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15 Joyas de la Ciencia Ficción















 A continuación te presento una selección de las películas más representativas de una forma de ver el cine que nos permite viajar a galaxias lejanas, muy lejanas, alucinar con inventos increíbles o sufrir la invasión de razas extraterrestres. ¿Cuáles son tus favoritas y cuáles echas de menos?



Gracias...





Blade Runner (1982)


Ridley Scott redefinió el género adaptando el relato de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, sobre un futuro en el que los hombres apenas se distinguen de sus réplicas mecánicas. El diseño cyberpunk -muy en boga en la ciencia-ficción de los años ochenta-, la banda sonora de Vangelis y la fuerza de las imágenes siguen impactando como el primer día. Ya no hay duda: Harrison Ford era también un replicante. Afortunadamente, la influencia de Blade Runner no se ha perdido como lágrimas en la lluvia.




Trilogía La guerra de las galaxias (1977-1983)

George Lucas tuvo la intuición de disfrazar los cuentos clásicos de príncipes y princesas y el cine de samuráis bajo el ropaje de una aventura espacial para todos los públicos con reminiscencias de Flash Gordon y Buck Rogers. El cóctel de referencias dio como resultado una de las mitologías más potentes del género. Luke Skywalker, Han Solo, Darth Vader y Yoda perduran como iconos que, quizá, vuelvan a visitarnos a partir de 2015, cuando se estrene la primera entrega de la nueva trilogía de Star Wars.




2001: Una odisea en el espacio (1968)

La ciencia-ficción era un género menor y casi de serie B hasta que Stanley Kubrickdemostró que el espacio podía ser un territorio dramático de primer orden. Amada y odiada a partes iguales, lo cierto es que pocas dudas puede haber acerca de la capacidad de Kubrick para subyugarnos con los elementos básicos del cine: imágenes y música, en una coreografía perfecta en la que sobran las palabras. La secuela -2010: Odisea dos- es una muy digna continuación que escarba en el misterio del monolito y su facultad para estimular la inteligencia.




Origen (2010)

Aunque debe su fama a Batman, Christopher Nolan se ha erigido en el gurú de la ciencia-ficción moderna gracias a un artefacto tan intrincado y demoledor como Origen. Concebida como un sueño dentro de un sueño que a su vez está dentro de otro sueño, la película juega con los límites entre realidad y fantasía, encuentro y pérdida, a partir de la historia de un individuo que se dedica a sembrar ideas en las mentes de otras personas. Bebe, y mucho, del anime Paprika, de Satoshi Kon (2006), que sin duda merece ser descubierto por el gran público.




Trilogía Matrix (1999-2003)

Hablábamos de ella hace una semana como referente del cine de acción, pero resulta imposible no hacerle también un hueco entre las mejores cintas de ciencia-ficción. Loshermanos Wachowski catapultaron el género al siglo XXI con la historia de Neo, un hombre corriente que descubre que el mundo real no es más que una ilusión creada por máquinas. Filosofía platónica, estética cyberpunk, música electrónica y unos efectos especiales revolucionarios hacen de Matrix un hito que aún no ha sido superado.




El planeta de los simios (1968)

El mismo año que Stanley Kubrick se iba a Júpiter,Charlton Heston visitaba un remoto planeta dominado por unos monos que guardaban un secreto terrible sobre el futuro de la humanidad. La odisea del astronauta Taylor, basada en la novela homónima de Pierre Boulle, dio pie a una saga que recientemente resucitó con la muy interesante El origente del planeta de los simios. Nos quedamos con la original, cuya impactante escena conclusiva es una metáfora feroz del instinto autodestructivo del ser humano.




Alien (1979)

Otra tripulación que dio mucho que hablar en 1979 fue la de la Nostromo, el inmenso crucero de carga en cuyas oxidadas tripas Sigourney Waeaver se veía las caras con el xenomorfo más temible y letal de la ciencia-ficción. Ridley Scott se llevó el terror al espacio y firmó una de las cintas más influyentes e imitadas del género, cambiando la mansión gótica por una nave y el monstruo clásico por un extraterrestre con malas pulgas. Su continuación -Aliens (1986)- es magistral, y la reciente Prometheus no es el horror que muchos predican.




