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Twittero condenado por expresar sus opiniones

Juzgan a un usuario de Twitter que pidió "pegarle un tiro en la
nuca a la infanta, porfis"


Se enfrenta a una pena de un año y medio de cárcel por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. I.O.G. asegura que su detención se debe a motivos políticos: "Todos los detenidos somos de izquierdas".


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Perfil del tuitero acusado de enaltecimiento del terorismo


PÚBLICO / EUROPA PRESS
MADRID.- La Audiencia Nacional juzga este martes al vecino de Bilbao I. O.G., que se enfrenta a una pena de un año y medio de prisión por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo que habría cometido al escribir en la red social Twitter comentarios como '¿Alguien puede pegarle un tiro en la nuca a la Infanta? Porfis'.

En su escrito de acusación provisional, el fiscal Juan Antonio García Jabaloy señala que el procesado escribió en los años 2013 y 2014 "gran cantidad de mensajes, comentarios escritos e imágenes en los que, de manera explícita y reiterada, ha venido justificando la actividad de la organización terrorista ETA".

Según el representante del Ministerio Público, el acusado propuso hacer un "escrache" a las víctimas de ETA e incitó a cometer "un ataque terrorista" contra la antigua líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez. En otro comentario apuntaba: 'Juguemos a la ouija: G-o-r-a E-T-A m-i-l-i-t-a-r-r-a".


El tuitero, que fue detenido el 6 de noviembre de 2014 por la Guardia Civil por su actividad en las redes sociales, también ha sido acusado de "humillar" a las víctimas de ETA.

El fiscal destaca en su escrito que los hechos reúnen el requisito de difusión pública que exige el Código Penal para el delito de enaltecimiento del terrorismo, ya que los comentarios que escribió eran "accesibles de manera pública y sin ningún tipo de restricción" y su intención era que tuvieran "un gran nivel de difusión".
"Todos los detenidos somos de izquierdas"
I. O.G. se defiende en este texto en el que relata lo relativo a su detención y explica: "Condeno prácticamente toda la actividad de ETA y sólo he aplaudido unos pocos atentados aislados, como el de Carrero Blanco, por ejemplo". El internauta explica en su blog que hay "gente detenida hasta por subir una foto de Carrero Blanco con el texto '¡a volar!'"

I.O.G. considera que su detención se debe a motivos políticos: "Todo el mundo sabe que ha sido una decisión política muy concreta, y la mayor prueba de ello es que todxs lxs detenidxs somos de izquierdas, a pesar del insultantemente alto número de nazis que escriben cosas mucho peores en Twitter. Joder, será que no se ha difundido ni nada el vídeo de John Cobra diciendo que quiere matar a Pablo Iglesias, ¿eh?". 




ACA EL DENUNCIA QUE LO TORTURARON Y NARRA QUE LE PASO


Relato y reflexiones de mi detención



Dada mi situación, voy a interrumpir durante una semana el funcionamiento habitual del blog y voy a colgar dos entradas que creo que se ajustan más a las circunstancias. La primera es un relato detallado de mi detención en la Operación Araña 2, y reflexiones sobre ella. Creo que puede ser muy interesante para cualquiera que quiera saber más de la noticia; bien sea por simple curiosidad, por estar al tanto de la actualidad o -esperemos que no- por si le sirve de utilidad para prepararse para la Operación Araña 3: porque sí, a este paso es probable que dentro de unos meses haya otra tanda de detenidxs. Y, como detenido de la segunda fase, a mí me habría gustado mucho leer las experiencias de alguien de la primera, para saber lo que me esperaba. Ahí va esto, pues.





Ayer, al poco tiempo delevantarme, vi en Twitter las noticias de la Operación Araña 2. Sabiendo bienlo que había sido la anterior, estaba claro lo que iba a ser ésta, y lasnoticias lo confirmaban: había gente detenida hasta por subir una foto de CarreroBlanco con el texto “¡a volar!”. Es fascinante que en este gobierno se puedadetener a alguien por hacer un chiste acerca de un dictador fascista muertohace más de 40 años en un régimen supuestamente superado, ¿verdad?


