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Tim Cook Apple no es Steve Jobs va mejor que nunca




"Esta noche necesito dormir un poco más para estar fresco: pondré el despertador a las 4:30h". El tuit lo firmó Tim Cook y fue, como podrán imaginar, uno de los temas más comentados en las redes sociales. ¿Dormir más es despertarse a las 4:30h?
Sí, no sabemos si a medio camino entre el postureo o la naturalidad, lo cierto es que nada en este directivo se ciñe a lo convencional. El de Alabama parece, por un lado, disfrutar de su perfil bajo en lo mediático, pero por otro lado se rodea de gestos con los que resulta imposible no copar los titulares de la prensa de todo el mundo. El último lo hemos conocido esta misma semana, y es que Cook ha declarado, de la manera taimada que caracteriza su figura, que donará toda su fortuna a la caridad, y no estamos hablando precisamente de cuatro perras: sino de cerca de 800 millones de dólares. Un altruismo desmedido que sigue alimentando el mito sin prisa, pero sobre todo sin pausa.
Otro detalle que ha trascendido estos días ha sido que el CEO de Apple propuso infructuosamente al difunto Jobs donar parte de su hígado en un intento por salvarle la vida. ¿Un buen samaritano o un personaje frío que va tallando poco a poco una estampa de semi dios?

"Esta noche necesito dormir un poco más para estar fresco: pondré el despertador a las 4:30h". El tuit lo firmó Tim Cook y fue, como podrán imaginar, uno de los temas más comentados en las redes sociales. ¿Dormir más es despertarse a las 4:30h?
Sí, no sabemos si a medio camino entre el postureo o la naturalidad, lo cierto es que nada en este directivo se ciñe a lo convencional. El de Alabama parece, por un lado, disfrutar de su perfil bajo en lo mediático, pero por otro lado se rodea de gestos con los que resulta imposible no copar los titulares de la prensa de todo el mundo. El último lo hemos conocido esta misma semana, y es que Cook ha declarado, de la manera taimada que caracteriza su figura, que donará toda su fortuna a la caridad, y no estamos hablando precisamente de cuatro perras: sino de cerca de 800 millones de dólares. Un altruismo desmedido que sigue alimentando el mito sin prisa, pero sobre todo sin pausa.
Otro detalle que ha trascendido estos días ha sido que el CEO de Apple propuso infructuosamente al difunto Jobs donar parte de su hígado en un intento por salvarle la vida. ¿Un buen samaritano o un personaje frío que va tallando poco a poco una estampa de semi dios?


La reciente publicación de Becoming Steve Jobs, una biografía (sí, otra más) del cofundador de Apple, ha destilado más detalles desconocidos de Cook y que dan cuenta de la admiración que profesaba por Jobs: se sabe que el directivo sigue contando en la agenda de su móvil con el difunto genio. Según parece, John Lasseter y Cook coincidieron en noviembre de 2013 en la fiesta de cumpleaños de Laurene, la viuda de Jobs, y el primero le preguntó abiertamente: “¿Le echas aún de menos?”, a lo que el máximo mandatario de Apple respondió elevando la mano y mostrando en su iPhone el contacto de Jobs, al tiempo que soltaba un escueto “mira”.
Pero más allá de la anécdota, de la que, como comentamos, es imposible zafarse, Cook ha demostrado ser un lobo con piel de cordero, si es que alguna vez ha hecho gala de lo último.
Mano de hierro, despidos y las acciones por las nubes
Fueron muchas las voces que pronosticaron que con la muerte de Jobs se iría buena parte de la esencia de la compañía, y que vaticinaban que perdería la magia para convertirse en un fabricante más. Pero lo cierto es que la silenciosa toma del timón de Cook ha sido, en realidad, revolucionaria. Y no hay que irse muy lejos para descubrirlo: el directivo ha duplicado el valor de las acciones desde que tomó el cargo de Chief Executive Officer.
En agosto de 2011, cuando Cook asió la batuta de la firma, las acciones de la firma cotizaban a 54 dólares por título, mientras que a día de hoy esta cifra alcanza los 124 dólares, y parece que en este horizonte nunca se pone el sol. En plena locura del Apple Watch con unas perspectivas de ventas inmejorables, el calmado directivo anunció un cierre de 2014 con unas ventas récord, que han pulverizado las marcas de beneficios en el histórico de la compañía.

Pero si el dato ya de por sí, es impactante, lo que realmente es llamativo es que el grueso de esos beneficios llegaban del iPhone, un producto que por la madurez del mercado, está más cerca de lo que en marketing se conoce comocash-cow. Un mérito que sin duda debe atribuirse al directivo, que logró ampliar la masa de clientes con una hábil y estratégica entrada triunfal en el codiciado mercado chino.
Pero aquí no termina el impacto de sus acciones, puesto que Cook ha tomado decisiones vetadas en el pasado por su mentor y que nunca se hubieran planteado en la etapa de Jobs. La primera es la referente a los tamaños de los dispositivos iOS: el difunto cofundador de Apple se negó a reducir el tamaño del iPad por un lado, y de aumentar el del iPhone. Una cuestión de principios que muy pocas voces se atrevían a rebatir conociendo las malas pulgas que gastaba el jefe. Pero Cook llegó al frente de la compañía, contra lo que muchos pensaban, totalmente libre de ataduras. ¿Que el mercado demanda el iPad mini? Que así sea. ¿Que un phablet? Pues entonces el más grande de todos: eliPhone 6 Plus.
Sin embargo, esta es la cara amable del estadounidense, pero también cuenta con una mucho más arisca, y por descontado, con una mano de hierro que ya han conocido muchos.
¿Lo mejor está aún por llegar?
Cook ha sabido repartir bofetadas a diestro y siniestro, pero siempre sin perder la calma y con el horizonte imperturbable de seguir manteniendo los beneficios de la compañía en una escalada feliz. Los primeros en conocer la mano dura de Cook fueron en la sede del mismísimo Google: Apple fulminó Google Maps del iPhone (aunque posteriormente le permitió el regreso al terminal), en un zarpazo por el que la firma de Mountain View se dejó a millones de usuarios que nunca recuperará.
Cook, en su cruzada contra Google, ordenó eliminar su buscador por defecto en el iPhone, dando prioridad a Bing, el buscador de Microsoft. Tampoco le tembló el pulso a la hora de reformar profundamente el organigrama de la compañía, algo sagrado hasta la fecha que nadie se habría atrevido ni a plantear. Mordió el polvo sin miramientos Scott Forstall, uno de los más sólidos candidatos a sustituir a Steve Jobs y que mantuvo un sostenido pulso con Jony Ive, el nuevo peso fuerte de la compañía
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