Check the new version here

Popular channels

25 Novelas Gráficas que debes leer










Novelas Gráficas cortesia de La Penumbra 3...






From Hell

La obra maestra de Alan Moore y Eddie Campbell apareció por entregas en varias revistas entre 1991 y 1996. El dúo da forma a una compleja y fascinante combinación de estilos narrativos que abarca el periodismo de investigación, el folletín, la especulación fantástica, el tratado filosófico, el ensayo sociológico y la investigación policial. La obra, que fabula sobre la identidad y los motivos criminales de Jack el Destripador, se apoya en abundante material documental de la época y en las propias investigaciones de Moore. El título toma prestado el encabezado de una carta enviada supuestamente por Jack a la prensa en 1888. Dio lugar a una curiosa película interpretada por Johnny Depp y Heather Graham. 






Watchmen 

De nuevo Alan Moore, esta vez en colaboración con el dibujante Dave Gibbons, es el responsable de uno los títulos más influyentes del medio. Publicado por DC entre 1986 y 1987, la obra reinventa el concepto de superhéroe clásico y convierta esta figura es una suerte de antihéroe desencantado que despierta más recelos que simpatías entre los ciudadanos. Empapada del espíritu orwelliano de su época, Moore reflexiona sobre la seguridad omnímoda y los excesos del poder político ejercido sin límites. Zack Snyder tuvo el valor de llevarla a la pantalla con resultados más que convincentes, aunque su afición a los ralentís desmerece el empeño






Contrato con dios

El maestro Will Eisner, referencia fundamental para entender a Frank Miller, Alan Moore y Neil Gaiman, inauguró de algún modo el concepto de novela gráfica con esta trilogía, iniciada en 1976, que nos sitúa en un Manhattan oscuro, sucio y sombrío en plena Gran Depresión. Escrito y dibujado con tanta habilidad como destreza expresiva, estamos ante un relato de plena vigencia en la actualidad, pues sus protagonistas son perdedores varados en un mundo que se derrumba a su alrededor. Eisner también es el creador de The Spirit, personaje que Frank Miller llevó a la pantalla con excesivo celo gráfico. 






Maus

Formado en la escena underground y alternativa del cómic norteamericano, Art Spiegelman tardó nada menos que once años (1980-1991) en volcar los recuerdos de su padre sobre el Holocausto. La obra apareció publicada en la revista independiente Raw, fundada por el propio autor, y rápidamente se convirtió en una referencia de culto entre la crítica especializada. Lo mejor y lo peor del ser humano desfilan por sus viñetas, dando lugar a una historia que mezcla la autobiografía, el relato de ficción, el ensayo político y el simple grito de furia de un hijo que rinde tributo a su padre. La metáfora de gatos (nazis) y ratones (judíos) sigue funcionando con hiriente dramatismo.






El regreso del caballero oscuro

El Batman de Nolan hunde sus raíces en este relato desencantado y crepuscular que apareció por entregas en 1986 para la editorial DC. Frank Miller, tan buen dibujante como narrador, nos traslada a una ucrónica década de los ochenta en la que Superman se ha convertido en una suerte de héroe fascista con delirios de grandeza. Frente a él, un Batman cincuentón y de vuelta de todo que resurge de sus cenizas para devolver la esperanza a las buenas gentes de Gotham. El propio Miller firmó en 2002 una secuela, El señor de la noche contraataca, que no es tan mala como se dijo ni lo suficientemente buena para reivindicarla. 






Génesis

Robert Crumb, pionero como Art Spiegelman del cómic underground en EE.UU., tardó cuatro años en redondear esta adaptación literal del origen bíblico del universo basada en la traducción de la Torá al inglés por Robert Alter y en la Biblia de King James. Con su habitual estilo áspero y calculadamente creepy, el padre del gato Fritz despliega una visión rica en incestos y violaciones y donde, además, la mujer tiene un papel más relevante del asumido por la tradición. Una bofetada en las mentes bienpensantes que deviene en una reivindicación de lo femenino. 






