Vecinos queman otra casa de un supuesto delincuente



NEUQUÉN
Tres días después de incendiar la casa de los Felipitos en el sector TCI, otro grupo de vecinos quemó la vivienda de un joven, de 19 años, al que tildan de delincuente en el sector Cordón Colón, mientras el sospechoso se encontraba adentro. Se salvó de una muerte segura porque intervino la Policía, pero tuvo que resistir algunas quemaduras de primero y segundo grado en la cara y en las manos. Fue trasladado de urgencia en una ambulancia del hospital Bouquet Roldán y luego recuperó el alta.
En medio del caos que provocó el conflicto del barrio TCI, el hecho, que ocurrió el viernes 15, no trascendió hasta ayer. En diálogo con LM Neuquén, el coordinador operativo de Delitos, comisario inspector Luis Curipe, confirmó el violento episodio y agregó: “Fue por hartazgo de los vecinos”.
Cansados de sufrir robos, un grupo de 30 vecinos enardecidos comenzó a arrojar piedras e incendió la vivienda del sospechoso, ubicada en Peñaloza al 1100, a pocos metros de Colón. Cruzando esa calle, está el acceso al Centro Administrativo Ministerial (CAM).
Cuando policías de la Comisaría Tercera acudieron al lugar para constatar el hecho, también fueron recibidos a piedrazos. “No querían que apagaran el incendio”, dijo Curipe. Una de las piedras rompió el parabrisas del móvil de la cuadrícula y la situación no pasó a mayores porque, según informó, los policías lograron contener la situación. “Retiraron al grupo de vecinos y llamaron a un autobomba para apagar el fuego y rescatar a la persona que se encontraba dentro de la vivienda”, contó el comisario.

Sospechoso
Fuentes policiales identificaron al sospechoso como Diego Antiñir, un joven de 19 años que tiene varias causas por hurtos y robos.
Según Curipe, era la única persona que se encontraba en la vivienda y reconoció que, si no lo sacaba la Policía, el joven “se moría”. Al entrar a la casa, contó que lo encontraron desmayado y con signos de intoxicación por la inhalación de humo.
“Por hartazgo, los vecinos a veces toman este tipo de represalias que pueden terminar con la vida de una persona”, advirtió Curipe.
Luego, una ambulancia del Sistema Integral de Emergencia (SIEN) lo trasladó al hospital Castro Rendón, donde los médicos curaron sus quemaduras.
No fue el único lesionado, ya que un bombero del Cuartel II también resultó herido en sus manos. Pese a que los efectivos apagaron el fuego, la casa quedó inhabitable. Y la familia Antiñir ya no volvió al barrio, como los Soazo en el TCI (ver aparte). “Los vecinos no los querían”, dijo ayer una comerciante consultada por este diario.
La casa de ladrillos, impregnada de hollín, permanecía vacía.