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Una mentira repetida acaba convertida en verdad

Critica muy acertada para (la opinión de) alguien con mucho poder.


Nueve mentiras
Este es un resumen, para ver el articulo completo, por favor ir a la fuente.

Hirviendo de la ira ante la firma del acuerdo entre el gobierno y las FARC sobre justicia transicional, el senador Uribe Vélez dio a luz al día siguiente, bajo el título de “preocupaciones iniciales”, una lista de nueve mentiras: vendrán más, o se repetirán las mismas. Porque Uribe sabe, siguiendo el ejemplo que en Colombia copió Laureano Gómez del ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels...




La lista dice así:

1. Al no haber cárcel de barrotes y cerrojos para los exguerrilleros, “se priva a las víctimas de la mayor reparación: el derecho a la no repetición de la violencia”. Cuando es obvio que la más eficaz manera de privarlas de ese derecho es la que el mismo senador predica: la continuación indefinida de la guerra hasta la rendición incondicional de las FARC.

2. “El gobierno ha aceptado igualar a las Fuerzas Armadas con el terrorismo”. Sí, y ya era hora. Como explica la ecuánime Juanita León en La Silla Vacía, gracias a esa igualación se destruyen a la vez “el discurso justificatorio y de superioridad moral” de las FARC y “la imagen que han logrado construir...

3. “El gobierno ha aceptado igualar a la sociedad civil con el terrorismo”. Sí, también y ya era hora. Porque el acuerdo firmado no se refiere a la sociedad civil en su totalidad, como de mala fe tergiversa Uribe el texto; sino ... financiadores, cómplices, beneficiarios, ... Para empezar, los narcoparamilitares que Uribe se jactó de haber desmovilizado, y que ahí siguen asesinando defensores de los derechos humanos.



4. “El gobierno ha aceptado por anticipado que el secuestro y el narcoterrorismo queden impunes al considerarlos conexos al (sic) delito político. Esto es un premio a los delitos de lesa humanidad”. Ni lo ha aceptado por anticipado el gobierno (pero es costumbre inveterada de Uribe presentar sus sospechas como verdades probadas)... Y no, como dice Uribe, “una atrocidad continuada, nunca indultable”. Salvo, claro, por él mismo, que les indultó tal atrocidad como delito conexo con el de paramilitarismo a los narcoparamilitares de su “ley de justicia y paz”.



5. “El gobierno ha aceptado abrir a los terroristas (en nueve puntos esta palabra se repite diez veces, machaconamente) todas las posibilidades de participación política”. Esto no es cierto todavía, pero allá se va a llegar. Porque el objeto de las negociaciones de La Habana es precisamente ese: que las FARC dejen las armas para hacer política legal sin ellas.



6. “El gobierno no ha exigido entrega del dinero del terrorismo para reparar a las víctimas”. Solo en esta frase dice la verdad Uribe. Y tiene razón en su queja.

“En lugar de exigir la entrega de las armas, el gobierno ha aceptado la palabra dejación que equivale a que el terrorismo las mantenga y las use cuando quiera”. Otra falacia. Dejación equivale a renuncia o abandono: dejar es lo contrario de mantener. Y, por lógica, no se puede seguir usando lo que se ha dejado. Sería bueno que algún filólogo de su confianza (¿José Obdulio quizás? Uno que le enseñara de paso el uso correcto de la preposición ‘a’) le explicara esto a Uribe. A ver si por fin deja de seguirse creyendo presidente de la República en ejercicio.

7. “Rechazamos la indignante presencia (como acompañante del proceso) de la dictadura de Venezuela que ayer no más acribilló con genocidio a centenares de familias colombianas”. Esto no es mentira, sino ignorancia: se nota que Uribe no sabe ni qué es acribillar, ni en qué consiste el genocidio.



8. “Las facultades ilimitadas al gobierno y la suplantación de la Constitución constituirán una nueva dictadura, avalada por el Congreso y respaldada por los fusiles y explosivos del terrorismo”. El senador sabe que esto no es así. Pero miente, porque sabe también que los suyos admiran su utilización sistemática de la mentira como indicio de su inteligencia superior.



9. “El Centro Democrático sigue en el compromiso de interpretar a millones de colombianos que nunca aceptarán el golpe de Estado que se trama contra la democracia”. Fuera de que el Centro Democrático nunca ha tenido otro compromiso que el de llevar a su jefe a la Presidencia vitalicia, cabe aquí desahogarse del asco soltando un comentario grosero: un pedo diciendo ¡fo!.



Pero el senador gusta de hablarles a sus seguidores como si fueran idiotas. No le falta razón: si no fueran idiotas, no serían uribistas. Y nada de esto es “una afrenta”, como asegura él: es el desvelamiento de una verdad ocultada. Entre otros, por él mismo.

por ANTONIO CABALLERO

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