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Tiene 7 años y necesita una silla de ruedas que está frenada

La familia de Guillermo compró una silla especial en Alemania, pero el envío a Mendoza está trabado en Buenos Aires hace 3 meses.



Una silla de ruedas especial, vital para un niño mendocino con parálisis cerebral, está demorada en la Aduana pese a que los padres del chico han hecho diversos trámites para lograr que les entreguen el preciado elemento.

El caso tiene en vilo a la familia que conforman Guillermo Acosta y Ana Bombal, padres de Guillermo, de 7 años, quien nació con esa grave enfermedad y no puede trasladarse por sus propios medios.

Según explicaron los progenitores, el pequeño necesita de una silla especial, alemana, de fibra de carbono, que facilitaría notablemente sus movimientos.

La silla de ruedas fue solicitado por el doctor Roberto Mirábile, que atiende a Guillermo, y solicitado por la prepaga Medifé. La compra fue adjudicada a la empresa Otto Bock, que es la fabricante en el país germano, con representación en Buenos Aires.

“La silla -contaron en su casa Guillermo y su esposa Ana- ingresó a la Aduana de Buenos Aires el 2 de mayo pasado, pero hasta hoy no la han despachado. Ignoramos los motivos de la retención y el retraso en la entrega, pero para la salud de nuestro hijo es imprescindible porque la silla que actualmente tiene ya no se adapta a sus necesidades terapéuticas. Además, porque ha crecido”.

Inclusive, sostienen que deberían haberse favorecido con el régimen especial que prevé la introducción al país de material médico destinado a personas con discapacidad, que, entre otras normativas, está contemplado por la ley 22.431 (de protección integral para personas con discapacidad).

“Permanentemente estoy haciendo consultas a la importadora y a las autoridades, sin obtener una respuesta satisfactoria”, agregó Acosta.

Mejor calidad de vida

El caso del niño Guillermo se conoció a través de la exposición que tuvo en Facebook y por impulso de la madre. La difusión fue muy amplia, al punto que se generaron más de 1.000 mensajes compartidos solicitando la solución del problema o comentando el caso.

Una de esas notificaciones fue observada por personal de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), desde donde se ordenó tomar contacto con la familia mendocina y averiguar cuáles eran las dificultades para destrabar el asunto. En el organismo nacional, ante una consulta de este diario, se informó que se estaban haciendo los contactos para determinar qué ocurrió. “En principio -dijo una vocera de la repartición- no sería un problema aduanero”.

En otros medios, se indicó a la familia consultar ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

Con prescindencia del carácter humanitario de la solicitud de esta familia, y de su justa petición, los padres de Guillermo señalaron que con la nueva silla de ruedas tendrán mayores esperanzas de que se apuntale la atención del pequeño y su evolución hacia una mejor condición de vida.

Sobre esto, su mamá comentó: “Nuestro hijo está siendo atendido por los médicos desde los 2 años, y 3 veces por semana concurre a un instituto de rehabilitación privado. Su patología no es progresiva y creemos que con el auxilio de la ciencia puede mejorar paulatinamente”.

Cabe destacar que Guillermo y sus padres fueron visitados recientemente por Germán Ejarque, el presidente del Consejo Provincial de Discapacidad.

Pedido por otro niño

Luciano Suárez vive en Lavalle y tiene una rarísima enfermedad: síndrome de Cornelia de Lange. El niño, de un año y 8 meses, nació sin sus 2 bracitos, pesa 4 kilos y se alimenta a través de un botón gástrico.

Su padre, Blas Roberto Suárez, pide a las autoridades dos cosas: una vivienda y la posibilidad de que 2 ó 3 veces por semana una ambulancia traslade al chico al hospital Notti. “Vivimos muy lejos, y los viajes en colectivo son problemáticos”, dijo este trabajador rural.

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