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Vida más allá de ‘Juego de tronos’



Tres de la tarde. Entrada al cubo grande del Kursaal. Una cola enorme espera, castigada por el sol, a que se abran las puertas de la sala. Habrá gente que se quede fuera —en la sesión entran tanto periodistas como espectadores de entrada de pago—, habrá algún enfado en la puerta. La película se titula A second chance, y su directora es la danesa ganadora del Oscar Susanne Bier. A poca gente le importa ese detalle sino que la protagoniza Nikolaj Coster-Waldau o, para el común de los mortales, Jaime Lannister en Juego de tronos. Al danés Coster-Waldau (Rudkøbing, 1970) le ha llegado tarde la fama. Su vida artística ha dado tantas vueltas que incluso ha participado en dos películas españolas no rodadas en España, el western de Mateo Gil Blackthorn, donde daba vida de joven al personaje de Sam Shepard, y el thriller Mamá,de Andrés Muschietti.

Él se gana la vida desde hace mucho tiempo fuera de su país. “Con El vigilante nocturno, en 1884, me hice tan famoso que no podía andar por la calle. No quería perderme. Solo deseaba explorar, aprender. Así que me mudé a Londres, empecé a estudiar allí, me echaron a las dos semanas de la academia, pero me enganché al teatro. Y desde entonces he ido a paso, disfrutando de lo que me iba llegando. Nunca, nunca he olvidado que esto es un trabajo, y que por otro lado tengo una esposa e hijos. Tengo vida, quiero decir… Ah, y obviamente volví a trabajar en Dinamarca”. Así fueron llegando Black Hawk derribado, Rembrandt, Wimblendon, El reino de los cielos… “Un día me dijeron que no me cogían para John Carter de Marte, y sin tiempo a que me diera el bajón, no habían pasado ni 24 horas, me llamaron para una serie que sonaba muy bien, Juego de tronos, con un personaje que parecía muy atractivo tanto por su carácter como por la línea argumental que podía desarrollar. Solo pude decir que sí. Aun así, filmamos el episodio piloto —con ese final que a Jaime Lannister le abría tantas posibilidades—, que más tarde sería el primero, y tuvimos que esperar a que HBO confirmara la serie. No sé, son cosas que se cruzan en el camino”. Coster-Waldau recuerda que el actor es el elemento más frágil de un cóctel cinematográfico: “Ves filmes con grandes intérpretes y directores que sencillamente son malos. Y no suele haber más explicación que… son malos. ¡Es tan fácil descarrilar en el proceso! Un actor puede incluso sufrir un mal montaje en la mesa de edición y que echen a perder su trabajo”.

"Lo mejor del cine danés es que no competimos, compartimos”
El danés explica que no hay mucho espacio para la improvisación en la serie. “Todo está escrito, cada palabra se reproduce tal y como está. Yo aprendo primero los guiones y reconozco que consulto y leo las novelas de Juegos de tronos. No es necesario, pero me sirve para completar información y acallar mi curiosidad”. Ese Lannister le ha llevado a ser como un surfista cabalgando una gran ola: “Como todos los actores he tenido subidas y bajadas, no puedo regodearme con estar ahora encima de esa espuma”.

Su nuevo personaje, un policía, debe afrontar la muerte de su hijo
En Dinamarca no viven más de 5,6 millones de habitantes, y en cambio crean y exportan una enorme cantidad de talento cinematográfico a todo el mundo. Algunos de sus mejores actores, como Ulrich Thomsen o Nikolaj Lie Kass, están en A second chance. “Lo mejor de nuestro sistema es que no competimos, sino que compartimos. A Ulrich le conozco desde la escuela de interpretación, hace 21, no, creo que hace 23 años. Al resto desde hace lustros. Confiamos unos en otros”. Dicho lo cual, reconoce que le sorprendió que una de las más reputada directoras compatriotas le llamara: “Susanne Bier me llamó un día, mientras yo filmaba en Nueva York la comedia No hay dos sin tres. No me lo esperaba. Sencillamente las cosas pasan[REPITE]”. Su personaje, un policía que debe afrontar la muerte de su hijo y la desesperación de su mujer, encontrando una solución que a cambio le provoca tormentosos dilemas morales, le ha reportado su primer gran protagonista. “Cuando encaras retos así solo puedes aferrarte al guion, confiar en la imaginación y el talento de su creador, en este caso de Susanne, y arremangarte. Y de paso, crear y crecer en el proceso”.
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