Utah: Fusilamiento para los condenados a muerte

Utah recupera el fusilamiento para los condenados a muerte



Debido al embargo de la Unión Europea, que prohíbe la exportación de material que pueda ser empleado en condenas a muerte, EEUU está quedándose sin drogas para realizar ejecuciones. Así que, a grandes males, grandes remedios: el Senado del estado de Utah aprobó el jueves una ley para volver a autorizar los ajusticiamientos por medio del pelotón de fusilamiento.

La ley contó con el respaldo mayoritario de los legisladores republicanos y la oposición unánime de los demócratas. Sin embargo, el gobernador del estado, el también republicano Gary Herbert, no ha decidido si la sancionará o no. Sea lo que sea, es poco probable que se fuera a aplicar pronto, dado que desencadenaría una batalla legal que solo concluiría en el Tribunal Supremo. En la actualidad hay nueve personas esperando ser ejecutadas en Utah. De ellas, la que está más cerca de agotar los recursos para escapar del patíbulo es Douglas Carter, que lleva desde 1989 condenado a muerte por el asesinato de un hombre.

La decisión del Senado de Utah es una nueva señal de que la pena de muerte está en decadencia en EEUU, donde en 2014 fueron ejecutadas 35 personas, o sea, la cifra más baja en dos décadas, y poco más de un tercio de las 98 de 1999, el año en el que ese país aplicó en más ocasiones la pena capital desde su restitución en 1976 el Tribunal Supremo. En 1988, el Estado federal-el equivalente, en cierto sentido, de la Administración central de España-también adoptó la pena de muerte, que está, asimismo, incluida en la Justicia Militar estadounidense.

Pero en 18 de los 50 estados que forman el país, más en el Distrito de Columbia -es decir, la ciudad de Washington- la pena capital está prohibida. En los últimos ocho años, seis estados la han declarado ilegal, en buena medida después de que una cascada de investigaciones demostraran que la ejecución de inocentes era algo más que un problema ocasional.

Utah mantuvo las ejecuciones por fusilamiento hasta 2010. Y, en parte, por una cuestión cultural. Ese estado, despoblado y aislado, es mayoritariamente mormón. En esa religión existe el concepto de expiación por medio de la sangre, según el cual, en una ejecución debe producirse derramamiento de sangre. Eso significa que, en teoría, prácticas como la inyección letal no son aceptables. La expiación por sangre no forma parte de la doctrina mormona desde finales del siglo XIX, y esa iglesia no tiene una doctrina definida con respecto a la pena capital.

Aún así, la práctica de ejecutar a tiros se ha mantenido en Utah. En otros estados también se han mantenido otras tradiciones hasta fecha reciente. En Delaware -famoso por su papel de paraíso fiscal, y situado a apenas una hora y media en coche de la ciudad de Nueva York y a media de Filadelfia- se usó la horca hasta el año 1976.

Como suele ser habitual en EEUU, las ejecuciones en Utah se han llevado a cabo con una complejidad burocrática cercana a lo macabro. El reo es atado en una silla de madera, en una cámara especial, y rodeado de sacos terreros. El pelotón de fusilamiento está tras unas mamparas para que el ajusticiado no vea las caras de sus verdugos. Normalmente, uno de los miembros del pelotón lleva, sin saberlo, una bala falsa, de modo que nadie sabrá nunca quién ejecutó realmente al condenado.