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tiene hijos con discapacidad y manisfesto contra el aborto

Para Cecilia Burroni, si se aprueba la ley, "los primeros que desaparecen son los chicos con síndrome de Down, con malformaciones y discapacidades". Su hija de 16, que tiene parálisis cerebral y fue premiada por uno de sus libros, también le escribió a un senador


Cecilia Burroni (49) tuvo seis embarazos. El primero lo perdió, pero después llegaron Agustín (21) Ignacio (19) y Santiago (18); luego los trillizos Francisco, Lucía y Verónica (16) -que nacieron con parálisis cerebral; dos de ellos con trastornos motores severos aunque sin daño cognitivo- y, finalmente, Paulina (9).

En una carta dirigida a los legisladores indecisos respecto al proyecto de Ley que legaliza el aborto, la mujer, oriunda de la ciudad de Campana, expuso su punto de vista y describió su experiencia como madre de siete hijos que además atravesó un embarazo trigemelar. Ocho meses después del parto, ella y su marido supieron que los trillizos tenían encefalopatías y que dos de ellos nunca iban a poder caminar.

Aunque en la redacción final del proyecto, que cuenta con media sanción de Diputados, no se habla de "malformaciones", para Cecilia, el hecho de que se contemple el acceso al aborto si se "diagnosticara la inviabilidad de vida extrauterina del feto", facilita el "descarte" de personas con discapacidad únicamente por su condición: "La combinación del diagnóstico prenatal con el aborto libre haría que muchos bebés con discapacidad, los más vulnerables de los vulnerables, terminen en un aborto".
"Nosotros, las familias que tenemos chicos con dificultades, aceptamos sus límites y ahora ellos son los que están en la mira, son un blanco fácil", dijo Cecilia a Infobae sobre la coincidencia de la ventana de tiempo para abortar que contemplaría la ley (de 14 semanas) con el momento en que se realizan los estudios prenatales. "Cuando se implementa al aborto los primeros que desaparecen son los chicos con síndrome de Down, con malformaciones, con discapacidades". Algo corroborado por el permanente descenso de las cifras de nacimientos de niños con esta condición en los países donde el aborto es legal.

Verónica, una de sus hijas con parálisis cerebral, fue noticia hace dos años en el mundo cuando fue premiada en Nápoles por su quinto libro, El ladrón de sombras y tuvo un encuentro con el Papa Francisco en la Plaza San Pedro, que le dio un abrazo y la felicitó. Luego recibió el premio Bienal Alpi que reconoce a personas con discapacidad neuromotriz. "Hay muchas contradicciones, muchas incoherencias, todo el mundo festeja la vida de Verónica con su discapacidad y ella recibió el premio en el mismo salón del Congreso donde hoy se debate esto".

A través de una publicación parroquial, Cecilia accedió al contacto de muchos de los senadores que deberán votar el próximo 8 de agosto el proyecto. "La idea era poder escribirles a todos algo bien personal, de corazón a corazón, algo corto y directo. Yo invité a hacerlo en casa, Vero estuvo dispuesta y ya el mismo lunes le hicieron llegar al senador Maurice Closs su carta junto con un video de cuando fue premiada", contó.
"Si hay algo que la vida me enseñó, es que en la discapacidad o en cualquier otro tipo de limitación no se termina el mundo", escribió la joven de 16 años al ex gobernador de Misiones. "Me entristezco muchísimo con solo pensar que, en caso de que se legalice el aborto, muchos niños no van a tener la posibilidad de experimentar el regalo de estar vivos pese a cualquier dificultad que se presente". "Creo que el lunes o el martes salió en el diario que Closs iba a votar en contra. Debe ser una casualidad, pero la verdad es que lo festejamos muchísimo", dijo su mamá.

Aunque el diagnóstico de sus hijos se produjo varios meses después del parto, Cecilia dice que la situación que atravesó le permite ponerse "en la piel de la mujer a la que le cae la noticia de un embarazo así como una bomba". "A esas madres les diría que abracen la vida aunque sea por 9 meses, que eso va a ser mejor para ellas. Después podrá darlo en adopción, y darle la posibilidad de ser amado", dijo. "Es muy simple, la verdad es que no es nada complejo entender que es una persona y hay que respetarla tal como hicieron con uno. Caiga donde caiga ese niño".

En los casos de violaciones, Cecilia tampoco cree que el aborto sea una solución: "Ha habido testimonios bellísimos de gente que nace producto de una violación y son un testimonio viviente del derecho a vivir". "Objetivamente el aborto es una experiencia traumática para la madre. Conozco mujeres que han abortado y cargan con eso toda la vida", señaló. "No conozco personalmente una sola madre que pueda decir lisa y llanamente que no fue nada".

"Siento una traición porque voté a representantes que prometieron defender la vida. Y ahora ponen este tema en debate", manifestó Cecilia en su carta y auguró que "seremos víctimas de nuestras propias leyes".

"Esto se va a terminar aplicando sobre nosotros también cuando no seamos funcionales ni demos resultados. Esta ley nace de la cultura del descarte: lo que no me sirve lo elimino y ya está", explicó. "¿Quién puede decir que ese individuo no tiene nada para aportar?  Es la mentalidad de que si algo me molesta o no me sirve lo saco del medio. Esto que está en el corazón del proyecto en no mucho tiempo lo pueden aplicar sobre nosotros también".
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