La feria de los inmortales

El francés Enki Bilal es uno de los autores más respetados en Europa. Relativamente desconocido fuera de los círculos especializados, a su talento debemos una obra mayor como La feria de los inmortales (1980), primera parte de su trilogía Nikopol. A medio camino entre el dibujo preciosista de Moebius y los delirios mesiánicos de Jodorowsky, Bilal desarrolla una historia ambientada en una Francia de tintes fascistas y paramilitares. En medio un héroe, Alcide Nikopol, atrapado entre dioses egipcios llegados del espacio y políticos con ansia de inmortalidad. 






El Incal

Hablamos antes del binomio Moebius-Jodorowsky, así que es justo referirse a su obra más influyente y redonda; también la más densa y jugosamente alucinada. El Incal, realizado de 1980 a 1988, sigue las peripecias de John Difool, un detective muerto de hambre que navega entre dimensiones en compañía de un pájaro parlante con síndrome de Pepito Grillo. Sus aventuras, sin principio ni final definidos. son una mera excusa para que Jodorowsky desarrolle sus cuestionables teorías metafísicas y psicomágicas. O entras o no entras, es así de simple. 






Pyonyang

El dibujante canadiense Guy Delisle puede ser considerado el padre de la novela gráfica autobiográfica actual. Acaso su título más conocido sea este relato sobre su estancia en la capital de Corea del Norte bajo el régimen de Kim Jong-il. En clave de humor pero no exento de una mirada política y sociológica que no deja títere con cabeza, el autor desgrana sus experiencias desde el mismo momento que llega al aeropuerto, donde se acoplan a él un guía y un traductor que están obligados a seguirle a todas partes.  






Ronin

Repetimos jugada con Frank Miller cuando se cumplen 30 años de la publicación de esta inconmensurable obra que no ha perdido un ápice de frescura narrativa y espectacularidad gráfica. Editada por DC entre 1983 y 1984, es uno de los trabajos más personales del autor, que vuelca su minucioso conocimiento del manga japonés y las historietas europeas de ciencia ficción, en particular el universo alucinado de Moebius y otros autores de Métal Hurlant. Este trabajo también puede entenderse como una versión ampliada de su visión japonesa de Lobezno para Chris Claremont.






V de Vendetta

Es probablemente uno de los títulos más conocidos, traducidos y vendidos de Alan Moore, aquí en colaboración con el dibujante David Lloyd. A su éxito fuera de las tiendas contribuyó no poco la versión cinematográfica protagonizada por Hugo Weaving y Natalie Portman, que si bien edulcoraba un tanto el relato original, tenía el valor de inocular grandes dosis de veneno anarquista en una gran producción de multisalas. Moore se arrepiente de su inocencia política de entonces -se publicó entre 1982 y 1988-, pero lo cierto es que su mensaje subversivo tiene cada vez más adeptos. No hay más que ver el movimiento Anonymous. 






¡Puta guerra!

Cuando el año pasado Jacques Tardi rechazó la Legión de Honor, máxima distinción francesa, puso de manifiesto que sus principios morales no tienen precio. El padre deAdèle Blanc-Sec y Nestor Burma -si bien éste es una criatura del escritor Léo Malet- ha dado lo mejor de sí en varias obras dedicadas a describir los horrores de la I Guerra Mundial. Nos quedamos con ¡Puta guerra!, junto al no menos primoroso Jean Pierre Verney, título que en España se publicó con un magnífico dvd documental. Es lo más parecido a Salvar el soldado Ryan en cómic.






Agujero negro

El norteamericano Charles Burns dio un puñetazo en la mesa con esta desasosegante historia que lanza una mirada cargada de nihilismo y desencanto sobre la adolescencia. El punto de partida es tremendo: una enfermedad de transmisión sexual causa horribles deformaciones en los jóvenes afectados. ¿Plaga bíblica? ¿Venganza divina? ¿Horror vacui? Brad Pitt lleva años encaprichado de llevarla al cine con su productora Plan B, pero no es fácil reunir millones de dólares alrededor de un proyecto que no casa precisamente con el Hollywood más comercial. 






