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Terrorismo en Bolivia

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De la noche a la mañana, sorprendentemente, los bolivianos hemos despertado a la realidad conociendo que en nuestro país, desde hace tiempo atrás, existirían varios grupos irregulares, los mismos que estarían preparando atentados terroristas no sólo contra el Gobierno y algunas personalidades del MAS, sino también de la oposición, incluido el mismo prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, quien —según se informó— estaba también en la lista de posibles víctimas, de estos grupos violentos.




La noticia más importante en los días últimos está referida, sin lugar a dudas, a la intervención física y la posterior muerte de algunos súbditos, realizada por el Gobierno y los organismos operativos de inteligencia, acabando con la muerte de tres ciudadanos, entre ellos Eduardo Rózsa Flores, quienes fueron abatidos en horas de la madrugada, en sus dormitorios, en un céntrico hotel de Santa Cruz de la Sierra, en un operativo digno de una película que, sin embargo, despierta varias interrogantes.




En efecto, según las declaraciones efectuadas no sólo por el Viceministro del Interior sino también por el Comandante Departamental de Santa Cruz, se tiene que éste es el resultado de un trabajo de investigación de larga data, mediante el seguimiento de estos súbditos que según se dijo, tenían planes terroristas, incluido un magnicidio, afirmación de la cual emerge la siguiente interrogante: si el Gobierno tenía conocimiento pleno de que en el país, estaban operando estos grupos irregulares, desde hace ya tiempo atrás, ¿Por qué no se realizaron acciones preventivas para detener y evitar cualquier atentado? Es decir, ¿Por qué esperar hasta las 3 de la madrugada del día 16 de abril, para realizar una intervención armada y recién dar con los supuestos autores?
Al respecto, se debe apuntar que si el Gobierno y los organismos de inteligencia del Estado, tenían la certeza absoluta de la existencia de estos grupos irregulares y las acciones que los mismos estaban planificando, ¿Por qué no se dispuso su aprehensión inmediata, con la intervención del Ministerio Público? El Código de Procedimiento Penal, en su artículo 226, estipula que cuando las condiciones así lo demanden, el Ministerio Público, puede disponer la aprehensión de cualquier persona, a fin de que ésta sea privada de su libertad y someterla a la jurisdicción de las autoridades respectivas, norma que en el caso en concreto, establece la posibilidad de que el Estado, a fin de resguardar su seguridad interna, asuma medidas extremas como la aprehensión directa, a fin de dar con los responsables de un hecho punible y, evitar así, mayores desenlaces.




Por otro lado, de la información que se ha podido recabar en diversos medios de comunicación y algunas imágenes que se han difundido, se tiene que los supuestos terroristas, fueron abatidos al interior de su habitación, en horas de la madrugada y en plenos calzoncillos, de lo que emerge otra interrogante: Dadas esas circunstancias, ¿era necesaria la violencia que se desplegó contra dichas personas? Es decir, ¿se justificaba implementar todo un operativo armado, a las tres de la madrugada, cuando los supuestos terroristas se encontraban durmiendo en calzoncillos, al interior de su dormitorio?




A fin de responder esta inquietud, se debe apuntar que si bien el Estado y el Gobierno tienen el “monopolio legítimo de la violencia”, empero, ésta no puede ser ejercida de modo desmedido, ni arbitrario, si no que por principios y reglas de formación policial, la violencia es el último recurso al cual se debe recurrir, sólo en aquellos casos en los que se justifique realmente su despliegue, caso contrario, estamos frente a un hecho irregular, arbitrario y ante un ejercicio desmedido del poder. En el caso concreto, ¿era necesario o urgente, realizar dicha intervención armada a las tres de la madrugada, contra estos sujetos? Si esto es así, ¿Cuál era la premura o urgencia? ¿Estaban acaso a punto de ejecutar un atentado terrorista? Si esto era también así, ¿Por qué no se actuó preventivamente, disponiendo la aprehensión de estos sujetos, en las formas que establece el Procedimiento, y no esperar hasta las 3 de la madrugada del jueves 16 de abril? En todo caso, en Bolivia todo asilo o habitación es inviolable en horas de la noche, aún cuando se cuente con la respectiva orden de allanamiento.




Todo apunta a que si bien la presencia, la actividad y la trayectoria de estos sujetos despiertan muchas susceptibilidades, empero, ello no debe distraernos de la naturaleza del operativo y de la forma cómo la Policía Nacional ha actuado, desplegando todo un operativo violento, sin contar con las condiciones para ello, ni menos estar demostrada la necesidad y urgencia de intervenir de la forma cómo se lo hizo, mostrando como un gran logro los cadáveres de esos tres sujetos, desconociendo que todo régimen democrático, en realidad, exige un equilibrio perfecto entre los fines y los medios, de modo tal la seguridad interna y la paz social, resulten del cumplimiento de las normas y las reglas que el mismo Estado tiene previsto para ello, sin que los fines (desarrollo, paz y seguridad) signifiquen pisotear los medios (normas, procedimientos y principios).




O si no pregúntenle a Alberto Fujimori, quien bajo el pretexto de combatir al Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, acabó implementando todo un régimen de terrorismo de Estado, con cientos de muertos y miles de desaparecidos.

