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Tiene 80 años y duerme en las butacas de un hospital



La mujer que vive en la sala de espera de un hospital hace un año y medio


Tiene unos 80 años y duerme sobre cuatro butacas en la Guardia del Fiorito, de Avellaneda. Médicos y enfermeras le dan remedios, la alimentan y abrigan. Afirman que sufre de psicosis y es la única ayuda que recibe.



Los que van seguido no terminan de acostumbrarse. Los que concurren por primera vez se sorprenden o se asustan. En la Guardia del Hospital Fiorito, de Avellaneda, lo que llama la atención es una mujer que, en medio de evidentes signos de falta de contención y abandono, ocupa desde hace tiempo cuatro butacas de la sala de espera. Acostada, tapada por una frazada de color celeste y con una almohada bajo su cabeza y un banquito al costado, grita cada tanto cosas como: “Quiero la comida de la cocina”, “Tengo hambre” o “Me estoy muriendo, tengo la presión alta”.

Una enfermera, con tono de resignación, dijo ante la consulta de Clarín: “No podemos hacer nada. No hay a quién llamar, al menos acá se le da de comer y muchos vecinos colaboran”. La mujer tiene alrededor de 80 años, se llama Rosa y está instalada hace un año y medio en la sala de espera de la Guardia.

“A nadie parece importarle. Los médicos en lo que pueden se ocupan, le dan cosas para el dolor de huesos que parece torturarla y otros remedios. No sé, yo le llevé comida, pero esa mujer necesita que la bañen, una cama con un buen colchón y no dormir en un banco de madera. Yo sé que el hospital no tiene asistencia social, pero insisto que alguien tiene que socorrerla. Ella grita porque está molesta, pero si uno se pone a hablarle, agradece, es educada. Es un abandono de persona el que hacen con la abuela”, dice Claudia, una paciente.

El lunes había olor a suciedad en la pequeña habitación donde la gente esperaba a ser atendida. Comprensivo, otro de los pacientes explica: “Otras veces la vi. De pronto grita, o habla del hijo, de que la estafaron. Se queja del dolor y de hambre, y es mejor que la tengan en las butacas a que vaya a parar a la calle”.

Un médico de la Guardia confirmó que la mujer hace mucho tiempo que está ahí: “Esta señora no le hace mal a nadie y es refractaria a irse a otro lado. Presenta un cuadro de psicosis, aparentemente por la pérdida de un hijo. Acá usa el baño del hall de entrada, tiene abrigo, dos comidas al día, y un mate cocido. Por Provincia, podría ir a un hogar de día pero después le esperaría la calle igual. Sabemos que su situación no es de dignidad, pero nos ocupamos de ella”. Desde la Dirección del hospital no respondieron las consultas respecto de este tema.
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