor y se especula que la muerte pudo haber sido desatada por el pánico.
En Sant’Agostino falleció una mujer de más de 100 años, posiblemente debido también a un ataque de pánico.
El epicentro del temblor se situó en el valle del Po, a una profundidad de diez kilómetros.
Las localidades de Finale Emilia y San Felice fueron las que sufrieron mayores daños. En esta última se derrumbó una iglesia y varios sitios históricos se vieron afectados.
Numerosos son los edificios seriamente dañados y los escombros abundan en las calles, ya que se derrumbaron edificios, iglesias, castillos y torres.
El sismo fue casi tan fuerte como el que sacudió la región de Abruzos el 6 de abril de 2009, de magnitud 6.2, que provocó la muerte de 308 personas, 1.600 heridos y miles de desplazados y devastó pueblos de la región y el centro histórico del L’Aquila.
El temor mayor en las próximas horas es la llegada del mal tiempo, que hará más difícil las operaciones de socorro.
Más de 300 mil hormas del famoso queso Grana Padano y Parmigiano Reggiano se destruyeron, y numerosos depósitos sufrieron daños por un valor de más de 250 millones de euros.
A primeras horas de la mañana se restableció el tráfico ferroviario de las principales líneas de la zona golpeada por el sismo, “tras los reconocimientos técnicos previstos en los protocolos de seguridad para verificar la integridad de las infraestructuras” , según las autoridades del ferrocarril.
No se registraron graves daños en la red de autopistas y de carreteras.
Franco Gabrielli, jefe de la Protección Civil, dijo que los temblores de asentamiento son naturales en estos eventos. Se prevé, afirmó, una actividad de control casa por casa.
La prioridad contempla también los bienes culturales y eclesiásticos que resultaron golpeados.
El jefe del gobierno italiano, Mario Monti, hizo saber que el estado de emergencia para la zona será formalizado el martes en una reunión del ejecutivo.
El Ministerio de Bienes Culturales precisó que son notables los danos al patrimonio histórico-cultural en la región.
Por su parte, el papa Benedicto XVI envió su afectuoso pensamiento a las poblaciones afectadas por el terremoto y dijo estar cerca de las personas golpeadas por esta calamidad natural.
Al menos seis muertos y 50 heridos es el balance provisorio de un temblor que afectó esta madrugada el noreste de Italia, en particular la región de Emilia Romania.
El terremoto, de magnitud 5.9 y cuyo epicentro se situó unos 36 kilómetros al norte de Bolonia, tuvo una duración de veinte minutos e hizo salir de sus casas a habitantes de las regiones Véneto y Emilia Romania.
Unas 3 000 personas debieron abandonar sus habitaciones en los territorios de la zona afectada, informó la Protección Civil.
El temblor se produjo en la madrugada local y la gente salió a las calles presa del pánico.
El movimiento telúrico se registró a una profundidad de 10.1 kilómetros, según el Servicio de Vigilancia Geológica de los Estados Unidos (USGS) .
Otra temblor de magnitud 4.1 había ocurrido horas antes en Lombardía, y fue sentido en las provincias de Módena, Mantua, Ferrara y Rovigo, sin causar daños.
Tras el temblor de 5,9 grados Richter se sintieron dos réplicas, de 4.1 y 5.1, en ese orden.
La zona más afectada fue la zona en torno a Bolonia, Módena, Ferrara, Mantua y Rovigo.
Dos de los fallecidos eran trabajadores que murieron entre los escombros de una fábrica de cerámica en Sant’Agostino, cerca de Ferrara, mientras que un tercero perdió la vida en un empresa de metal de las cercanías.
La cuarta víctima fue encontrada en una zona industrial en Bondeno, unos 15 kilómetros al norte de Sant’Agostino.
También fue hallada muerta una mujer alemana de 37 años, en Casale. La mujer quedó inconciente tras el temblor y se especula que la muerte pudo haber sido desatada por el pánico.
En Sant’Agostino falleció una mujer de más de 100 años, posiblemente debido también a un ataque de pánico.
El epicentro del temblor se situó en el valle del Po, a una profundidad de diez kilómetros.
Las localidades de Finale Emilia y San Felice fueron las que sufrieron mayores daños. En esta última se derrumbó una iglesia y varios sitios históricos se vieron afectados.
Numerosos son los edificios seriamente dañados y los escombros abundan en las calles, ya que se derrumbaron edificios, iglesias, castillos y torres.
El sismo fue casi tan fuerte como el que sacudió la región de Abruzos el 6 de abril de 2009, de magnitud 6.2, que provocó la muerte de 308 personas, 1.600 heridos y miles de desplazados y devastó pueblos de la región y el centro histórico del L’Aquila.
El temor mayor en las próximas horas es la llegada del mal tiempo, que hará más difícil las operaciones de socorro.
Más de 300 mil hormas del famoso queso Grana Padano y Parmigiano Reggiano se destruyeron, y numerosos depósitos sufrieron daños por un valor de más de 250 millones de euros.
A primeras horas de la mañana se restableció el tráfico ferroviario de las principales líneas de la zona golpeada por el sismo, “tras los reconocimientos técnicos previstos en los protocolos de seguridad para verificar la integridad de las infraestructuras” , según las autoridades del ferrocarril.
No se registraron graves daños en la red de autopistas y de carreteras.
Franco Gabrielli, jefe de la Protección Civil, dijo que los temblores de asentamiento son naturales en estos eventos. Se prevé, afirmó, una actividad de control casa por casa.
La prioridad contempla también los bienes culturales y eclesiásticos que resultaron golpeados.
El jefe del gobierno italiano, Mario Monti, hizo saber que el estado de emergencia para la zona será formalizado el martes en una reunión del ejecutivo.
El Ministerio de Bienes Culturales precisó que son notables los danos al patrimonio histórico-cultural en la región.
Por su parte, el papa Benedicto XVI envió su afectuoso pensamiento a las poblaciones afectadas por el terremoto y dijo estar cerca de las personas golpeadas por esta calamidad natural.
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