De la noche a la mañana, sorprendentemente, los bolivianos hemos despertado a la realidad conociendo que en nuestro país, desde hace tiempo atrás, existirían varios grupos irregulares, los mismos que estarían preparando atentados terroristas no sólo contra el Gobierno y algunas personalidades del MAS, sino también de la oposición, incluido el mismo prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, quien —según se informó— estaba también en la lista de posibles víctimas, de estos grupos violentos.
La noticia más importante en los días últimos está referida, sin lugar a dudas, a la intervención física y la posterior muerte de algunos súbditos, realizada por el Gobierno y los organismos operativos de inteligencia, acabando con la muerte de tres ciudadanos, entre ellos Eduardo Rózsa Flores, quienes fueron abatidos en horas de la madrugada, en sus dormitorios, en un céntrico hotel de Santa Cruz de la Sierra, en un operativo digno de una película que, sin embargo, despierta varias interrogantes.




En efecto, según las declaraciones efectuadas no sólo por el Viceministro del Interior sino también por el Comandante Departamental de Santa Cruz, se tiene que éste es el resultado de un trabajo de investigación de larga data, mediante el seguimiento de estos súbditos que según se dijo, tenían planes terroristas, incluido un magnicidio, afirmación de la cual emerge la siguiente interrogante: si el Gobierno tenía conocimiento pleno de que en el país, estaban operando estos grupos irregulares, desde hace ya tiempo atrás, ¿Por qué no se realizaron acciones preventivas para detener y evitar cualquier atentado? Es decir, ¿Por qué esperar hasta las 3 de la madrugada del día 16 de abril, para realizar una intervención armada y recién dar con los supuestos autores?
Al respecto, se debe apuntar que si el Gobierno y los organismos de inteligencia del Estado, tenían la certeza absoluta de la existencia de estos grupos irregulares y las acciones que los mismos estaban planificando, ¿Por qué no se dispuso su aprehensión inmediata, con la intervención del Ministerio Público? El Código de Procedimiento Penal, en su artículo 226, estipula que cuando las condiciones así lo demanden, el Ministerio Público, puede disponer la aprehensión de cualquier persona, a fin de que ésta sea privada de su libertad y someterla a la jurisdicción de las autoridades respectivas, norma que en el caso en concreto, establece la posibilidad de que el Estado, a fin de resguardar su seguridad interna, asuma medidas extremas como la aprehensión directa, a fin de dar con los responsables de un hecho punible y, evitar así, mayores desenlaces.




Por otro lado, de la información que se ha podido recabar en diversos medios de comunicación y algunas imágenes que se han difundido, se tiene que los supuestos terroristas, fueron abatidos al interior de su habitación, en horas de la madrugada y en plenos calzoncillos, de lo que emerge otra interrogante: Dadas esas circunstancias, ¿era necesaria la violencia que se desplegó contra dichas personas? Es decir, ¿se justificaba implementar todo un operativo armado, a las tres de la madrugada, cuando los supuestos terroristas se encontraban durmiendo en calzoncillos, al interior de su dormitorio?




A fin de responder esta inquietud, se debe apuntar que si bien el Estado y el Gobierno tienen el “monopolio legítimo de la violencia”, empero, ésta no puede ser ejercida de modo desmedido, ni arbitrario, si no que por principios y reglas de formación policial, la violencia es el último recurso al cual se debe recurrir, sólo en aquellos casos en los que se justifique realmente su despliegue, caso contrario, estamos frente a un hecho irregular, arbitrario y ante un ejercicio desmedido del poder. En el caso concreto, ¿era necesario o urgente, realizar dicha intervención armada a las tres de la madrugada, contra estos sujetos? Si esto es así, ¿Cuál era la premura o urgencia? ¿Estaban acaso a punto de ejecutar un atentado terrorista? Si esto era también así, ¿Por qué no se actuó preventivamente, disponiendo la aprehensión de estos sujetos, en las formas que establece el Procedimiento, y no esperar hasta las 3 de la madrugada del jueves 16 de abril? En todo caso, en Bolivia todo asilo o habitación es inviolable en horas de la noche, aún cuando se cuente con la respectiva orden de allanamiento.




Todo apunta a que si bien la presencia, la actividad y la trayectoria de estos sujetos despiertan muchas susceptibilidades, empero, ello no debe distraernos de la naturaleza del operativo y de la forma cómo la Policía Nacional ha actuado, desplegando todo un operativo violento, sin contar con las condiciones para ello, ni menos estar demostrada la necesidad y urgencia de intervenir de la forma cómo se lo hizo, mostrando como un gran logro los cadáveres de esos tres sujetos, desconociendo que todo régimen democrático, en realidad, exige un equilibrio perfecto entre los fines y los medios, de modo tal la seguridad interna y la paz social, resulten del cumplimiento de las normas y las reglas que el mismo Estado tiene previsto para ello, sin que los fines (desarrollo, paz y seguridad) signifiquen pisotear los medios (normas, procedimientos y principios).




O si no pregúntenle a Alberto Fujimori, quien bajo el pretexto de combatir al Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, acabó implementando todo un régimen de terrorismo de Estado, con cientos de muertos y miles de desaparecidos.

Fuente: Diario el Deber eldeber.com
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