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Todo indica que el Gobierno seguirá emitiendo para financiar

Por la recesión, caen los ingresos fiscales. Según consultores, el Ejecutivo necesitará $ 140.000 millones hasta fin de año.




“Si se reduce el gasto público, eso afectará a la economía y a las empresas”. Cristina Fernández de Kirchner fue clara en su exposición; la presidenta de la Nación no está dispuesta a tocar las erogaciones porque, hacerlo, significaría profundizar la recesión, según la perspectiva oficial. Sin embargo, economistas y empresarios están con los pelos de punta. Sucede que si hay más gasto, la ecuación cierra por el lado de la aceleración inflacionaria con más emisión monetaria. No hay otra manera de financiar las cuentas públicas, frente a un creciente déficit fiscal.

Ante la caída existente de la actividad económica, el gobierno intenta revitalizarla a través de una mayor tasa de crecimiento del gasto público. El punto clave es cómo financia este crecimiento de las erogaciones, señala un reciente informe efectuado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Y observa dos maneras de enfrentar esas mayores obligaciones financieras:

• En primer lugar, lo hace a través de una mayor recaudación tributaria y de recursos de la seguridad social, lo que implica que si gasta $ 1 extra, la contrapartida es que el sector privado se quedó sin los centavos que haya pagado vía impuestos, lo que minimiza el impacto sobre la actividad del mayor gasto estatal.

• Por otra parte, a la brecha que aún le resta por financiar entre el $ 1 que gasta y los centavos extras que recauda, la financia con emisión de pesos por parte del Banco Central (BCRA). Este sería un financiamiento vía impuesto inflacionario, que también disminuye el ingreso disponible de los ciudadanos y por ende el impacto sobre la actividad.

Según el Iaraf, la mayor emisión de pesos genera mayor inflación, lo que lleva a aumentar nuevamente el gasto público, dado que en ítems como los subsidios y las remuneraciones, el gasto está atado a la propia dinámica inflacionaria. “Y más gasto público genera mayor déficit, por ende, hay que volver a emitir más, generando mayor inflación. Y así se continúa en el círculo vicioso, profundizando los desequilibrios macroeconómicos, en lugar de atenuarlos”, señala.

El círculo vicioso en el que se está inmerso, de acuerdo con el reporte privado, puede derivar en una tasa de inflación que no baje y en un nivel de actividad que se siga contrayendo. “Sin dudas, resulta clave sustituir el financiamiento del déficit financiero del fisco, al menos en el corto plazo”, indica.

Variables

En los meses que le quedan al año puede haber una emisión adicional de casi $ 140.000 millones, cifra importante para los desequilibrios macroeconómicos actuales. “Tal cantidad extra de pesos generará presiones inflacionarias adicionales o presiones sobre el valor del dólar ilegal, MEP o contado con liqui. La opción será la esterilización, convalidando una mayor tasa de interés”, advierte.

La recesión marca otro punto de inflexión para las cuentas públicas nacionales. El comportamiento de la recaudación es realmente preocupante, porque la variación interanual de los ingresos fiscales genuinos del sector público muestra una tendencia negativa y declinante cada vez más pronunciada, indica Economía & Regiones. Este comportamiento puede ser resultado de dos fenómenos que están interrelacionados:

• El menor nivel de actividad impacta directamente en forma negativa sobre la recaudación.

• La aceleración de la inflación, el deterioro del salario real y la contracción del crédito habrían provocado que los agentes económicos se financiaran con el fisco.

Según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), los gastos primarios sumaron $ 422.373 millones en el primer semestre del año, arrojando un incremento del 42,3%. Las erogaciones corrientes continúan mostrando un impulso muy elevado (+47%), destacándose entre los principales conceptos el incremento de las Transferencias Corrientes al Sector Privado (+80%) y Otras Transferencias Corrientes (+62%), principalmente con motivo del fuerte impulso de los subsidios al sector energético, observa la ASAP Lo peligroso de esta tendencia es que el gasto público se dispara a mayor ritmo que el crecimiento del nivel de ingresos genuinos del Estado.

¿Cuál es el riesgo que se corre? Si la caída de la recaudación no tiene un correlato en una reducción similar del gasto público, entonces el déficit fiscal y las consecuentes presiones (para emitir) sobre el Banco Central irán en aumento, advierte Economía & Regiones. Así, la Argentina estará condenada a ser un país en recesión con alta inflación.


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