Stargate (1994)

Antes de convertirse en el director que más veces ha destruido la Tierra, Roland Emmerich se hizo un hueco en Hollywood con esta entretenida cinta de aventuras que jugaba una baza mil veces exprimida por programas y revistas de misterio: ¿y si las pirámides las hubieran construido unos extraterrestres? Kurt Russell y James Spader viajaban hasta el planeta de los "arquitectos" para descubrir que, en efecto, los egipcios habían contado con la inspiración de una raza alienígena con debiliad por conquistar mundos.




Encuentros en la tercera fase (1977)

Si La guerra de las galaxias enseñaba la cara más lúdica y desenfadada de la space opera, un imberbe Steven Spielberg se ocupaba, también en 1977, de demostrar que la ciencia-ficción podía deparar relatos de alto voltaje dramático y trascendente.Richard Dreyffuss interpreta a un tipo corriente que se obsesiona con la imagen de la montaña donde va a ocurrir el primer encuentro entre hombres y extraterrestres. El director ha declarado en más de una ocasión que la escena del rapto del niño es la mejor de su carrera. Comprobadlo vosotros mismos.




La cosa (1982)

El año de Blade Runner y E.T. es también el año de La cosa, la obra maestra de John Carpenter, en realidad una adaptación del clásico El enigma de otro mundo (1951). Kurt Russell es el jefe científico de una base polar que recibe la indeseable visita de un ente extraterrestre con la perturbadora capacidad de adoptar la apariencia de cualquier ser vivo. Está contada con la proverbial habilidad de su autor para lograr el máximo suspense con los mínimos elementos dramáticos, y propone uno de los finales más ambiguos del género en su vertiente terrorífica.




Atmósfera cero (1981)

Tres años antes de rodar 2010: Odisea dos, Peter Hyams trasladó la historia y la estructura dramática de Solo ante el peligro hasta la luna de Io, donde Sean Connery interpreta al máximo responsable de la seguridad de una instalacion minera en la que una droga de diseño causa estragos entre los trabajadores. El resultado es un western espacial sobrio e inteligente, rodado casi íntegramente en interiores, que presta más atención a los personajes que a los efectos especiales.




Saga Terminator (1984-2009)

James Cameron era un don nadie en Hollywood hasta que sorprendió a propios y extraños con Terminator, una feroz distopía en la que un soldado del siglo XXI viaja hasta la América de los ochenta con el objetivo de salvar la vida de la mujer que engendrará al futuro líder de la resistencia contra las máquinas. La segunda parte -en realidad, un remake de la primera con más dinero- fue una de las primeras películas que introdujo los efectos especiales generados por ordenador. La tercera flojea bastante y la cuarta es una digna película de acción.




Doce monos (1995)

Terry Gilliam convirtió La Jetée, cinta experimental de Chris Marker, en una de las distopías más radicales de los noventa. Bruce Willis es un viajero temporal que amanece en el siglo XX para tratar de encontrar la fuente del virus que en el futuro causará una pandemia mundial. Tomado por loco, su única ayuda es una mujer con el rostro de Madeleine Stowe y un perturbado interpretado por un irreconocible Brad Pitt. La puesta en escena, sucia y apocalíptica, es la mejor baza de una cinta que apuesta todo a su giro final de guion.




E.T. (1982)

Un niño, un extraterrestre y un paseo en bicicleta por la Luna. A Spielberg le bastaron estos tres sencillos elementos para construir la que, para muchos, es la mejor aventura infantil de la historia. Es casi imposible no llorar en su tramo final, una apoteosis de montaje visual y musical que reivindica el poder de ensoñación del cine. La reciente Super 8, de J.J. Abrams, es una versión nada disimulada a la que le falta imaginación y le sobra amor por su referente.




Ghost in the Shell (1995)

A partir de un manga de Masamune Shirow, Mamoru Oshii facturó esta joya visionaria que nos sumerge en un mundo altamente tecnificado e interconectado. La Sección 9 de la policía es el departamento encargado de localizar y perseguir a loscyberhackers más peligrosos del mundo, entre los que destaca el escurridizo The Puppet Master. Bajo el disfraz de un thriller policiaco, Oshii desarrolla una parábola existencial sobre los principios que nos hacen humanos, la posible conciencia de las máquinas y los peligros de una sociedad volcada en el individualismo.

























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