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un fósil de 47 millones de años, posible eslabón perdido



Los restos fósiles de Ida, una hembra primate que vivió hace 47 millones de años en Alemania, fueron presentados este martes en Nueva York como un posible ancestro común a monos y seres humanos. Seguir leyendo el arículo



Presentan el fósil del que podría ser el eslabón perdido de la evolución humana
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Un fósil de 47 millones de años, posible "eslabón perdido", se expone en Nueva York
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Considerado como el fósil de primate más completo jamás encontrado, el ejemplar descubierto en 1983 cerca de Frankfurt fue presentado a la prensa en el Museo de Historia Natural de Nueva York por un grupo de paleontólogos.

Los científicos aseguran que este ejemplar de 'Darwinius massillae' parecido a un lémur, de un metro de altura y que en vida pesó de 650 a 900 gramos, podría ser el "eslabón perdido", el antepasado común a simios y hombres. Por la forma de algunos de sus huesos y otros indicios, se dedujo que 'Ida' era una hembra joven de nueve meses. Su pulgar oponible y sus dedos -en lugar de garras- confirman que se trata de un primate.

El fósil, en espectacular estado de conservación, permite ver en detalle no sólo la osamenta del animal, sino también los restos de las partes blandas de su cuerpo y hasta el contenido de su estómago. Herbívora, 'Ida' se alimentaba de frutas, semillas y hojas antes de morir. "Se parece bastante a los lémures actuales", explicó a la prensa Jens Frenzer, experto alemán en fósiles del Instituto de Investigaciones de Senckenberg.

Para los científicos, "este espécimen es como encontrar el Arca perdida", dijo Jorn Hurum, paleontólogo noruego de la Universidad de Oslo. "Este fósil probablemente estará en todos los libros de texto de los próximos 100 años", asegura este miembro del grupo que durante dos años lo estudió y reveló su importancia en la cadena evolutiva de las especies.

El esqueleto de 'Ida', completo en un 95% y al que sólo falta parte de una pierna, fue vendido en una feria especializada en Alemania y separado en dos partes por coleccionistas, antes de que lo adquiriera la Universidad de Oslo hace dos años, cuando los científicos comprendieron su importancia. "Es difícil de imaginar un fósil más completo que este para explicar la evolución de los primates", dijo Holly Smith, antropóloga dental de la Universidad de Michigan.

Su importancia radicaría en que se encuentra en un punto de la evolución antes de que se dividan las ramas que condujeron a monos o seres humanos por un lado y lémures u otros primates más alejados del Homo sapiens, por otro. "Es una especie de piedra de Rosetta, porque une elementos que antes no habíamos sido capaces de asociar", comentó Philip Gingerich, especialista en primates de la Universidad de Michigan.

La presentación del fósil fue objeto de un importante despliegue mediático y de relaciones públicas en el Museo de Historia Natural, equiparable al de la presentación de la gira de una banda de rock. El hallazgo será objeto de un documental bajo el título 'El Eslabón' que el canal de cable History difundirá en Estados Unidos el próximo lunes, día de fiesta y en horario de máxima audiencia.

