Vuelve a abrir la Confitería del Molino


VUELVE A ABRIR LA CONFITERÍA EL MOLINO


La comprará el Gobierno y la reapertura será en 2016



La Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la expropiación de la Confitería del Molino por unanimidad. Ahora el clásico edificio art noveau dependerá del Congreso y reabrirá en 2016 como una confitería y un museo.

La iniciativa, que fue presentada por el ex senador Samuel Cabanchik, había recibido media sanción en el Senado en 2012. Por esta ley, el Gobierno nacional comprará el edificio según el precio que establezca el Tribunal de Tasaciones de la Nación. Luego se lo transferirá al Congreso, que generará una comisión bicameral para administrarlo.

En el subsuelo y la planta baja del Edificio del Molino restaurado funcionarán -a través de una concesión-, una confitería, un restaurante y un local de productos de panadería y pastelería. El resto del inmueble (cinco pisos), albergará diversas actividades: un museo, un centro cultural y un anexo para actividades legislativas.

Recoramos que la Confitería del Molino fue inaugurada en Rivadavia y Callao en 1905. Desde que la confitería cerró, en 1997, hubo muchos proyectos de ley, declaratorias y ONGs que intentaron recuperar el edificio.

Contemos un poco su historia

La Confitería del Molino fue una histórica confitería, pastelería, bar y restaurante ubicada frente al edificio del Congreso Nacional, en el barrio de Balvanera de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Fue inaugurada el 9 de julio de1916 (con algunas partes aún inacabadas) y cerró sus puertas en 1997. Diversas iniciativas trabajan para lograr su reapertura, ya sea a través de la expropiación, la concesión o la explotación privada ya que tanto el local donde funcionaba el negocio como el edificio de varios pisos que forma parte de la unidad están actualmente deshabitados y en constante proceso de deterioro El conjunto arquitectónico fue declarado Monumento Histórico Nacional también en 1997 (Decreto 1110/97).

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Para construir este valioso exponente del Art Nouveau y vanguardia de la Belle Epoque Gianotti hizo traer todos los materiales de Italia: puertas, ventanas, mármoles, manijones de bronce, cerámicas, cristalería y más de 150 metros cuadrados de vitraux.



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El inmueble, que tiene la forma básica del edificio académico típico de Buenos Aires, está constituido por tres subsuelos, una planta baja y cinco pisos. Los salones para fiestas estaban en la esquina, y los tres subsuelos alojaban una planta de elaboración integral, una fábrica de hielo, las bodegas, los depósitos y el taller mecánico. La envolvente superior servía para viviendas y oficinas. Para que no interfirieran con la actividad de la confitería las columnas de hierro fueron colocadas de manera que sostuviesen los subsuelos y la planta baja y sobre ellas se colocó la estructura de hormigón armado que sostiene el resto del edificio.







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Su fachada, que abraza la esquina, tiene un desarrollo simétrico y está revestida por piedra París. Se destaca en ella su fantasiosa ornamentación, de influencia veneciana.
El edificio posee mosaicos opalinos, capiteles de bronce y cerámicas de oro en la mansarda.
Existían, coronando el ático, unas esculturas alegóricas que homenajeaban a las provincias argentinas.
Aún pueden verse en el frente las aspas de un molino de fantasía y justo encima de él se alza la imponente cúpula en aguja, que fue cerrada con vitrales Art Noveau multicolores











Espero que les haya gustado la info, y ojala este lugar recupere sus viejas costumbres, esperemos que el Gobierno de la ciudad sepa usarlo.