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Un formato para cada discurso de CFK

Por Pablo Sirvén | LA NACION



No hay una sola Cristina Kirchner. La Presidenta adopta distintos formatos de presentación para adecuar mejor sus estilos y tonos discursivos a cada ocasión.

De los mandatarios elegidos desde la restauración de la democracia en 1983, la actual es quien más tiempo ha permanecido voluntariamente en pantalla, pero no siempre lo hace de igual manera. En la semana que pasó, la jefa del Estado eligió irrumpir masivamente en dos versiones bien diferenciadas:

1) Discurso clásico: CFK, oficial. Es el formato más formal y usado por los presidentes del pasado, pero es al que menos echa mano la actual mandataria. Suele grabarse con antelación en el despacho presidencial, se emite en horario central y se reserva para comunicaciones trascendentes. Es desde su escritorio, mirando a cámara, con la bandera argentina al lado. El martes último, la Presidenta apeló a este encuadre para anunciar la reapertura del canje de la deuda.

2) Visita a entidades: CFK, catequista. Como sucedió el miércoles pasado, cuando concurrió al acto por el aniversario de la Bolsa de Comercio, la mandataria aprovecha esas ocasiones para "catequizar" a auditorios no siempre alineados. Intenta convencerlos de su cruzada, llamándolos a modificar sus prácticas habituales para encolumnarse con "el modelo".




Veamos más formatos a los que echa mano en otras ocasiones:

Acto con aplaudidores: CFK, dueña de casa. Es la versión que más prefiere y frecuenta. El público casi siempre es el mismo -ministros, otros funcionarios y dirigentes de La Cámpora, entidades amigas y sindicalistas cercanos-; pero acostumbra a rotar esas reuniones por distintos salones de la Casa Rosada, que hizo refaccionar y llenó de gigantografías de personajes célebres de la historia. Segura y locuaz, puede convocar por un tema determinado, aunque por lo general toca más de uno y se dispersa. Nunca dura menos de 40 minutos. Sus colaboradores no siempre saben bien de qué va a hablar. Combina el discurso protocolar (que suele apoyar con la proyección de "filminas") con anécdotas al paso y fugaces diálogos con algunos de los concurrentes. Utiliza como fondo dos imágenes de Eva Perón: una es una ampliación del billete de cien pesos y otra es la maqueta del troquelado en hierro que cuelga de una de las caras del Ministerio de Desarrollo Social. En ciertas ocasiones traslada la misma puesta en escena al vecino Museo del Bicentenario. Habla desde allí con un óleo de Perón y Evita, como fondo, que funcionan a manera de ángeles custodios. Los concurrentes asienten y aplauden con entusiasmo. Tecnópolis también cuenta, aunque más esporádicamente.



Teleconferencia: CFK, conductora de TV. Es una variante del formato anterior, pero con el plus de agregar conexiones con distintas partes del país. Con la excusa de alguna inauguración entabla diálogos con funcionarios locales y lugareños. Con el tiempo ha logrado mayor destreza en este tipo de transmisión y ya no pisa tanto a sus entrevistados por culpa del molesto delay.

Conferencias de prensa: CFK, fastidiada. Es el género que más le incomoda y, por eso, el que menos frecuenta. Las exclusivamente locales han sido más que contadas en los siete años que lleva en el Gobierno y ya hace mucho que no realiza ninguna. A veces, cuando vienen mandatarios extranjeros, no las puede evitar, pero le cuesta mantener la calma si siente la presión de alguna pregunta incómoda. En ocasión de la visita de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, se trenzó fuerte con una cronista de Clarín. En el exterior, se recuerdan sus respuestas desairadas a los estudiantes de las universidades de Harvard y Georgetown, en 2012.

Escenario en la Plaza de Mayo: CFK, festiva. Para celebrar el 25 de Mayo o el 10 de diciembre, Javier Grosman suele organizar fiestas con artistas y fuegos artificiales. Para ello se monta un escenario en la Plaza de Mayo al que la Presidenta sube y no sólo para hablar. También se permite cantar, bailar y hasta tocar instrumentos de percusión.




Balcones: CFK, que sí, que no. Nunca habló desde el balcón de Perón hacia la Plaza de Mayo, pero tras recuperarse de su operación en el cráneo, comenzó a incursionar por los balcones que dan a tres patios internos de la Casa Rosada, donde se amuchan jóvenes militantes, a los que les dirige encendidas palabras. Aplican como "bises" bullangueros de un acto más importante. Representan algo así como tres multitudes en miniatura, pequeños actos exprés, bonus track militante.

Redes sociales: CFK, virtual. En Twitter fluctúa entre el seguimiento burocrático de su agenda y comentarios filosos sobre la actualidad. Por momentos acude a palabras en inglés o a giros casi teen. Ídem en Facebook, donde además hay una cronología de su vida con fotos. Desde esta red social le disparó una dura carta al actor Ricardo Darín.




Oradora internacional: CFK, viajera. Otra de las facetas que más le apasionan. Dictar cátedra y ofrecer sus recetas al mundo desde la ONU, el G-20, la Unasur o cuando visita a algún gobernante extranjero.

Intervenciones televisivas: CFK star. Tuvo un programa autocelebratorio, Desde otro lugar, cuya originalidad consistió en rotar los conductores y mantener fija a la entrevistada: ella misma. Duró sólo tres emisiones.




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