Todo el antiperonismo de La Nación, en una sola columna

PODER DE SÍNTESIS

Todo el antiperonismo de La Nación, en una sola columna

En un texto escrito por el historiador Luis Alberto Romero, se asegura que el peronismo tiene éxito en un país como Argentina porque ésta es una nación que está al margen de la ley.



Desde los foros académicos hasta las charlas de café, no son pocos quienes atribuyen los problemas argentinos al peronismo. Siguiendo la célebre pregunta de Vargas Llosa sobre el Perú, creen que la Argentina se “perjudicó” en 1945. ¿Qué ven en él los argentinos, para renovarle una y otra vez su confianza? Mi respuesta, parcial y especulativa, se apoya en una idea de Carlos Nino: un país al margen de la ley se expresa a través de un movimiento político como el peronismo”, inicia su columna de opinión Romero.

“Una sociedad acostumbrada a vivir al margen de la ley, a ignorar las normas incómodas y a buscar la excepción personal prefiere una fuerza política cuyos principios no excluyan semejantes prácticas. La vota y también la nutre de jóvenes políticos a quienes la vida ha educado en esa práctica. Si hipotéticamente alguien acabara con el peronismo, con seguridad su lugar sería ocupado por una fuerza política similar”, se lamenta Romero.

El miembro de la Universidad de San Andrés se llega a preguntar¿Por qué las personas con aptitudes políticas se hacen peronistas?”, y se contesta:Quienes quieren sobre todo hacer carrera y prosperar encuentran allí un ambiente de amplitud y tolerancia ética, donde es aceptable tratar de “hacer una diferencia” personal, incluso en los márgenes de la ley”.

Para Romero, la contrapartida del peronismo fuera de la ley es el 'republicanismo institucionalista', que es atacado por “los movimientos democráticos, nacionales y populares”, y asegura que “pocos son los gobernantes de la actual democracia cuyo ejemplo impulse a la valoración de la ley”.

Excepto “una minoría activa que querría cambiar esto”, dice. Con mucho control: “El respeto a la ley se construye con el control y la sanción, igual para todos. Esto depende de la presencia del Estado, en lo grande y en lo chico, esgrimiendo la ley, hasta que el control cotidiano deje de ser necesario, porque se ha establecido control social y la costumbre”.






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