Popular channels

Un pibe de 11 años es árbitro de fútbol

Un pibe de 11 años es árbitro de fútbol


Siguiendo las jugadas bien de cerca, con gestos firmes y soplando enérgico el silbato, Pablo Ramírez se desplaza con autoridad en la cancha del baby del country club de Provincial. Asombrados y curiosos, la gente observa los movimientos del pibe cuya altura no difiere demasiado de los que juegan. Apenas se diferencia de los demás porque está vestido íntegramente de negro. Todos los sábados, desde hace un mes, cumple con el sueño de ser árbitro y apenas con 11 años.
   Sus colegas lo observan atentamente y sienten por él un gran aprecio. “Vinieron para aprender un poco”, les grita a los jueces uno de los socios del club, lo que más que una crítica hacia ellos suena a elogio hacia Pablo. Inmutable, el joven hace caso omiso a lo que sucede afuera, o no tanto. “Alguna vez hizo callar a un entrenador que le protestó una jugada”, comenta Alfredo Ocampo, instructor de Afur (Arbitros de Fútbol Unidos de Rosario) y de alguna manera quien descubrió al joven, que cursa sexto grado en la escuela Marcelino Champagnat.
   En los picados de Villa Banana, donde vive con su familia, mientras otros discutían por jugar arriba y no ir al arco, Pablo no dudaba y elegía ser el árbitro. “Desde los seis años que dirijo. En el barrio, siempre que hay partido me vienen a buscar para que sea el árbitro. A veces no quiero ir, pero me obligan”, cuenta con una sonrisa el chico nacido en Barranqueras (Chaco) y que desde hace dos años reside en Rosario con sus padres, tres hermanos y otro por venir.
   El rumor sobre el gusto de Pablo por el referato llegó hasta oídos del instructor Ocampo. Después de varias averiguaciones, logró ponerse en contacto con la familia del pibe. “Antes que nada quise conocer cómo era y cómo le iba en la escuela. Después les ofrecí una beca para que el chico hiciera el curso de aspirante a árbitro en Afur”, relata.
Pablo empezó a cursar en marzo pasado y hace poco más de un mes le hicieron una prueba para dirigir en el torneo interno del club Provincial. “Con diez minutos les alcanzó a los dirigentes para darse cuenta lo que sabía y pidieron que fuera el fin de semana siguiente”, cuenta Ocampo.
   Las tarjetas amarillas y rojas de cartón que él mismo recortaba o la búsqueda frenética de alguna camisa con bolsillo para guardarlas ahí y dirigir los partidos de sus amigos comenzaban a formar parte del pasado.
Pero eso tampoco implica que sienta esta nueva etapa de su vida como una obligación. Tanto papá Alberto como mamá Sandra quieren que su hijo se divierta y lo disfrute. Ese es el mismo pensamiento de la gente de la Afur. Y en la cancha, arbitrando a las categorías infantiles, Pablo se siente a gusto y lo vive con placer por más seriedad que muestra.
   Un rato antes de hacer sonar el silbato por primera vez en la tarde de ayer, el chico cuenta que “mira por televisión todos los partidos” y su madre aclara que “sin importar de qué epoca son”. Después, corre hacia la cancha con el mismo entusiasmo de cualquier pibe cuando lo invitan a jugar un picado, aunque a diferencia de los de su edad, a él le tocará ser el referí.



Fuente: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/08/16/noticia_0006.html
0
0
0
0No comments yet