Tres provincias libias juran lealtad al califato





INTERNACIONAL


Grupos de las tres provincias libias juran lealtad al «califato»




El movimiento de Al Bagdadi ha pasado en seis meses de 500 a 3.000 milicianos en territoriro libio






REUTERS
Trabajadores egipcios que huyen de Libia esperan en Túnez al autobús que les devolverá a a su país






Libia comienza los siete días de luto decretados por las autoridades reconocidas por la comunidad internacional tras el triple atentado suicida en Quba del viernes, en el que murieron al menos 45 personas. Un ataque reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico, que no tiene de momento en Libia el protagonismo del que goza en Siria e Irak, pero ha logrado que grupos de las tres grandes provincias tradicionales del país juren fidelidad al califa. Sus banderas ondean en puntos de Tripolitania, Fezzan y, especialmente, Cirenaica donde cuenta con Derna como gran bastión, un pueblo de pescadores de apenas 50.000 habitantes y que fue el centro de los bombardeos egipcios.



El atentado contra un hotel de lujo en la capital a finales de enero, en el que al menos nueve personas perdieron la vida, la decapitación de los 21 coptos y el triple atentado suicida del viernes han sido las tarjetas de presentación ante una comunidad internacional a la que el verdugo de los cristianos egipcios recordó que «hoy estamos al sur de Roma, en la tierra del islam, en Libia, enviando otro mensaje. Cruzados, vuestra seguridad es algo solo al alcance de vuestros sueños».



Expertos en inteligencia como Patrick Skinner, ex agente de la CIA ahora en la consultoría de seguridad Soufan Group, aseguran en declaraciones a Foreign Policy que «en verano el grupo contaba con unos 550 milicianos», una cantidad que «ahora podría llegar a los 3.000, muchos de los cuales con dilatada experiencia en combate».



Libia, que cuenta con una población de seis millones de habitantes, ha sido tradicionalmente un país exportador de yihadistas, pero tras la caída de Gadafi ya no tienen que viajar al extranjero y pueden desarrollar su «guerra santa» en casa. Una amenaza para Europa, pero sobre todo un castigo para los libios.



Cuatro años después del estallido revolucionario que acabó con Moamar Gadafi Libia es un país fragmentado y con la bestia del grupo yihadista presente en sus costas después de que varios grupos juraran lealtad a Abu Baker Al Bagdadi. Tiene dos gobiernos y dos parlamentos, cada uno con su correspondiente brazo paramilitar. El que reconoce la comunidad internacional fue expulsado de Trípoli hace unos meses y se encuentra desde entonces en Tobruk, al este del país.



«Operación Dignidad»


Este ejecutivo fue elegido en los comicios de junio en los que apenas participó el 10 por ciento de la población y está apadrinado también por Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, principales valedores de la «Operación Dignidad», encabezada por el ex general Jalifa Haftar, quien en una reciente entrevista a New Yorker mostró su disposición a convertirse en el próximo presidente «si el pueblo así lo quiere». Un militar al que muchos comparan con el presidente egipcio Abdul Fatah Al Sisi, su respaldo más importante.





Fuente