ya se acumulan 200.000 autos sin poder venderse

El plan ProCreAuto sigue sin despegar. El número de unidades en poder de terminales y concesionarios ya equivale a 70 días de ventas, el doble que el año pasado. La cifra incluso es superior a la que se registra en el golpeado mercado brasileño. Por qué la iniciativa no prende



Habían transcurrido casi cinco meses -cargados de expectativa y ansiedad-, decenas de reuniones, olas de rumores y declaraciones cruzadas entre funcionarios y empresarios. Hasta que, finalmente, el Gobierno dio a conocer el plan con que se intentaría sacar a la industria automotriz del lodo para que vuelva a posicionarse como la gran locomotora del "Made in Argentina".
El contexto era sumamente adverso, de la mano de desplomes en los niveles de ventas y producción, con miles de empleados suspendidos y cierres continuos de concesionarios.
Las expectativas generadas por el plan oficial eran tan grandes como la herida que le había causado a la industria el combo dado por la devaluación de enero, el impuestazo a los 0Km y el abrupto cambio de expectativas entre los argentinos.
Apoyado en planes de financiamiento a cinco años y a tasas bajas -además de un congelamiento de precios- se presentó el plan ProCreAuto, comunicado por los funcionarios como una oportunidad "histórica" para adquirir un vehículo.
Pero el daño a la industria ya estaba hecho. Desde el arranque, directivos de terminales, como Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat, se mostraron escépticos frente a las potenciales bondades de la iniciativa oficial.
Que el plan era una "aspirina" para tratar una grave enfermedad o que la baja de precios era "un poco un cuento", fueron algunos de los conceptos que llegaron desde el sector empresarial.
Y el temor a que la medida oficial no termine arrancando, parece confirmarse a la luz de los primeros resultados: en un mes, desde que fuera lanzado, se autorizaron apenas 3.500 créditos.
En términos de ventas, esta cifra equivalió a menos del 6% de los patentamientos registrados en julio. Un aporte que luce exiguo considerando que la industria viene cayendo desde hace siete meses y que el Gobierno, con esta medida, apuntaba a comercializar más de 50.000 unidades.
Cabe destacar que, a la iniciativa oficial, se sumaron múltiples propuestas generadas por las propias automotrices que, aprovechando el interés que suscitó ProCreAuto, también lanzaron planes de financiamiento a largo plazo y tasas bajas.
Así y todo, las ventas de julio cerraron con una tasa de caída del 30%, lo que deja a las claras que el problema que afecta a la demanda no está vinculado únicamente con la necesidad de crédito.
El inconveniente es que, pese a que la industria sacó un pie del acelerador y a que en la actualidad más de 14.000 operarios están suspendidos, hay un dato que no hace más que agregar preocupación a los empresarios del sector: el sobrestock de vehículos que está juntando polvo a la espera de compradores.
Según informó ADEFA este martes, las ventas desde las terminales hacia los concesionarios se estabilizaron en torno a las 55.000 unidades. Si bien consideraron que representa un "buen nivel de actividad" en términos relativos con la serie histórica, destacaron que es una cifra equiparable a los registros del 2010.
En este contexto, según confirmaron a iProfesional desde la consultora Abeceb, actualmente, entre los vehículos que descansan en los playones de las automotrices y los que permanecen en los salones de venta de las agencias, hay unos 185.000 autos en stock.
En diálogo con este medio, Gonzalo Dalmasso, economista de la consultora, aseguró que "este volumen equivale a 70 días de ventas".
El número es preocupante, considerando que en julio de 2013, cuando la industria no paraba de batir récords, el inventario alcanzaba para cubrir 47 jornadas.
Así las cosas, pese a estar importándose y produciéndose menos, el volumen de autos a la espera de un comprador -medido en términos de días de patentamientos-, se incrementó en un 50%.
Otro dato que suma temor al contexto que actualmente atraviesa el sector es que los 70 días de stock que se registran en la Argentina, son incluso muy superiores a lo que se contabilizan en otro mercado también castigado por la crisis, como es Brasil.
Según confirmó días atrás Luiz Moan, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos (Anfavea), en el país vecino el número de 0Km varados a la espera de dueños equivale a 45 días, 25 menos que en el mercado doméstico.
Las razones del sobrestock
Las causas por las cuales pese al plan ProCreAuto el inventario no logra reducirse, están en una cuenta sencilla pero contundente: la demanda -tanto doméstica como externa-, cae a mayor ritmo que la oferta.
Puesto en cifras:
• En el primer semestre de 2013, entre lo que llegó importado y lo que se fabricó, se totalizaron casi 663.000 unidades.
• Este año, en tanto, dicha cifra cayó hasta los cerca de 482.000 vehículos.
• Así las cosas, la oferta global de 0Km descendió un 27%, lo que representó unas 181.000 unidades menos.
Sin embargo, la demanda de autos tuvo un desplome mayor:
• Entre enero y junio de 2013, el mercado externo y el doméstico habían "aspirado" 686.000 autos.
• Este año, como contrapartida, la cifra fue de apenas 477.800 vehículos (baja del 30%).
Esto implicó que la oferta total (producción + importaciones) se desaceleró menos que la demanda global (exportaciones + ventas a concesionarios).
