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22 hábitos del ejército que te harán un gran líder



Nota del Editor: El artículo original fue escrito por Bill Murphy Jr. en Inc.

Ninguna organización habla más de liderazgo y entrena con mayor tenacidad a su gente; que el ejército.

Habiendo servido en el ejército y cumplido labores periodísticas acerca de él, he tenido la oportunidad de conocer a más líderes militares de los que puedo contar. La mayoría son profesionales admirables. Algunos, desafortunadamente, no están a la altura de los estándares que esperamos por derecho. Sin embargo, hay otros que son realmente extraordinarios.


1. Identifica objetivos


La primera regla del liderazgo es fijarse una meta a la altura de las circunstancias.
Nada es más descorazonador que hacer un trabajo difícil, sucio y peligroso a favor de un objetivo difuso que nadie puede realmente articular. En el ejército, los líderes no siempre eligen sus objetivos, pero debieran abogar energéticamente por objetivos que den sentido a los esfuerzos y riesgos tomados por sus soldados.


2. Reúne inteligencia


La mayoría de las unidades militares tienen a una persona o unidad a cargo de recolectar y sistematizar inteligencia. En los negocios, podemos pensar en investigaciones de mercado y análisis de competencia; en atletismo, tomar conciencia de las fortalezas del competidor. Un gran líder trabaja para esclarecer los desafíos a los que se enfrentará su gente antes de enviarlos a la acción.



3. Planifica una hoja de ruta


Una buena planificación comienza con el objetivo y trabaja en retrospectiva hasta el momento en te encuentras ahora. Es fácil de articular, pero muy difícil de hacer, lo que en cierta medida explica por qué tan pocos de los supuestos líderes en efecto lo hacen. En su lugar, desarrollan estrategias interesantes o prometedoras sin considerar realmente cómo, o si es que, una acción particular los llevará a conseguir el objetivo final.


4. Reúne los recursos


Debes ver si tienes cada uno de los activos necesarios para cumplir con una meta desde el preciso momento en que la fijas. Los líderes excepcionales saben que perseguir objetivos a la altura significa empujar equipos más allá de sus habilidades y activos presentes. Es por esto que decimos que el verdadero emprendimiento es “la persecución de oportunidades sin importar los recursos controlados actualmente”.




5. Da un paso al frente


Tu equipo debe saber que estás aún más comprometido con el objetivo que ellos. Esto significa que debes ponerte de pie y visibilizarte – a veces, literalmente en frente del equipo. La óptica puede ser un elemento clave. Eres el líder. Actúa como tal.


6. Anima a tu equipo


El optimismo es un factor multiplicador. Un equipo no creerá en el éxito a menos que su líder crea en él. Por tanto, reconoce los desafíos y desventajas, pero manténlos en perspectiva. A menos de que estés convencido de que tu objetivo es ahora inalcanzable, no dejes que reine el desasosiego. (Si de hecho estás convencido de que tu objetivo es inalcanzable, ¡vuelve a la Regla Nro. 1!).


7. Corrige los errores


El liderazgo no se trata de ser querido. Se trata de actuar en formas que generan respeto, lo que también significa responsabilizar a tu equipo. Cuando un miembro del equipo queda corto, corregirlo es tu responsabilidad como líder. Hacerlo de una manera constructiva envía el mensaje de que te interesa tanto tu misión, como tu gente.



8. Eleva la moral del grupo



Es importante que tu gente sepa que el equipo es más que la suma de sus partes (esa es una de las razones por la que la mayoría de los soldados que conozco prefieren el slogan de reclutamiento actual, “La Fuerza de un Ejército”, que el anterior, “Un ejército de uno”). También necesitan estar seguros de que les cuidas las espaldas incluso si fallan, simplemente porque son parte del equipo.


9. Ayuda a tu gente


Ser un verdadero líder significa pensar en el largo plazo y comprometerte con tu gente incluso después de terminado un esfuerzo particular. Esto significa ofrecer consejo y oportunidades para que ellos crezcan.


10. Ejercita cuerpo y mente






Si no has servido al ejército, por lo menos debes haber visto la versión hollywoodense – soldados ejercitándose en conjunto, corriendo en formación, cantando. Los ejercicios de rutina militares no transformarán a nadie en un atleta de élite, pero sí te ponen a tono. Es difícil ser un gran líder si no te preocupas de tu mente y cuerpo.


