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"Uruguay mejoró mucho pero el mundo va a otra velocidad"

Durante diez años, y hasta junio pasado, fue gerente general del Banco Citibank, donde comenzó a trabajar en 1980. Varese afirma que el sistema financiero está "sólido" y "listo" para apoyar al país productivo porque "la disponibilidad de recursos ya no es un problema".



Sobre la marcha de país pone el énfasis en la educación y en la necesidad de fomentar la formación a nivel terciario. Dice que el uruguayo "busca lo seguro", "teme arriesgar" y sigue tras el empleo público. Entiende que empresarios y sindicatos deben discutir la productividad de la mano de obra "de forma honesta" porque "el trabajo hay que merecerlo". También cuestiona al Mercosur.

-¿Los bancos están jugando el papel que deben a la hora de canalizar fondos hacia proyectos productivos?

-El sistema financiero está pronto. La ley de Participación Público-Privada debe desarrollarse más en los próximos años dado que todavía no hay grandes proyectos en ese esquema. Uruguay necesita infraestructura y el capital está disponible, en ese sentido estamos en una situación privilegiada. El tema es que lo que hay por hacer se haga, por ejemplo en materia de puertos, carreteras y energía, aunque en este último aspecto se ha avanzado mucho. La energía eólica, con la participación de los privados, es un buen ejemplo de lo que se debe hacer. El capital no es hoy una restricción para el crecimiento.

¿Usted también integra el Consejo Directivo de Desem Jóvenes emprendedores. ¿Es difícil emprender en Uruguay?
-El espíritu emprendedor debe inculcarse desde la escuela. Significa animarse a hacer cosas pero en Uruguay hay mucho temor a equivocarse y se prefiere ir por la segura, por lo que representa el empleo público; por eso hay tantos aspirantes a trabajar en el Estado. La gente busca la seguridad de por vida y escapa a lo privado. Eso se puede cambiar para que el país mire al futuro con mejores perspectivas. Uruguay tiene poca población, pero si está bien educada y tiene un espíritu emprendedor, se puede dar un salto cualitativo importante. Tenemos casos exitosos muy válidos, por ejemplo, en el sector de las tecnologías con un importante desarrollo de software local que es reconocido en todo el mundo.

-¿Qué se necesita para ese cambio cultural?

-Debe haber financiamiento y educación para que el uruguayo se anime a arriesgar. El gobierno ha tenido iniciativas interesantes a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación. Hay que animar a los jóvenes. En Estados Unidos a los 18 años dejan la casa y se van a estudiar a otro estado. Acá estudian, terminan la carrera y trabajan pero no se van de la casa de sus padres. Es cultural.

-Para lograr ese cambio también se necesita educación.

-El porcentaje de jóvenes que termina el ciclo básico es muy bajo y ese es un serio problema para el país si no logra retenerlos. De seguir así las posibilidades de éxito son muy bajas. En el mundo actual es necesaria la educación terciaria, no por aquello de "Mi hijo el doctor", sino porque el ciclo básico no alcanza para lo que el mundo demanda. Las universidades privadas han aplicado programas y metodologías similares a las de países desarrollados con carreras y especializaciones que se adaptan a lo que el mercado laboral demanda. Hay que darles herramientas a los jóvenes. Las ceibalitas han sido un salto muy importante en ese sentido, pero hay que trabajar muchísimo en darles contenido.

-Pero el acceso a una educación terciaria, y más aún privada, no es para todos.

-Así se divide a una sociedad. Entre los que pueden y los que no acceden a esas herramientas para enfrentar el mundo actual. Cualquier empleado necesita hoy los conocimientos que antes se demandaban solo a un profesional. Es un gran cambio en este mundo globalizado donde manejar una herramienta tecnológica es tan importante como saber leer o escribir.

-¿Cree que las cámaras empresariales y el Pit-Cnt están preparados para desenvolverse en ese mundo globalizado?

-Las empresas enfrentan ese dilema a diario porque todas compiten con el exterior, ya sea por las exportaciones o por el mercado doméstico. El sindicalismo también se ha ido adaptando a ese mundo, aunque todavía queda como desafío mejorar ese relacionamiento entre empresarios y sindicatos. Un elemento central, en el que deben dar una discusión honesta, es la productividad.

-Es un tema en agenda pero no hay acuerdo.

-En su momento el tema era la recuperación salarial pero ya no queda más nada para recuperar. Hoy lo importante, pero a la vez lo difícil porque es muy difícil de medir, es la competitividad. Hay que preguntarse si los empleados de hoy son más productivos por su esfuerzo o por las herramientas tecnológicas a su disposición. ¿Ese aumento se basa en el esfuerzo, la dedicación, el compromiso? Creo que la productividad no se puede medir en base a cocientes de productos por hora o por persona. Hay visiones distintas entre empresarios y sindicatos, pero hay que ser honesto al entender la productividad como el valor agregado que el trabajador pone en forma diaria. También es un tema cultural. Cuando alguien asume una responsabilidad tiene que dar todo para merecer el trabajo, tiene que comprometerse con la excelencia. Las empresas deben fijar metas y premiar a quienes las sobrepasan.

-¿Es esa una limitante para alcanzar un mayor desarrollo?

-Hay que aclarar que si bien es cierto que adentro nos quejamos, desde afuera nos ven como un país muy serio y hay cosas que han mejorado muchísimo. Los indicadores económicos y sociales muestran que Uruguay ha mejorado muchísimo, pero el mundo también se aleja. Superamos los cincuenta mil millones de dólares de PBI y los quince mil dólares de ingreso per cápita. Hasta no hace mucho eso parecía imposible. En América Latina estamos bien posicionados pero el mundo también corre y va a otra velocidad, se nos pone cada vez más lejos. La propia región tiene países como Perú que ha cambiado mucho.