En las cuentas de la GuardiaCivil y del Ministerio de Interior se publicaron tweets míos, de los que sehicieron eco algunos diarios. Esto me puso en alerta, aunque fui algo ingenuopensando que todavía tendría oportunidad de librarme, por dos motivos: elprimero es que el diario ABC ya había anunciado en abril que supuestamente ibaa ser detenido al momento, y no pasó nada (nunca creáis lo que dice el ABC). Elsegundo es que las noticias parecían decir que lxs detenidxs ya habían sidotrasladados a los cuarteles hacía 4 horas, aunque se ve que lo publicaron conalgo de antelación.


De todas formas, cuando llamaronal timbre de casa, supe quién era, claro. Tuve unos segundos para pensar: ¿quées lo más urgente? Tenía que avisar a mucha gente, y no me iba a dar tiempo atodxs: compañerxs de clase con quienes tenía que hacer un trabajo a la tarde,amigos que me habían pedido que les mantuviera informados de mi estado ante lasospecha de que me pudieran detener, etc. Como anécdota graciosa, también se mepasó por la cabeza que podría borrar cualquier cosa porno del móvil, quévergüenza, no vaya a ser que piensen que además de terrorista soy un pajillero.Pero bueno, los guardias civiles también tendrán Whatsapp, ¿no? Saben lo quehay: si estás en un grupo de Whatsapp, siempre, siempre habrá un colega quepase una foto o un video de alguna actriz porno cuando se aburre. Todos tenemosun colega así o varios, seguro que es inevitable tener porno en el móvil aúnsin querer. Lo comprenderán, espero. Siendo así las cosas, lo único que puedohacer es contactar con alguien que se encargue de difundirlo por internet; asíse enterarán también algunxs a lxs que habría tenido que avisar personalmente.


Saludo a los guardias. “Nosestabas esperando, ¿verdad?”, me dice uno. Sí, claro. No hace falta ni qué medigan por qué me detienen.


Me visto, cojo el móvil, el DNI(éstos dos por obligación), el billete de metro (éste porque no creo que semolesten en traerme de vuelta), el MP4 (éste me arrepentiré mucho de haberlocogido) y medicación, y marcho.


Camino al coche, me leen misderechos como en toda buena película americana. Se callan cuando pasa unavecina y no me esposan hasta estar dentro del coche; es agradable que sepreocupen por mi privacidad.


De hecho, dadas mis experienciasanteriores y experiencias de conocidos míos a la hora de ser arrestados,esperaba algo mucho peor. La mayoría de agentes con los que trato a lo largodel día me tratan con amabilidad, alguno se preocupa por mi comodidad. Meresulta hasta extraño, ¿me han tocado por casualidad los agentes más simpáticosdel cuerpo? Puede haber influido que han leído todos mis tweets: habrán leídoque condeno prácticamente toda la actividad de ETA y sólo he aplaudido unospocos atentados aislados, como el de Carrero Blanco, por ejemplo.


También me da la sensación (yquiero remarcar totalmente que es una sensación mía y puede estar equivocada,quiero ceñir este relato a la verdad y no voy a insinuar algo que no sé) de quealgunos de ellos ni siquiera me habrían detenido si no fuera su trabajo. Probablementeprefieren estar deteniendo a narcotraficantes a gran escala o algo así antesque a chavales que escriben en Twitter. Todo el mundo sabe que ha sido unadecisión política muy concreta, y la mayor prueba de ello es que todxs lxsdetenidxs somos de izquierdas, a pesar del insultantemente alto número de nazisque escriben cosas mucho peores en Twitter. Joder, será que no se ha difundidoni nada el video de John Cobra diciendo que quiere matar a Pablo Iglesias, ¿eh?


