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Un cordobés inicia una travesía a Alaska en moto

Hacia caminos salvajes: un cordobés inicia una travesía a Alaska en moto

UN DESTINO MÍTICO PARA LOS VIAJEROS



Partió hace una semana y llegará en nueve meses. "Alaska lo veo como una meta geográfica, pero no es el límite", dice "Tito" Ludueña (31), que viene de recorrer casi 50.000 kilómetros por Sudamérica en su "Chapulina".

Alaska es algo más que una estrella en la bandera yankee. Es un lugar mítico, la "última frontera" para los viajeros aguerridos y el lecho de muerte de los ideales del chico de Into the wild. Alaska tiene 35, 40 cm de nieve en invierno, paisajes verdes y fríos polares que se confunden de estación. Alaska queda muy lejos de Argentina, quizás más lejos de San Francisco, Córdoba. Pero ni los 17.800 km de distancia que señala Google Maps frenan a un trotamundos con hambre de ruta.

Antes que cordobés, Roberto "Tito" Ludueña (31) es aventurero. Viene de hacer 47.000 kilómetros recorriendo 8 países de Sudamérica en un lapso de 15 meses. Todo arriba de "Chapulina" (porque era roja, ahora está totalmente ploteada de negro), su moto Honda Bross de 125 cc, con la que ahora irá mucho más lejos.

No hay mapas, objetivos a corto plazo ni esquemas que cumplir. Si bien estima llegar a destino en julio de 2015, "Tito" dejará todo a la espontaneidad, esa que le dio origen a este viaje. "Cuando llegué a Ushuaia, había un cartel que decía 'Alaska, 17 mil kilómetros' y dije: 'Bueno, me voy hasta la otra punta del continente'", contó a Clarín.

El viaje a Alaska ya comenzó el viernes pasado cuando salió de su casa de las afueras de Córdoba y llegó a Capital. En vez de ir para el norte hizo 600 km hacia el sureste hasta Buenos Aires para terminar los papeles de la visa. Jamás estuvo ilegal en los países donde gastó ruedas. Quizás por su simpatía con las leyes, estudió Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba y llegó hasta 4º año.

RELATOS NO TAN SALVAJES. "La gran ayuda en este viaje es la gente. Donde fui siempre me recibieron con una cama, un plato de comida, repuestos para la moto o una carpa. La gente "me hace" el viaje. He estado en bautismos y fiestas familiares de gente que no conocía. Todo por llegar, tocar la puerta y contar que recorro, que viajo", cuenta "Tito" y completa la idea con una estadística inusitada: "De 15 meses viajando, sólo pagué 10 noches de hospedaje".

Las botas -especiales para motoqueros- se las dio una empresa para que las testee, el traje para evitar el frío, también. "El viaje a Sudamérica lo hice con un jogging bien grande que me prestó mi primo para que pueda usar un pantalón abajo. Y no tenía guantes, ahora ya estoy equipado". "Tito" es sponsoreado por Córdoba Motos, Upper indumentaria, botas Motard, casco Nitek, y Andrés Daro (accesorios para motos) y W Standard.

DESEO RODADO. Apenas arrancó el viaje anterior, "Tito" imaginó que, en el camino, le iban a regalar una moto. Y se le cumplió. O casi. En Brasil, fue a Manaos a sacarse una foto en la fábrica donde fue hecha su moto, gestionó la visita, comentó lo de su viaje y terminaron restaurándole el 95% de la moto. "Me dejaron la moto nueva, las piezas que quitaron les sirvieron como un gran registro de control de calidad", dice aún sorprendido por el buen gesto.

W standard, otro de sus sponsors, es una empresa China, y "Tito" sueña en viajar como "embajador" de la marca y llegar hasta la fábrica madre. Y también quiere ir a Japón, a la fábrica de Honda: "Seguramente a algún japonés voy a hacer llorar. Alguien que diseñe motos y no se imagine que yo, desde Argentina, le traigo la moto".

ON THE ROAD. Los viajes a veces sirven para encontrarse. "En la Isla Margarita, Venezuela, me encontré a otro viajero que vive a 20 cuadras de mi casa, y jamás habíamos charlado en Córdoba. También me crucé con los chicos de Argentina-Alaska en un Fiat 600, que ya llegaron", dice "Tito" y sostiene que la comunidad de viajeros es esencial para obtener recomendaciones de rutas a seguir, o lugares donde dormir. "Si me cruzo a un loco en el camino no voy a mandarlo a dormir a una casa donde me abrieron las puertas. Pero si es alguien como yo, puedo ayudarlo, que diga que va de parte mía y que le den hospedaje".

Chapulina da muchas más satisfacciones que problemas. Es de baja cilindrada, nunca se le rompió y es muy económica: "Con 12 litros de nafta (tanque lleno) hago 430 km". Y se cayó 3 veces nada más. Un susto fuerte fue en Venezuela. Tuvo que esquivar a un auto que hizo una mala maniobra, se fue a la banquina y lo frenó un árbol. En el pequeño compartimiento trasero de la moto, lleva herramientas, elementos para cocinar, una carpa y una bolsa de dormir. Ya viene entrenado con el clima. "Me ha caído piedra, 35 cm de nieve, lluvia torrencial. Siempre alguna que otra nube me siguió en mi camino". El viaje por Sudamérica le sirvió como trainning para ir hasta Alaska.

HACERSE CAMINO AL ANDAR. "Alaska lo veo como una meta geográfica. Es muy emocionante pero no es el límite. Cuando llegás donde querés el momento es fugaz. Lo que disfruto es el camino", explica. La idea es que no haya techo. "Si Sudamérica me dio la posibilidad de viajar a Alaska, Alaska me llevará por nuevos caminos".

"No escapo de nada al viajar. Busco cultivarme, encontrar el equilibrio. Me siento dueño del lugar donde llego, del aire que respiro. Me siento libre", concluye "Tito", ya con ganas de subirse a la moto. Y andar.

La travesía podrá seguirse a través de la FanPage de Facebook Por el mundo en moto.
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