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Vladimir Putin VS Barack Obama


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En este artículo se presentan las diversas hazañas de los dos hombres más poderosos del planeta, es decir, Barack Obama y Vladimir Putin.



Dando por hecho que hablamos de los dos hombres más poderosos del planeta y que en efecto, estamos en una suerte de Segunda Guerra Fría, más bien tibia, viene a bien comparar a estas dos figuras, no sólo en el aspecto físico, sin académico, laboral y cultural.

En una reunión del G8 en Irlanda del Norte, cuentan los medios locales, ambos presidentes tuvieron un altercado. Durante una conferencia de prensa conjunta, apenas sostuvieron la mirada y los cronistas no tardaron en sacar sus conclusiones: diferencias sobre qué hacer con Siria, que entonces se bañaba en sangre, lamentable situación que hasta hoy no ha cambiado.

Solución más equivocada, pues, a decir de los tabloides británicos, las diferencias habían surgido por quién se quedaba con el gimnasio del hotel, situado entre friísimos lagos y verdísimas colinas, como sólo las hay en aquellas geografías. Obama ganó la partida y Putin, sin mayor problema, cambió la piscina clorada del complejo por las cristalinas aguas de la naturaleza.


BARACK OBAMA

Con sus 1.85 m de altura, por encima del promedio norteamericano, es aficionado al básquetbol, el golf (como todo presidente) y las rutinas de ejercicio en general, incluyendo carreritas con Joe Biden por la Casa Blanca. Sin embargo, últimamente ha cambiado la cesta por las porterías, apoyando al seleccionado de los Estados Unidos en el Mundial de Brasil 2014.

Fanático de una de las series de televisión más controversiales de los últimos años: House of Cards, Obama se ha convertido en un auténtico Garret Walker, el presidente que debe renunciar ante un inminente escándalo y una aprobación en picada, toda vez que la promesa más importante de sus dos administraciones: salir de Irak, está por tomar su segundo aire.

Sobra mencionar que su único triunfo político, la Reforma Sanitaria, no ha cumplido todos sus objetivos; por supuesto, se enfrenta a la presión del Partido Republicano, que no sólo impide su funcionamiento restringiendo los presupuestos, sino que le ha robado la oportunidad de congraciarse con sus electorales de cara al 2016, promulgando la Reforma Migratoria.

El culto mediático que alguna vez poseyó, con su rostro estampado en millones de afiches y llaveros bajo la consigna Yes We Can, es ahora inexistente. Su respuesta ante las primeras consecuencias de la Crisis Económica de 2008-2009, cuando llamó a los trabajadores despedidos y familias desahuciadas a apropiarse de lo que les pertenecía, ya no se recuerdan.

Inclusive la eterna redención de los mandatarios norteamericanos, encabezar algún encuentro en líderes de Medio Oriente, es inimaginable; el Papa Francisco, orando con los líderes de las religiones monoteístas y encontrándose con las autoridades palestinas e israelíes en Tierra Santa, se le adelantó al primer mandatario de raza negra de los Estados Unidos.




VLADIMIR PUTIN

Con sus 1.70 m de altura, por debajo del promedio ruso, se ha dedicado no sólo a aumentar su presencia geopolítica sino física, a través de su página web. “Él está convencido de que un cambio de actividad es el mejor tipo de descanso”, se lee al inicio de una serie de descripciones y fotografías de Putin pescando, montando a caballo, haciendo rafting, practicando sambo y judo, a veces con su amigo, el actor Steven Seagal, esquiando, jugando hockey, manejando todo tipo de vehículos y hasta protegiendo a un tigre en la taiga siberiana.

Tal vez influenciado por la idea del hombre extraordinario de Fiódor Dostoyevski, Putin se ha convertido en un Raskólnikov que está dispuesto a hacer lo necesario por lo que cree correcto: recuperar la antigua gloria de la Madre Rusia, valiéndose de las instituciones soviéticas que aún sobreviven y resucitando otras, como la satelización de sus fronteras más inmediatas.

Imposibilitado ideológicamente, pues el comunismo ya no permea en la nueva sociedad rusa que inclusive ve con nostalgia el antiguo Imperio Ruso, Vladimir ha hecho de su persona un verdadero culto.

Los entrevistados, desde el puerto de Sebastopol, pasando por Moscú y hasta Kamchatka, lo califican de guapo, o al menos lo ven como un hombre fuerte. A los jóvenes más fundamentalistas, de la organización Nashi, les llaman los cachorros de Putin, por el fervor demostrado en torno a la figura del otrora agente de la KGB.

A diferencia de su homólogo norteamericano, Putin es visto como el salvador de Rusia, pues luego de diez años de verdadera crisis económica, política y social, en tiempos en que los jóvenes rusos no tenían ni un dólar para gastar, sólo él pudo rescatarlos del olvido.

En tiempos más recientes y pese a la dependencia extrema del país a las materias primas, sobre todo los hidrocarburos, los propios excedentes se han convertido en la vanguardia denegociación del presidente ruso, quien continúa siendo el primer interlocutor de Occidente para resolver cualquier conflicto internacional, sea Ucrania, Irak, Siria, Corea del Norte, etc.
Veredicto

Es difícil hacerle frente a un Nobel de la Paz que trajo tantas esperanzas de cambio al mundo, pero ante la inutilidad de gran parte de sus esfuerzos, internacionales y domésticos, la gráfica se ha invertido. No en una noche, como en las elecciones mexicanas de 2006, pero sí en estos casi dos cuatrienios.

Luego de dos golazos anotados por Putin, deteniendo a la Siria química y consumando la anexión de Crimea, la revista Forbes tiene toda la razón en darle el lugar que a excepción de 2010, cuando el puesto lo obtuvo el antiguo líder chino, Hu Jintao, estaba reservado paraBarack Obama.

Hoy, Vladimir Putin fácilmente refrendará el título del Hombre Más Poderoso del Mundo.

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