Como decía, la mayoría de agentesme tratan bien, insistiendo en que les pida cualquier cosa que necesite (agua,ir al baño, mantas) y hablándome en tono tranquilizador. Sólo dos son laexcepción, uno de ellos también siendo amable la mayor parte del rato aunque medeja caer que si no coopero, él mismo me va a provocar muchos problemas (fraseque estrictamente no tiene nada de malo, pero dada la presencia en elimaginario colectivo de torturas en cuarteles de la Guardia Civil, a mí mesuena bastante amenazadora) y otro que me sujeta del cuello, primero empeñadoen que no pueda ver su cara -que no creo que tuviera nada interesante, laverdad- y luego empeñado en que no pueda ver la cara de ciertas personaspresentes en el cuartel (no sé si sería alguno de los denunciantes; de todasformas ya sé que el primero en denunciarme ha sido Daniel Portero, presidentede Dignidad y Justicia, no tendría mucho sentido que me oculten su cara). Nosoy un experto en técnicas policiales, pero juraría –insisto nuevamente en queesto es una opinión subjetiva mía y no un hecho demostrable- que me agarra conbastante más fuerza de la necesaria, y que tal vez se quede con las ganas deemplear todavía más.


Volviendo al relato en ordencronológico, llego al cuartel y me desprendo de todos los objetos, incluidoslos cordones de las botas, anillos, pendientes, etc. Empiezo a pensar que igualno debería llevar tantos anillos y pendientes, porque es un coñazo quitármelos.Aunque, ya puestos, tampoco creo que mis pendientes se puedan usar como arma,ni siquiera tienen pincho.


Las horas en la celda son muylargas. Nada más que una colcha y una manta. Si por lo menos hubiera cometidoun delito de verdad, podría reflexionar sobre mi culpa, pero cuando lo únicoque he hecho ha sido escribir en Twitter, lo llevo jodido. No oigo a nadie más:creo que soy el único preso del cuartel, aunque sé que han detenido a un puñadode personas más en Bizkaia. Ocasionalmente, como he dicho, alguno de losagentes más amables se pasa para preguntar si necesito algo.


Uno de ellos, por cierto, dijo algoque me pareció muy interesante. Algo así como “he leído que estás en laComisión Antisida, ayudando a los necesitados y tal. Y luego en internet andasdeseando la muerte a alguna gente, macho. ¿No te parece incongruente?” Esto,además de halagarme un poco –porque me parece notar que aprecia sinceramente mitrabajo en la Comisión- me parece que suscita un debate interesante. ¿De verdades tan raro querer ayudar a los necesitados y atacar a los poderosos? Al fin yal cabo, yo creo que es en lo que se basa cualquier sistema ético, ¿no? Porsimplificar, casi todos los sistemas éticos tienen dos caras: desean cosasbuenas para la gente buena y cosas malas para la gente mala, y no se señalaninguna incongruencia en ello. Creo que siendo guardia civil tendría quesaberlo bien, aunque esto último no se me ocurrió decírselo: el espíritu de laescalera, como dicen en Francia.


Me sacan de la celda por primeravez para tomar los datos necesarios para mi ficha. Me toman todas las huellas(cada dedo por separado, cada dedo junto, las manos enteras, el dorso de lasmanos, etc) y me hacen una sesión de fotos que ni a Elsa Pataky, variandocomplementos y todo (ahora con gafas, ahora sin gafas…).


También me dan de comer, aúncuando no lo había pedido –sí, fue cosa de uno de los guardias amables-. Comorestaurante, la verdad es que era bastante flojito. Poca variedad de platos, nopuedo usar cubiertos para no suicidarme ni matar a nadie, y ni siquiera haypostre. Por supuesto, es la menor queja sobre mi detención, pero ya que lacomida se paga con mis impuestos voy a ejercer mi derecho a quejarme.


Por fin, me sacan de la celda porsegunda vez para prestar declaración. Me llevan a un despacho con al menos dosguardias civiles (no sé si el tercer hombre presente también lo era, o eraalgún otro tipo de funcionario) y mi abogada de oficio. Mi abogada, la verdad,no parece morirse de ganas de ayudarme, aunque algo sí que ayuda.