¿Por qué es tan importante el hallazgo de Sudáfrica? ¿Qué tan cerca están los científicos de dar con el legendario eslabón perdido entre el hombre y el mono?
La respuesta no es tan sencilla... Repasemos: a usted le contaron que el hombre desciende del mono. Y que el eslabón perdido es un ser mitad mono, mitad hombre, que marcó la frontera, la transición entre los dos grupos.
Claro, el eslabón está perdido porque, al menos desde que el hombre sospechó quiénes fueron sus ancestros, el fósil más buscado siempre se les negó a los arqueólogos. Nadie pudo encontrarlo.
Sin embargo, la verdadera historia, aunque parecida, no es exactamente así.
A mediados de los años 20, una vez aceptada la teoría de la evolución, los científicos no dudaban del origen europeo y asiático del hombre.
Creían que era europeo, porque desde mediados del siglo XIX en el Viejo Continente se habían encontrado numerosos restos de hombres primitivos. También creían que era asiático, porque en 1893, en la isla de Java, apareció el célebre Pithecanthropus (hoy todos esos hallazgos se agrupan dentro de la especie Homo erectus , un antepasado del hombre que vivió hace unos dos millones de años, mucho después que el ejemplar del hallazgo anunciado ayer).
Pero en 1924 el científico Raimond Dart llegó del continente negro con algo que rompía con todos los esquemas: había encontrado en Sudáfrica el cráneo de lo que parecía ser un niño mono. Los indicios señalaban que el pequeño había vivido mucho antes que el Pithecanthropus y se lo llamó El niño de Taung .
"Para la ciencia de la época, en la que los ingleses mandaban, eso era inaceptable. El hombre no podía provenir de Africa, un continente completamente marginado. La cuna tenía que haber sido Europa o, a lo sumo, Asia", explicó a La Nación la doctora Susana Salceda, investigadora del Conicet y miembro del Departamento de Antropología del Museo de La Plata Dart no tuvo suerte. Sus pares no le creyeron. El desdichado científico escribió su descubrimiento en un libro y lo llamó, precisamente, El eslabón perdido . Fue la primera vez que se usó la frase.
Grandes como chicos
Los científicos hoy saben muchas más cosas sobre la historia evolutiva de los seres humanos. Ya nada parece contradecir la teoría de que, efectivamente, el hombre proviene de Africa. Así lo demuestran los numerosos hallazgos de Australopithecus , un género que vivió hace más de tres millones de años y se extinguió hace unos dos millones.
Los adultos de este grupo eran pequeños como un niño actual de seis años. Se cree que caminaban en dos patas. También se supone que cazaban en grupo aunque, probablemente, la base de su alimentación fueron los vegetales.
Por ejemplo, Lucy, aquel fósil de mujer mono encontrado en Tanzania, en los años 70 y que llevó durante mucho tiempo el título de registro más antiguo de un ser humano, era lo que quedó de una Australopithecus afarensis . A los ejemplares que aparecen en el sur de Africa los investigadores los denominan Australopithecus africanus .
No fueron nuestros antecesores directos, pero hombres actuales y Australopithecus africanus tenemos un ancestro común, bastante cercano en el tiempo; es decir, estamos muy emparentados.
Los restos encontrados en Sudáfrica y que hoy son noticia pertenecen a un ejemplar de este último grupo. "Es un hallazgo muy importante, entre otros motivos, porque aparentemente el esqueleto está completo. Y su autor es nada menos que el doctor Phillip Tobías, toda una eminencia en la materia -comentó Salceda-. Pero el ejemplar desenterrado no es el eslabón perdido."
El adiós al Australopithecus
Entonces, ¿dónde está enterrado el eslabón perdido? ¿Cuándo vivió y cómo habrá sido?
Para los más fantasiosos, la respuesta puede ser decepcionante: el eslabón perdido entre los grandes monos y los hombres jamás existió.
"Es que, simplemente, los hombres no descienden de los monos -continuó la doctora Salceda-. Son contemporáneos y tienen un ancestro común, a partir del cual evolucionaron los dos grupos. Dicho ancestro fue miembro de un primitivo grupo de mamíferos hervíboros que atravesó por un período de gran éxito evolutivo, hace unos 13 millones de años; al igual que los dinosaurios cientos de millones de años antes."
En todo caso, la pregunta del millón para los investigadores es cuál es el nexo entre el grupo de hervíboros y la rama que dio origen a los hombres hace menos de 10 millones de años. De alguna manera, algo así como otro eslabón perdido.
Los últimos días del Australopithecus sobre la Tierra transcurrieron hace unos dos millones de años. Los ojos de los que se despedían vieron aparecer otro grupo, cuyos miembros estaban destinados a triunfar sobre el resto de las especies: el género Homo , del que los hombres actuales somos miembros.
"Nosotros consideramos que un hallazgo corresponde a un especimen del género Homo cuando junto con los restos humanos aparecen asociados elementos construidos por el hombre. Por ejemplo, herramientas", explicó la doctora Salceda.
Pero esa historia, la de la evolución de este último grupo que abarca por igual a todos los hombres actuales del planeta, es demasiado larga. Merece un capítulo aparte.





El mayor buscador de Internet, y una de las compañías más importantes del mundo informático, cambió su logo principal para anunciar el hallazgo de una especie que vivió hace 47 millones de años y es un ancestro común de los simios y los humanos.

El cambio en su logo es ya típico de la empresa. Lo realiza tanto como para fechas importantes como para eventos de la magnitud del anuncio que se realizó esta vez.

En la imagen, reemplazaron las dos "o" de Google por la imagen en miniatura de un fósil, bastante similar a la foto oficial del primate hallado.

El anuncio del descubrimiento se realizó ayer en el Museo de Historia Natural y el lunes el canal de televisión History Channel emitirá un documental al respecto en los Estados Unidos.

La Universidad de Oslo señaló en un comunicado de prensa que el equipo de Hurum estudió el fósil durante los últimos dos años y que fue llamado Ida, por la hija de Hurum.

El fósil representa una nueva especie de primate que vivió en los bosques de Europa central y es "extraordinario" por su estado de conservación, aseguraron los científicos.
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