Esto hizo que se incrementara el número de autos sin vender en casi 30.000 unidades en sólo seis meses.
A la hora de bucear en las causas por las cuales el plan oficial no prende, los expertos hacen hincapié en el empeoramiento de las expectativas de los argentinos respecto al futuro de la economía doméstica y de variables clave como el empleo.
En tanto, desde la consultora Economía & Regiones suman un combo de factores, conformado por la caída del poder adquisitivo, la fuerte aceleración de los precios de los 0Km y la suba de los costos de uso y mantenimiento de una unidad.
El tema de los valores, por cierto, no es un aspecto menor: pese al anuncio oficial, con bombos y platillos, de que las terminales habían bajado los precios hasta en un 13% de los modelos que entraron al plan, lo cierto es que, en lo que va del año, en realidad los mismos no sólo no se redujeron sino que se incrementaron.
A modo de ejemplo, cabe destacar que:
• El Agile LS está promocionándose en ProCreAuto a $124.800. Según el Gobierno, esta versión, para entrar a la iniciativa, registró una baja del 7%.
• Sin embargo, este mismo modelo, justo antes de la devaluación de fines de enero, costaba $98.400.
• Es decir que, pese a la festejada quita, la versión se encareció casi 30% en apenas siete meses, lo que equivale a unos $26.400 más.
No es el único caso:
• El Peugeot 308 Active, actualmente es promocionado a $174.600, de la mano de un "6% off".
• ¿Cuánto costaba esta misma versión antes de la devaluación? Unos $141.100.
• Así las cosas, a pesar de la promocionada rebaja, el valor del vehículo experimentó un alza de casi 25%. Puesto en cifras, la suba fue de casi $33.500.
Menos autos argentinos para el mundo
El de las exportaciones es otro aspecto que preocupa a los directivos de terminales y al Gobierno, tanto como la caída de las ventas domésticas.
Las unidades fabricadas que no encuentran demanda fuera del país, por el momento, están redireccionándose al mercado interno.
El temor instalado es que, en tanto y en cuanto los pedidos desde Brasil y por parte de otros países no se reactiven, habrá mayores dificultades para evitar nuevas suspensiones en automotrices o la destrucción de más puestos de trabajo entre las autopartistas.
La mala noticia para la industria es que la floja demanda brasileña explica una parte de la película: otros mercados, que hasta el año pasado eran estratégicos, hoy directamente se volvieron marginales.
En los primeros siete meses, la Unión Europea, por ejemplo, importó apenas 320 autos nacionales, frente a los casi 1.000 registrados en igual lapso del año pasado (derrumbe del 70%).
Venezuela, pese a las promesas de Nicolás Maduro de reactivar las compras de vehículos albicelestes, directamente no adquirió ni una sola unidad en lo que va de 2014. Cabe recordar que hasta junio del período anterior había importado más de 3.300 0Km.
En otros mercados, como Chile, las ventas argentinas también se están viendo castigadas, con un derrumbe de casi 60%, lo que implicó unas 2.800 unidades menos.
En este contexto, Dalmasso advirtió que "las exportaciones de autos nacionales se están concentrando en un mercado que es Brasil. A punto tal que hoy casi 9 de cada 10 unidades que se envían al exterior tienen como destino a la nación vecina".
El experto advirtió sobre los riesgos de esta fuerte concentración en un país en el que el negocio automotriz está en plena caída y en el cual se vienen revisando las proyecciones de patentamientos a la baja.
Dalmasso agregó dos factores extra que meten más presión al actual contexo: la "invasión" de autos de origen mexicano en Brasil -dado el convenio bilateral que estipula un incremento de las importaciones de ese origen-, y la propia presión de las terminales verdeamarelas, que avanzaron con inversiones y ahora están haciendo grandes esfuerzos por sostener los niveles de empleo.
Así las cosas, desde Abeceb esperan que los autos argentinos pierdan terreno en el mercado brasileño: para todo 2014 se prevé un share del 9% en el total de ventas de ese país, un punto menos que en 2013 y dos por debajo del récord de 2011.
A la espera de que arranque ProCreAuto
Una vez que culminen los tres meses de plazo, se da como un hecho que el Gobierno relanzará el plan ProCreAuto pero con una variante: incorporará en las promociones a las versiones de algunos de los vehículos brasileños más vendidos en el país.
Entre los modelos que podrían incluirse figuran el Volkswagen Up!, el Honda Fit y el Toyota Etios.
Pese a esto, en Abeceb no son optimistas: para todo el año prevén menos de 700.000 unidades patentadas, lo que implicaría una caída del orden del 25% respecto de 2013.
Bajo la visión de Dalmasso, sólo en el caso de que despegue el plan oficial podría superarse esa meta.
Sin embargo, juegan en contra las perspectivas de una inflación en alza y de una pauta de devaluación que, sí o sí, terminará pegando en el valor de los vehículos, ya sea entre los importados como entre los de producción nacional, dado el fuerte componente de partes y piezas que se compran en el exterior.
Frente a este escenario, la gran pregunta es cómo hará la industria para sacarse de encima las decenas de miles de autos que esperan por un dueño, juntando polvo en los salones de venta o en los playones de las terminales.