Aquí me hacen tres preguntasiniciales (si gestiono mi cuenta de Twitter y de Facebook, y si llevo esteblog, Kallixti) y después me muestran unas fotocopias, preguntándome por laautoría de unos 50 elementos aislados (tweets, fotografías, etc). Los primeros33 son tweets y retweets considerados como enaltecimiento del terrorismo; tengoque admitir que no esperaba una lista tan larga. Los restantes son básicamentefotografías usadas para identificarme, la mayoría sacadas de Facebook.


Lo primero que intento, en unacto reflejo, es deshacerme de los retweets; no son de mi autoría, y que yo loshaya citado no significa que esté de acuerdo con ellos. Al fin y al cabo, hayun buen puñado de fachas en Twitter que me han retwitteado para denunciar miactitud, y a ellos no les van a acusar de enaltecimiento, no. Uno de losguardias, familiarizado con el funcionamiento de Twitter, me comenta que si hehecho RT también aparecen en mi perfil y los he difundido y tal. Al momento medoy cuenta de que lo mejor que puedo hacer, con diferencia, es asentir ypermanecer callado. Si insisto, lo único que voy a conseguir es que, además dedetenerme a mí, detengan también a lxs autorxs de los tweets originales, porquienes no parecen tener interés de momento; y la verdad, que lxs detuvieranpor mi culpa no me dejaría la conciencia muy tranquila.


Me callo, pues, y voy asumiendola autoría de todo lo que me echan y firmando los papeles. Noto cierta maliciacuando veo que han separado mis dos tweets acerca de una broma en la que finjoquemar un coche de juguete de la Guardia Civil con un mechero, de manera queparezca que he quemado un coche de verdad. También hay muchos tweets que no meparecen nada remotamente parecido al enaltecimiento del terrorismo; veo quetambién han cogido cualquier referencia a que me van a llevar a la AudienciaNacional o que no me van a callar como prueba de que soy consciente de estarcometiendo un delito.


¿Algo más que alegar? Aprovechopara que quede puesto en el documento que, entendiendo el terrorismo comoataques a la población con el objetivo de causar terror, siempre lo hecondenado, y de hecho hay en mi cuenta varios tweets en los que claramentecondeno el terrorismo de ETA contra cualquier persona inocente.


Tras esto, me dejan a solas conla abogada, que no tiene muchas cosas que decirme. Me aconseja, eso sí, quebusque todos los tweets posibles en los que condeno el terrorismo, ya queservirán como atenuantes en el juicio que muy probablemente me espera en laAudiencia Nacional.


Finalmente, me llevan a la celdapor última vez y a los pocos minutos me devuelven mis cosas, con un documentocertificando que me las han devuelto, excepto el móvil y el MP4, guardados comopruebas y que serán investigados en Madrid. El móvil me vuelve a asaltar lasdudas de si debía de haber borrado el porno (al menos borro todos los videosque me envían por WhatsApp según llegan, que ocupan mucho espacio; lo que sítengo es fotos, ¿tendré demasiadas? No creo, ¿no?). Lo del MP4 no veo por dóndecogerlo.


Nada más llegar al cuartel yaaclaré que en mi MP4 sólo había música, y no creo que lleve más de 5 minutoscomprobar que efectivamente es así. ¿Por qué me lo han quitado, entonces?¿Simple protocolo? ¿Es porque había canciones de los Chikos del Maíz que van ausar como pruebas en mi contra? ¿O, como bromeaba un conocido, ha sidosimplemente con el objetivo de putearme y hacer que mi hora de metro diaria seme vuelva insoportable?


Una vez recogido todo, soyarrastrado cual marioneta por el ya mencionado guardia con tendencia a apretarmi cuello muy fuerte y no dejarme atisbar su cara ni por el rabillo del ojo, yme ponen de patitas en la calle con dos objetos menos que con los que habíaentrado. Un paso menos: quedan ahora una bonita discusión familiar, un juiciopendiente y su respectiva condena.

Respeto por carrero blanco,  el murió probando su nave antigravedad xD
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