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Un diario británico, "Trump será el Perón de Estados Unidos"





Insólito: para un diario británico, "Trump será el Perón de Estados Unidos"

Financial Times: Trump puede convertirse en el Perón de los Estados Unidos



La actitud fanfarrona y el desparpajo repugna a los votantes hispanos en las elecciones estadounidenses ya que les recuerda una de las razones por la que debieron migrar


El conservador Financial Times hizo una analogía entre el candidato a presidente norteamericano y el mandatario argentino.


Una columna del diario británico conservador Financial Times comparó al candidato a presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el mandatario argentino Juan Domingo Perón.

"Trump puede convertirse en el Perón de los Estados Unidos", afirma este matutino dedicado a las financias y la economía.




"Cuando Trump se pavonea con toda la fanfarroneada parece haber salido de un espantoso pasaje de la historia latinoamericana. Dicen que a veces comparte rasgos de hombres fuertes populistas como el dominicano Rafael Trujillo, o los argentinos Domingo Perón y Carlos Menem", analiza el Financial Times.






En una nota basada en la importancia del voto latino en EE.UU., el periodista John Paul Rathbone afirma: "Es irónico que supuestamente América Latina está rechazando a los líderes populistas al mismo tiempo que Europa y Estados Unidos están abrazándolos". Esta crónica fue traducida y publicada además por el diario El Cronista argentino.




Por otra parte, el periodista hace una analogía entre Trump y Menem por la preocupación de ambos por la imagen y hasta nombra las patillas de ambos. "Está la obsesión por la virilidad y a menudo por el peinado, como las patillas de Menem. Está el narcisismo y el nacionalismo exagerado: el héroe de la independencia mexicana, el general Antonio López de Santa Anna armó un funeral de Estado para su pierna amputada. Hay también autoritarismo: Hugo Chávez de Venezuela, otro astuto showman, despidió ministros a su antojo en su programa de tv".





Es irónico que supuestamente América latina está rechazando a los líderes populistas al mismo tiempo que Europa y Estados Unidos están abrazándolos. La región experimentó un cambio crucial el año pasado. Los argentinos eligieron a un presidente centrista pro negocios Mauricio Macri. Brasil canalizó su enojo popular por la corrupción estatal haciéndole un juicio político a Dilma Rousseff, un proceso que culmina después de los Juegos Olímpicos de Río. La socialista Venezuela está al borde del derrumbe. Los populistas sobreviven únicamente en Nicaragua, Bolivia y Ecuador, donde Rafael Correa es un extraño líder extranjero que respalda a Trump.





Es ahí donde existe una línea directa entre el último cambio que sufrió Latinoamérica en su péndulo político y cómo los hispanos podrían definir el resultado electoral norteamericano. En general, comparten las principales preocupaciones de los otros votantes: la economía, el terrorismo y el cuidado de la salud. También tradicionalmente han votado a los demócratas. Una gran diferencia este año es que los millennials representan el 44% del bloque.




Este grupo se define más por demografía que por la vaga noción de entidad ética compartida (la mayoría dice que no necesita hablar español para ser hispano). Muchos son los hijos de los inmigrantes. Y lo que es más importante, sugiere el profesor Roberto Suro de la Universidad de California del Sur, se ven como norteamericanos, están orgullosos del énfasis que pone el país en el estado de Derecho donde los reclamos y principios, como la ciudadanía, son adjudicados por un estado imparcial y no por un líder errático, como Trump.





Mientras tanto, muchos de sus padres han sufrido antes el show populista. A menudo se atribuye el avance del populismo en Estados Unidos a la creciente inequidad, otro tradicional problema de Latinoamérica. La rabia contra las elites es la segunda razón que explica el ascenso del populismo. Otra vez, acá América latina tiene forma y peso intelectual. Ernesto Laclau, un teórico político argentino que estaba más allá de todo, hasta hizo carrera explicando y defendiendo el populismo.




Laclau, que fue una importante influencia intelectual de partidos izquierdistas como Podemos de España y Syriza en Grecia y murió hace dos años, aseguraba que el populismo era la mejor alternativa pos marxista para los proletariados abandonados por las élites que mantuvieron los privilegios, traicionaron posiciones liberales y, por lo tanto, deformaron las instituciones.
La historia reciente aún nos recuerda que la traición de las promesas es casi una definición del populismo. Básicamente, eso pasa cuando el banco central financia el gasto con emisión monetaria, lo que genera una inflación galopante –una opinión que necesitaría actualizarse en estos días de flexibilización cuantitativa.





Todo esto puede sonar muy familiar para los votantes norteamericanos, cualquiera sea el lugar donde se paren en el espectro político. También puede ser familiar para Clinton y Trump. Ambos conocen bien América Latina: Clinton desde sus tiempos como secretaria de Estado; Trump por los hoteles y resorts que llevan su nombre en letras doradas. Es definitivamente familiar para los hispanos, quienes en un 70% votan a favor de Clinton, versus el 20% que se inclina por Trump.







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