-¿Es positivo seguir adentro del Mercosur?

-El Mercosur no nos ha ayudado. El próximo gobierno deberá ver si asume un liderazgo e impone cambios o convive en él como puede para no quedar aislado. Pero el Mercosur nos ha distraído de lo importante. Hay que seguir agregando acuerdos comerciales, mirando hacia afuera del bloque. Cualquier problema que haya en Argentina nos va a pegar, pero hoy podemos asumir esos golpes mucho mejor. Por eso hay que mirar más lejos que la región.

"Una vez me dijeron `los banqueros no hablan`"
Daniel Varese ingresó en mayo de 1980 al banco Citibank. Era un estudiante y comenzó como analista de créditos. "Me casé antes con el banco que con mi señora", dice entre risas. Durante los últimos diez años se desempeñó como gerente general, cargo que dejó en junio. Tiene sesenta años pero, dice, "había que darle paso a otra gente". Durante esa década al frente de una de las instituciones bancarias más importantes del país, responsabilidad que conjugó con su cargo en la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos y Desem, entidad dedicada a impulsar a jóvenes emprendedores, mantuvo un perfil público muy bajo. "Un banquero me dijo una vez, los banqueros no hablan. En mi opinión, por el papel que los bancos juegan en la economía, no es bueno estar hablando de todos los temas. Uno no puede jugar un rol que exceda su función", explica. Como aprendizaje sobre el funcionamiento del sistema bancario, señala que ninguna institución puede prescindir de la ética. Aunque admite que los bancos tienen "mala prensa" porque están siempre asociados a las grandes crisis. Sostiene que las instituciones en Uruguay han recuperado la confianza de la sociedad, pese a lo vivido en 2002. Destaca que su trabajo en Desem lo llena de satisfacción. "Ayudar a los jóvenes a emprender, a empezar y terminar un trabajo, sin importar si se equivocaron en el proceso, es una experiencia que enriquece", afirma.

Los bancos, la ética y la crisis del 2002
Estuvo 34 años trabajando en el sistema financiero y vivió muchos de sus cambios. ¿Podría asegurarse que el sistema está blindado frente a crisis como las que padeció el país en 2002?

- Blindado es una palabra que en este tipo de cosas no puede usarse. Pero sí es cierto que el sistema financiero ha cambiado muchísimo. Cuando entré al Citibank había más de veinte instituciones privadas, hoy quedan diez, de las cuales dos son de capitales estatales. Se ha dado un proceso de decantación y concentración. La crisis de 2002 dejó muchas lecciones con respecto a lo que la falta de ética puede hacer. Para manejar un banco se debe cumplir estrictamente las reglas de transparencia y en la crisis hubo instituciones que se apartaron de lo que marca la ética comercial. Pero en Uruguay hubo un proceso gradual de aumento de las regulaciones y podemos decir que el sistema financiero está sólido, bien capitalizado y con mucha liquidez. No obstante, hay problemas de rentabilidad y eficiencia. Las instituciones todavía tienen ratios de eficiencia que no son los que debieran y requieren las casas matrices. El sistema financiero es muy criticado, pero en Uruguay tiene gran prestigio y la masificación de los servicios financieros será un paso importante.

"Tren del TLC con Estados Unidos pasó; vienen otros"
-En la anterior administración hubo una oportunidad para suscribir un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. ¿Cree que el país aún está a tiempo de hacerlo si el futuro gobierno decidiera recorrer ese camino?

-Estados Unidos está ahora en la vía de negociar Tratados de Libre Comercio pero de bloque a bloque de países. Entiende que el formato de acuerdos bilaterales dejó de ser el modelo a seguir. Uruguay tuvo en su momento una oportunidad importante porque para Estados Unidos era el momento político de hacerlo. Pero en Uruguay se entendió que no era el momento oportuno. Para Uruguay ese tren del TLC ya pasó. Los trenes que van a venir son distintos y Uruguay no puede verlos pasar, alguno tendrá que tomar. La relación con Estados Unidos ha sido muy buena en los últimos tiempos y a nivel comercial se ha mejorado, ya no se vende solo carne, en los últimos avances del Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones (N de R.: TIFA por sus siglas en inglés) se logró incluir el citrus después de muchos años de espera. Ahora hay que tratar de profundizar el TIFA sin dejar de buscar un Tratado de Libre Comercio multilateral.

-¿El empresariado uruguayo está preparado para ingresar al mercado de Estados Unidos?

-El empresario ve al de Estados Unidos como un mercado muy difícil, complejo y exigente, y por eso busca otros que le sean más accesibles. Pero hay que seguir haciendo esfuerzos. La Cámara de Tecnologías de la Información ha integrado misiones para promocionar sus productos en varios estados. Ese es el camino a seguir.

-La estrecha relación que tiene Mujica con Estados Unidos abre puertas a los empresarios uruguayos.

-Es muy bueno que los gobiernos tengan una buena relación con Estados Unidos. Eso abre puertas, pero Uruguay es pequeño y a Estados Unidos van todos los países a tratar de venderle de todo. Entonces, para que Uruguay se destaque del resto, tiene que hacer un esfuerzo adicional. Pero ayuda mucho que haya buena química.

-¿Cuál es el desafío para el próximo gobierno?

-Seguir profundizando el TIFA y las relaciones bilaterales. Pero hay que tener claro que un mercado no lo desarrolla un gobierno, lo hacen los privados. Es el empresariado el que debe asumir un fuerte protagonismo para colocar sus productos una vez que los gobiernos abren las puertas. La responsabilidad, hoy en día, está en el sector privado.
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