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Victimas de la conexion

Víctimas de la conexión


Lo que se viene en obsesiones interneteanas: narcisismo en YouTube, voyeurismo digital, secretos colectivos, pornografía de la información y otras...Parece ser que nadie se salva. ¿Te animás a diagnosticarte?



"VOYEURISMO DIGITAL. Husmear en la vida ajena a través de fotologs y flickr es un hábito que puede volverse compulsivo. "






Adicción a las drogas, al café, al alcohol, a la comida: todo eso ya fue. Según la revista News Scientist Tech, la nueva gran adicción que deberán afrontar los seres humanos del siglo XXI ya no tendrá que ver con lo tangible: lo que se viene es la compulsión por las nuevas tecnologías. Ninguna novedad, pensarán algunos lectores. Es cierto, pero lo diferente del caso es que, por primera vez alguien se sentó a elaborar una especie de taxonomía de la adicción a Internet. ¿El resultado? La enumeración y descripción de algunas de estas "enfermedades" que llevan a personas de todo el planeta a pasar todo el día delante de la computadora. Algunas de las confesiones que se colectaron son realmente imperdibles, por graciosas o por conmovedoras.

¿Wikipedismo?

"La gente cree que soy adicto a Wikipedia, pero eso se aleja mucho del concepto que yo tengo de mí mismo: estoy en el top ten de colaboradores por mis contribuciones. Incluso mis familiares están sorprendidos con mi marca: edité más de 70 mil entradas de la enciclopedia. Sigo dedicándole solamente mi tiempo libre, aproximadamente dos horas por día. ¿Qué me brinda a cambio? La gratificación inmediata de ver arreglado algo que estaba mal hecho, la posibilidad de compartir con el resto del mundo las cosas que sé y, de paso, seguir aumentando mi capital intelectual", cuenta el canadiense Bryan Derksen. De este lado del mundo, el panorama no difiere demasiado: la encuesta publicada el 15 de enero en Clarín.com confirma el avance del wikipedismo y la sed de información que tienen los internautas. A la pregunta: "¿Qué ganó principalmente a partir del uso de Internet?", el 63% (¡más de 10 mil personas!) fue tajante: más información.

Revelaciones de un cybercondríaco

En la misma línea está el problema que atravesó Paul Slogan, un diseñador londinense: "Esto comenzó por una palpitación acelerada del corazón. Mi doctor afirmaba que era una afección crónica sin importancia, pero Internet me brindaba un panorama completamente diferente porque después de describir mi problema en un buscador, la devolución fue casi trágica: arritmias, angina, hipertensión... Sí, me asustaba la idea, pero ya no había nada que yo pudiera hacer para evitar la angustia: diagnosticarme a través de la computadora se ha vuelto para mí una adicción. Es difícil ser un cybercondríaco. La mayoría de las páginas serias te sugieren que consultes a un doctor. Y es ahí cuando comienza el ping pong: vas del doctor a la computadora y de la computadora al doctor. Cuando uno te dice que estás mal, el otro asegura que no tenés nada y viceversa. ¡Y ya no sabés a quién creerle!"

Confesiones de un egosurfer

Otra adicción moderna es la de quien no puede dejar de googlear su nombre en busca de su pasado o para recordar viejos logros o vaya uno a saber por qué. "El hábito empezó hace cinco años y ahora necesito ayuda. Como buen periodista, no puedo negar que uno de mis placeres privados es ver y rever mis trabajos publicados online. Ahora, Internet llevó esta vanidad a un nivel extremo: paso cada vez más tiempo viendo cuán alto rankean mis artículos en Google. La última vez que me fijé, mi mejor esfuerzo había llegado al humillante puesto 47. Claro, es un problema estar compitiendo con un jugador de básquet retirado en los años '70 que lleva mi mismo nombre...", cuenta un periodista inglés del que sólo sabemos que se llama Richard.

Revelame tu secreto

Los argentinos no están exentos de sufrir alguna de estas nuevas patologías digitales. Entre las más llamativas podría nombrarse la fiebre que despertó Tu Secreto, una página la que cualquier internauta puede enviar sus confesiones íntimas de manera anónima. El sitio funciona como una mutual de catarsis instantánea y despertó en muchos una gran sed de voyeurismo digital. "Es navidad y en vez de brindar estoy leyendo secretos ajenos", ilustraba un usuario el 25 de diciembre.

Mariano Sáenz, 24 años, creador de la web, define: "El sitio tenía un montón de cualidades por las cuales nos imaginábamos que iba a funcionar. Por un lado, es la forma perfecta de contar algo que uno no se anima a contar. Es anónimo (y a los usuarios de Internet lo que más les divierte es no dar la cara) e instantáneo. Aunque nosotros no publicamos todo lo que llega: los mensajes pasan primero por nosotros y, de los cientos de secretos que llegan, publicamos unos 5 ó 6 por día. Por otro lado, está la persona que después se cuelga leyendo secretos ajenos y puede calificarlos o reírse de ellos: ¡es muchísima la gente que ya generó un hábito y nos manda mails quejándose si un día no actualizamos la página!" Mariano acaba de lanzar el e-book de Tu Secreto junto a su socio Santiago Sarceda y reconoce que con el libro llegó a otro público: el que no accede Internet.

Pero no todo es color de rosas. El chico reconoce que a veces este exitoso emprendimiento se le va de las manos: "Recibimos diez o veinte llamados por día y cientos de mails de gente que está desesperada por contarnos un secreto o hacernos una confesión. A veces tenemos que explicar que no somos psicólogos, pero muchos no lo entienden".

Las enfermedades segmentadas en esta nueva plaga versión punto com no terminan ahí. De acuerdo a los síntomas, el News Scientist Tech asegura que se puede hablar de gente que padece el Crackberry (el mal del ejecutivo que no puede dejar de chequear su Blackberry, incluso en el funeral de su abuela); la Infornografía (más allá de estar pendiente de toda nueva información que surja, el infornógrafo junta y comparte información de manera adictiva, a tal punto que sus reenvíos llegan a describir su personalidad); el YouTubismo narcisista (una especie de narcisista en versión .flv, que satura a todos sus conocidos y desconocidos mostrando los videos de su vida...¿ a quién le interesa ver horas y horas de filmación de unas vacaciones en Hawai, por ejemplo?), la Fotologmanía (donde alguien se obsesiona viendo álbumes de desconocidos), el nudismo bloguero (cuando se cuentan en un blog detalles muy personales que sería mejor reservar, ¿por qué tengo que saber de qué color es tu pis?) y el hábito de powerpointear sin sentido (el hecho que se disponga de una herramienta fácil de usar, no justifica que uno tenga que juntar imágenes de gatitos, cataratas y atardeceres con música de Kenny G. y mandar una cadena de mails a todos los que figuran en la lista de direcciones).

En fin, todo un vademécum digital. ¿Ya elegiste tu adicción preferida?


JEJE que boludez, pero seguro que algunos tenemeos alguna.


que alguien me diga cual es la nuestra!!!!!!!
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