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Un error de Kicillof expone al Banco Nación a embargos

Panorama empresarial. La impericia manifestada en el cambio de jurisdicción de los bonos sería aprovechada por los fondos buitre para retener depósitos e impedir que nuestro banco opere en EE.UU.

El fondo buitre que litiga contra la Argentina prepara una presentación para actuar contra las sucursales del Banco de la Nación en Manhattan y en Miami.

Lo haría ante el juez Thomas Griesa como una manera de presionar para que el Gobierno negocie y abone la sentencia después de diciembre.

Para la embestida utilizará un error fatal que cometió Axel Kicillof: involucrar en el conflicto al principal banco estatal de la argentina, al instalarlo como agente de pago de la deuda a través del Nación Fideicomiso.

Esa grieta que abrió Kicillof sería utilizada para pedir embargos y también que la Reserva Federal le quite la autorización de funcionar en Manhattan porque no cumple con un fallo de la justicia estadounidense.

Los abogados de Paul Singer tendrían todo preparado y la oportunidad dependerá de cómo avancen negociaciones que tiene la Argentina con fondos de inversión para endeudarse.

La escalada de MNL incluiría también una amenaza que lanzó el grupo buitre de lobby American Task Force Argentina, cuando difundió esta semana precisiones sobre la ruta del dinero de Lázaro Báez.

Según fuentes confiables, la verdadera intención de la conferencia de Robert Shapiro fue lanzar una advertencia al corazón de la Casa Rosada: que los buitres tienen en su poder las cuentas y los nombres de los funcionarios que recibieron los giros de Lázaro Báez en Liechtenstein y en Zurich.

Esa información ardiente podría comprometer a figuras notables: los funcionarios más leales a Cristina y al propio matrimonio Kirchner.

La acción de Shapiro no busca un efecto altruista, sino pecuniario: que Cristina pague la deuda, caso contrario daría a conocer los detalles de esas cuentas.

Por eso Axel Kicillof y Alejandro Vanoli viajaron a Washington con una misión secreta: un encuentro hermético con fondos de inversión de Wall Street a los cuales se les va a pedir que participen de la colocación de un bono que frene la abrupta caída de las divisas del BCRA y facilite el pago a los buitres.

La reunión la organiza el JP Morgan y el Deutsche Bank. También hay bancos de Brasil.

Hasta enero, el equipo económico intenta aplacar la fiebre del dólar con una receta conocida: la misma que utilizó y con la que fracasó Guillermo Moreno.

Vanoli habló en forma personal con “cueveros” y les pidió que apliquen cupos de venta para enfriar la demanda. También exigió que se paralicen las operaciones para que caiga – por un tiempo — el precio del billete. Moreno utilizó varias veces idéntica receta, y siempre termino igual: como no hay medidas de fondo, el dólar después vuelve a subir.

También Kicillof imita a Moreno con sus aprietes para que las compañías cerealeras adelanten la liquidación de exportadores. Hace una semana las “multi” que lidera Alberto Rodríguez — titular de CIARA — tuvieron un encuentro secreto con el ministro, Vanoli y el viceministro de Economía. Rodríguez argumentó que los deseos de la Casa Rosada eran imposibles de concretar, porque los cereales que faltaban liquidar estaban en manos de los productores y no de las “multis”.

Emanuel Alvarez Agis amenazó: “Nosotros podemos aplicar la ley de abastecimiento para sacarle a los chacareros el cereal.” Por eso, ayer se reunió el G-6, para avanzar en el pedido de anticonstitucionalidad de la ley Alvarez Agis es una figura clave en el Palacio de Hacienda y a quien utilizó Kicillof para pedir al Banco Central un tratamiento especial para el Fondo de Inversión Latan Securities. El ministro facilitó en diciembre pasado al fondo de Diego Marynberg una compra directa en el BCRA de bonos de 200 a 300 millones de dólares. Un semestre después, Kicillof reincidió y realizó otra gestión en el BCRA en favor de Latan Securities. Fue el 30 de junio, el día que Argentina no abonó su vencimiento y los bonos tenían alta volatilidad.

Kicillof invocó frente a Fábrega a la propia Cristina Kirchner, pero el ex titular del Banco Central no avaló la operación, que finalmente se cayó. A partir de ahí el enfrentamiento entre ambos fue total.

La cuestión se conoce mucho en Manhattan, donde se ventila otro juicio millonario: una demanda contra el Banco Mundial, porque la Corporación Financiera Internacional participó de la compra en Argentina de una inversión petrolera denunciada por corrupción. En Buenos Aires la demanda por 180 millones de dólares la hizo el Fondo Laig y se concreta contra la CFI del Banco Mundial y la empresa Medanitos de aceitados vínculos con el Ministerio de Planificación.

Uno de sus titulares se presentaba como íntimo de Julio de Vido. Ya hubo allanamientos y el Banco Mundial inició un sumario interno a funcionarios que negociaron con Argentina. El escándalo replica un sistema de que se utilizó en el manejo de la política petrolera de la última década en la Argentina.

Todos los grandes contratos están sospechados de corrupción.

Este tema se trató en una reunión de máximos expertos energéticos que congregó la Fundación Época, de Roberto Dromi. Los casos son claros y todos denunciados judicialmente por supuestos pago de coimas: — La argentinización de YPF y las actuales compras de gas por parte de la estatal YPF.

— El contrato del yacimiento de Cerro Dragón, investigado por la SEC de Estados Unidos.

— El convenio con Chevron, que tiene leoninas condiciones que la Casa Rosada no se anima a publicar.

Por eso la urgencia por la nueva ley de hidrocarburos.
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