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Transgénicos: un peligro para la salud en Argentina

Transgénicos: un peligro para la salud en Argentina sostiene médico

Vegetales cultivados con transgénicos en Argentina

Los cultivos transgénicos son un peligro para nuestra salud debido a la gran cantidad de agrotóxicos que necesitan ya que se volvieron resistentes a ellos, afirma médico argentino.

El Dr. en Medicina Juan Yahdjian, de la provincia de Misiones, en una entrevista con La Gran Época afirmó que las personas somos los “consumidores finales del veneno”, ya que estos agrotóxicos contaminan al grano o al animal que lo consume, y luego “todo el veneno termina en nosotros”.
Asimismo destacó que la soja transgénica que se siembra en Argentina es RR‘, esto quiere decir resistente al Roundup, nombre comercial del glifosato, herbicida que se utiliza en los cultivos. “La resistencia de las hierbas al Roundup hace que cada vez necesite más cantidad y concentración”. Por lo tanto, explicó, “la soja cosechada contendrá el veneno” recibido en las distintas fumigaciones.
El médico misionero destacó además que el herbicida no se degrada, es decir que queda en el suelo, en el aire, en las plantas, en todo el medio ambiente, e ingresa a nosotros vía respiratoria, por absorción de la piel o por vía digestiva a través de lo que comemos o bebemos.
Igualmente explicó que casi todos los venenos son extraños para nuestro organismo y que “no contamos con mecanismos para metabolizarlos y eliminarlos”, en cambio mayormente se disuelven en grasa corporal causando enfermedades de diversas maneras. Ésta, según Yahdjian puede ser una de las explicaciones del aumento de enfermedades incurables en el mundo, nacimientos anormales, alergias, padecimientos desconocidos, disminución de la protección del sistema inmunológico y hasta trastornos depresivos.
“El actual modelo productivo argentino necesita más y más venenos, contaminando ‘el cielo y la tierra’, incluido a los consumidores finales”, destaca el doctor en su blog.
Tomates transgénicos: contra la naturaleza
El Dr. Yahdjian citó un ejemplo de un transgénico común como el tomate. A éste se le introduce un gen de pez de clima frío con el propósito de que tolere las heladas. “Los tomates no se cargan de nutrientes si no se cultivan en verano.Pueden sobrevivir al frío pero no tendrán los nutrientes necesarios ni esperados”, agregó.
Asimismo destacó que “los genes que ingerimos interactúan con los nuestros y los resultados pueden ser impredecibles en el tiempo”.
El especialista afirma que con el uso de transgénicos no solo disminuye nuestra calidad de vida sino que se está fomentando “una sociedad de riesgo”. A esto se suma que en Argentina los productos transgénicos no figuran en las etiquetas, en definitiva “no sabemos lo que consumimos”.
Proyecto de ley favorecería el ingreso de transgénicos al país
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca impulsó, el año pasado, una modificación de la Ley de Semillas Argentina. Se estima que el Gobierno Nacional enviará al Congreso, antes de que finalice el año 2013, el proyecto para modificar la ley, según informan distintos portales ecológicos.
El anteproyecto de ley expresa que tiene como fin “promover una eficiente actividad de producción y comercialización de semillas, asegurar a los productores agrarios la identidad y calidad de la simiente que adquieren y proteger la propiedad de las creaciones fitogenéticas”.
Los ambientalistas se muestran escépticos e infieren que puede existir una ‘alianza estratégica’ entre el gobierno y grandes corporaciones biotecnológicas como Monsanto, patentador del polémico herbicida Roundup.
Además, Monsanto solicita que Argentina le garantice la “seguridad jurídica” para introducir nuevos transgénicos, segúnCampaña NO a la privatización de las Semillas en Argentina.
La modificación de la Ley “equivale a privatizar las semillas, e implica el pago de regalías por parte de los productores a las empresas biotecnológicas por la utilización de las semillas mejoradas y patentadas. También significa la prohibición de reutilizar las semillas que los productores obtienen de sus propias cosechas. De este modo se viola un derecho fundamental de los agricultores de seleccionar, mejorar e intercambiar las semillas libremente”, agrega la campaña.
El punto 4 de la campaña con petitorio de firmas expresa que el anteproyecto favorece la expansión de transgénicos, ya que podría otorgar propiedad sobre variedades sin exigir prueba efectiva de mejoramiento. Esto facilitaría “la práctica común de las empresas biotecnológicas de utilizar variedades antiguas para adicionar transgenes o genes cosméticos” y registrarlas como nuevas.
Representantes de la Campaña No a las semillas transgénicas en Argentina, destacan que esperan reunir 10.000 firmas para que el proyecto no se sancione, ya que favorece a la biotecnología y a las grandes corporaciones transnacionales en desmedro de los agricultores familiares e indígenas locales.
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