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Un perro desentierra el cadáver de su vecino

A Anthony Alejandro Aguilarte lo sepultaron en El Pedregal de Lagunillas. Tenía nueve días desaparecido. Sus amigos de trago lo asesinaron a balazos y luego lo quemaron. La Policía busca al "Derwin", al "Cabeza" y a otros cinco hombres como responsables del crimen. El grupo decidió matarlo cuando regresaban de comprar cerveza

Los asesinos de Anthony Alejandro Aguilarte Aguilarte, de 18 años, cavaron un hueco con medio metro de profundidad, lanzaron su cuerpo de medio lado y lo taparon con arena. Se presume que allí permaneció nueve días. Ayer, la mascota de su casa lo encontró en una zona enmontada. La familia usó al perro para que rastreara a su amo por el sector El Pedregal, de la parroquia Venezuela, en Lagunillas.
El cadáver estaba en avanzado estado de descomposición, ya había perdido parte de la piel de la cabeza y los huesos de sus costillas, el cráneo y del pie izquierdo se le veían. La Policía presume que antes de matarlo lo torturaron.
El joven desapareció el pasado 23 de agosto. Su familia contó que salió de su casa, en la calle La Rosa, del sector Tierra Negra, hacia donde su abuela en la urbanización Nueva Venezuela. Nunca llegó. Se preocuparon de que no regresara a dormir y al llamar a sus parientes nadie lo había visto.
Los Aguilarte se desesperaban a medida que pasaban los días. Cada vez que llamaban a su celular aparecía apagado. Ninguno de sus amigos se topó con él aquella tarde y desconocían sobre su paradero. Su madre, Linsay Aguilarte, quien es dirigente vecinal del sector Adelis Molina, inició su búsqueda y denunció su desaparición a los diferentes organismos de seguridad.
En vista de que ninguna Policía daba respuesta a la inquietud de la familia, esta organizó la búsqueda. Reunieron a unos vecinos y reclutaron al perro de la familia para que los acompañara. Rastrearon cada rincón de la parroquia Venezuela. Ayer en la tarde por fin lo encontraron.
El olor hizo que la mascota comenzara a cavar. Todos los que lo seguían buscaron palas y le ayudaron a quitar la tierra. Debajo del tumulto de arena encontraron un cuerpo irreconocible, pero los Aguilarte aseguron que era el menor de los hijos de la líder comunal.
Aquellas cotizas blancas y los restos de ropa que vestía la víctima eran el atuendo que vestía el muchacho cuando salió de su casa hace nueve días. Llamaron enseguida a los funcionarios de la Policía científica para que hicieran el levantamiento del cadáver.
La madre del joven quedó en shock. Desconocía quién pudo haberle hecho eso a su muchacho. Lo describió como un joven sano, tranquilo, trabajador y sin maldad. Juró ante los curiosos, periodistas y vecinos que todas sus amistades eran buenas. La dirigente quiere que su caso no se engavete. Pidió celeridad y justicia por la muerte de Anthony.
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