11. Comunícate efectivamente


Como líder, tus palabras son una de tus herramientas más importantes. Si no te estás comunicando, estás fallando. Si tu equipo no conoce su objetivo final, si no tiene una comprensión cabal del plan para obtenerlo o si no entiende el rol que cumplen sus contribuciones personales, estás haciendo algo mal.


12. Sacrifica lo necesario


Cuando hiela, llueve o es peligroso, los soldados necesitan saber que su líder no está pidiendo nada que no estaría dispuesto a hacer por sí mismo. Este es un principio universal del liderazgo. Si le estás diciendo a los miembros de tu equipo que tienen trabajar fines de semana o estás recortando el presupuesto del departamento, tienes que estar dispuesto a compartir la carga.


13. Revisa y adáptate


Como líder, no solamente fijas una meta, diseñas un plan, das una orden y te sientas. En su lugar, es tu deber estar revisando continuamente los progresos realizados. Si las cosas no están funcionando, descubre por qué y haz un cambio. Probablemente has escuchado la cita de Albert Einstein: Locura es “hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. ¡Así que no lo hagas!


14. Admite tus errores


Si tu equipo comete un error, es también tu error como líder. Toma la responsabilidad y hazla parte de ti.


15. Revisa las cosas pequeñas





Es imposible revisarlo todo. Así que, en su lugar, crea una cultura que sugiera que podrías revisar casi cualquier cosa. Los miembros de tu equipo – ya sean soldados o parte del departamento de marketing – harán las correcciones por ti. Necesitas que sea posible confiar en que seguirán tu ritmo y se asegurarán de que las cosas a su cargo funcionen correctamente.


16. Encuentra razones para felicitar


Es notable cómo un par de palabras de alguien a quien respetas pueden inspirarte a trabajar mejor y cumplir con más objetivos. Los grandes líderes saben esto, por lo que siempre buscan oportunidades para ofrecer palabras de elogio y fuerza. La única advertencia es que estas palabras deben ser sinceras, lo que significa que debes conocer bien a tu gente y preocuparte por ellos.


17. Tómate tiempo libre


Esto llegó a mi radar cuando me encontraba reporteando en Iraq y tenía intenciones de entrevistar a un oficial de alto rango. Me contestaron que había ido a casa con permiso – básicamente, la palabra militar para vacaciones. Disculpe, ¿un general de vacaciones en mitad de una guerra? La teoría era que mientras los oficiales de alto rango no tomaran vacaciones, nadie de un rango menor las pediría. Necesitas alejarte de tu trabajo y equipo para ver las cosas en perspectiva y liderar de mejor manera.


18. Agradece y valora



Agradecer a las personas es diferente a simplemente ofrecer palabras de ánimo. Significa señalar el carácter de la conexión entre el esfuerzo individual y cómo este afecta el objetivo final. Hacer las cosas bien en pos de un objetivo con significado, es una necesidad humana básica. Demuestra a las personas que ves su trabajo y lo valoras.


19. Ejercita el buen juicio


A nivel básico, tu buen juicio es una de las pocas cosas que tienes para ofrecer a los miembros de tu equipo. Ellos necesitan saber que están sopesando los costos de sus esfuerzos con el impacto que tendrán en el objetivo final – y, por supuesto, si el objetivo final sigue valiéndolos. Si les pides que hagan algo, es porque crees que vale y funcionará.


20. Demuestra compasión





Tu misión es importante (de otra forma no sería tu misión). Sin embargo, no es lo único en la vida de tu gente. Más aún, la gente comete errores – y tú también los cometerás (ver la Regla Nro. 14). Así que, aunque quieres que los miembros del equipo se adapten a estándares altos, debes también incorporar tu lado humano. Las personas no son máquinas; deben ser tratadas como personas.

21. Comprométete con la vida


Los líderes inteligentes saben que las recompensas externas son escasas y frecuentemente poco satisfactorias. Las medallas y agradecimiento simplemente no compensan ni justifican los horrores de la guerra. De manera similar, el dinero es pocas veces suficiente para hacer feliz a la gente después de trabajar duro en un negocio o emprendimiento. Por tanto, si tu trabajo no es tu propia recompensa, probablemente nunca serás realmente feliz. Pregúntate a menudo si realmente crees en lo que estás haciendo. Si la respuesta es no, busca una manera de cambiar eso.

22. Duerme tranquilo


La falta de sueño arruinará tu vida. Peor que eso, te hará un líder poco efectivo. Debes reconocer que el secreto para ser más eficiente no es siempre trabajar más duro, sino que también requiere de alejamiento, descanso y tiempo para recargarse. Si estás comprometido como l



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