Uruguay apuesta al sinceramiento con Arg, pero luego de CFK

En Montevideo creen que será difícil relanzar la agenda bilateral antes de diciembre. Vázquez prefiere a Scioli. Mercosur en la mira.




Tabaré Vázquez asume mañana la presidencia de Uruguay con el desafío de reparar el desgastado vínculo de su país con la Argentina. Su futuro canciller, Rodolfo Nin Novoa, prometió trabajar por un “sinceramiento” de la relación. Pero el comienzo de la nueva etapa deberá esperar al menos hasta fin de año: en Montevideo creen que no será posible avanzar en la agenda bilateral hasta que Cristina Kirchner abandone el poder y asuma un nuevo gobierno tras las elecciones de diciembre.
“Por el resto de 2015, construir el diálogo no será fácil –dijo a PERFIL un funcionario uruguayo abocado a la relación entre ambos países–. En la Argentina habrá elecciones y en Uruguay, un gobierno recién asumido. Va a ser un año para flotar, para pilotearla y esperar a que pase”.

El nuevo embajador uruguayo en Buenos Aires será el ex ministro Héctor Lescano, un hombre del riñón de Vázquez. Sin embargo, desde Uruguay le habrían solicitado al actual embajador, Guillermo Pomi, que estire su permanencia en el puesto –que debería dejar en abril– unos meses, ya que consideran útil su buena relación con el kirchnerismo para lo que ven como un período de “transición”.
Al igual que José Mujica, Vázquez tiene una clara preferencia por Daniel Scioli entre los candidatos presidenciales argentinos. Ambos mantienen un fluido trato, que además podría verse potenciado por la figura del futuro vicepresidente uruguayo, Raúl Sendic, con buena llegada al oficialismo argentino. No obstante, en Montevideo afirman que en el equipo de Vázquez hay predisposición a tender puentes “con todos”, también con Mauricio Macri y Sergio Massa.

Si en algo habrá contraste entre Mujica y Tabaré, será en el estilo y en las formas. Ocurrirá así en la política doméstica y también en las relaciones exteriores. “Con Pepe, él mandaba y los demás acompañábamos, incluido el canciller –comentó un diplomático cercano a Mujica–. Ahora va a estar todo más ordenadito, con más espacio para la formalidad y la diplomacia tradicional”.
La cuestión del Mercosur y la integración comercial es quizás el punto en la agenda que suscitó más críticas hacia la Argentina por parte del gobierno de Mujica en los últimos años. “La Argentina no acompaña un carajo la integración regional”, protestó el jefe de Estado uruguayo en una entrevista que ofreció a este diario la semana pasada.

En Uruguay están convencidos de que mientras la Argentina no acepte íntegramente el liderazgo regional de Brasil la integración del Mercosur seguirá estancada, lo que a su vez impedirá la construcción de estrategias exteriores en bloque, como la firma de un tratado de libre comercio con la Unión Europea. Por eso es factible que Vázquez siga “mirando hacia el Norte” y prosiga con el acercamiento comercial a los Estados Unidos que ya comenzó durante la gestión de Mujica.


Abrazo simbólico para Mujica

Como parte de la tradición uruguaya, José Mujica encabezó ayer la habitual ceremonia del “abrazo simbólico” a Uruguay. En el protocolario acto de corte militar, al que asistieron multitud de representantes institucionales, se arrió la bandera uruguaya que ondeó en la sede de la Presidencia bajo el mandato a finalizar y se le entregó simbólicamente al presidente saliente. Luego se realizó una conferencia en el Salón Azul de la Intendencia en la que Mujica disertó sobre “los desafíos de la sociedad del futuro”. La misma estaba enmarcada en un el seminario internacional “Izquierda y proyectos progresistas en la región: desafíos para seguir cambiando”, organizado por la Fundación Líber Seregni, La Fundación Friedrich Ebert y el Frente Amplio. El mes pasado, diversos ciudadanos ajenos al ámbito político querían convertir el acto en un homenaje a la figura de Mujica, pero éste se negó rotundamente.