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Villas sin crisis inmobiliaria: fuerte demanda y suben preci


Mientras el mercado inmobiliario formal mantiene su parálisis, el alquiler y la venta de inmuebles en las villas porteñas no se detienen. La demanda sube al ritmo del crecimiento de su población y los precios de las rentas se disparan hasta acercarse, en algunos casos, a valores que rigen el mercado de alquileres de los principales barrios de la Capital. Una habitación en la Villa 31 de Retiro cotiza entre los $ 2.000 y $ 4.000 por mes, dependiendo de la ubicación de las viviendas. El valor más alto que puede pagarse por 20 m² en la Villa 31 puede ser el mismo de un departamento de 45 m² en el barrio de Palermo. Claro que en el asentamiento de Retiro todo es de palabra, no existen los contratos y mucho menos rige la ley de inquilinos: "Si un mes la persona no paga, se la desaloja; la demanda es muy fuerte, siempre hay lugar para un nuevo cliente", contó una de las vecinas de la villa.

"Todos los días llega gente al barrio, vienen con plata en efectivo con la idea de comprar en el momento. El mercado está en continuo movimiento", explicó a Ámbito Financiero Angélica Banzer, delegada de la Villa 31. Según precisó, "una casa de dos pisos con 40 m² cotiza por encima de los $ 200 mil, mientras que las piezas de entre 15 m² y 20 m² para la venta están entre $ 60 mil y $ 80 mil". La mayoría de las transacciones se hacen de palabra y algunos gestionan "títulos truchos", no hay cloacas ni agua potable y la mayoría de las veces el espacio se comparte entre más de una familia.

Un dato sorprendente es que algunas propiedades del asentamiento de Retiro llegan a cotizar en la divisa estadou-nidense. "Aquellas que se ubican en la zona más comercial son más caras y se pagan en dólares, aunque a veces los precios se pueden llegar a convertir en pesos", sostuvo Banzer. Es tanta la demanda en la zona que algunos propietarios deciden edificar a lo alto, por encima de sus viviendas, para disponer de nuevas habitaciones para alquilar, o techar patios para convertirlos en un ambiente más para la renta. "Hay que sobrevivir a la crisis que estamos pasando", explican los vecinos.

En el barrio Rodrigo Bueno, en la zona de Puerto Madero, la situación es similar. En los últimos tres años creció casi en un 100% la cantidad de inquilinos. "En 2009, 194 familias rentaban una propiedad; en 2012 -última vez que se censó el barrio- se llegó a más de 380 familias que alquilan", explicó Luis Espinosa, delegado del barrio. En el asentamiento los precios son más económicos por la imposibilidad que tiene de seguir extendiéndose (su terreno no se lo permite). "Una habitación de 4x5 cuesta entre $ 1.000 y $ 2.000 el mes, y una casa de 30 m² se vende por $ 80 mil", agregó Espinosa.

Los inquilinos son, sin duda, los más vulnerables, porque si bien pagan una renta por mes, al no tener contrato no tienen derecho a reclamar nada. En general, tampoco cuentan con los servicios básicos de forma legal y corren siempre peligro de ser desalojados ante un mejor postor. "En el barrio el agua tiene plomo, nuestros hijos se enferman y no podemos exigir otra cosa", denunciaron los vecinos.

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