Persépolis

La misoginia que rodea ciertas formas de arte popular ha llevado a algunos especialistas a denostar la obra de la iraní Marjane Satrapi, autora de esta lírica y hermosa reivindicación de lo femenino en el mundo árabe. Escuece el éxito de Satrapi entre las élites intelectuales y duele la generosa taquilla de la adaptación fílmica de Persépolis. La razón, como siempre, acaba imponiéndose a la estulticia y nos permite calibrar en su justa medida esta obra que deviene en una crítica tan feroz como acertada contra el fundamentalismo islámico.






Bloodstar

Richard Corben + Robert E. Howard. La tormenta perfecta azotó el incipiente mundo de la novela gráfica en 1976, fecha de publicación de esta fantástica versión ilustrada de un relato del creador de Conan. Abrir hoy las páginas de Bloodstar sigue resultando tan fascinante como hace casi 40 años. El trazo firme y vigoroso de Corben y su espléndido uso del color conforman una experiencia netamente estética por la que desfilan mundos de fantasía, magos, brujos y antihéroes desencantados. Una joya imperecedera.






Emigrantes

Recogiendo el testigo de maestros como Frans Masereel, el australiano Shaun Tan es uno de los pocos historietistas actuales que se dedican a la creación de novelas gráficas sin texto. Es conocido fundamentalmente por sus obras infantiles, pero en 2006 se ganó el favor del público adulto con esta emotiva narración que rinde homenaje a los emigrantes de cualquier edad y condición, en cualquier parte del mundo y en cualquier época. Contemplar sus páginas es asistir a una secuencia de imágenes que concentrar esperanza, dolor, amargura, fe y esperanza en un futuro mejor. 






Jimmy Corrigan: el chico más listo de la tierra

Chris Ware se fijó en el magistral Little Nemo de Winsor McCay para crear a su personaje fetiche, Jimmy Corrigan, un hombre de mediana edad que se evade de su presente gris y solitario imaginando toda clase de aventuras encarnándose en la proyección de su yo infantil. Pasado, presente y futuro se conjugan en una sucesión de historias paralelas que Ware fue publicando a lo largo de los años 90 en la revolucionaria Acme Novelty Library. A España llegó en el año 2000, en un volumen recopilatorio que figura en la sala de trofeos de los fans más sensibles.






Epiléptico

David B. (alias artístico de Pierre Françoise) narra a lo largo de más de 400 páginas su crecimiento como autor a la vez que refleja las secuelas de la enfermedad de su hermano, aquejado de epilepsia. Duro y sin concesiones, pero también tierno y esperanzador, estamos ante un relato vital para comprender la explosión del cómic autobiográfico. Arrugas, del español Paco Roca, debe mucho a esta historia en la que ese Gran Mal del subtítulo devora las viñetas metamorfoseándose en criaturas infernales, manchas negras y blancos infinitos.






Palestina. En la franja de Gaza

Joe Sacco es el niño mimado de la novela gráfica actual. Y con razón. Periodista de formación, sus estancias en el extranjero como cronista han acabado convirtiéndose en agudos retratos de los algunos de los grandes problemas sociopolíticos que sacuden al mundo. Su estilo se sitúa a medio camino entra la crónica periodística, la autobiografía y el documental gráfico, a lo que se suma un posicionamiento claro en los conflictos que cubre. También recomendamos Notas al pie de Gaza y la tremenda Gorazde: Zona protegida.  






Adolf

No nos olvidamos (no podíamos) del maestro Tezuka. El padre de Astroboy, pionero del anime y uno de los animadores capitales del siglo XX, conmovió al mundo con este Adolf, publicado de 1983 a 1985 y que vio la luz en España en cinco tomos. Con su habitual maestría narrativa y vigor gráfico, Tezuka cuenta la historia paralela de tres hombres llamados Adolf: un judío, su mejor amigo y Adolf Hitler. Cuesta olvidar, una vez leídas, las páginas de esta crónica negrísima que denuncia los totalitarismos y la barbarie que marcaron buena parte del siglo XX.






Los Metabarones

Palabras mayores si hablamos del dúo Jodorowsky-Giménez. Si la prosa del primero es una ventana a otras dimensiones, el dibujo del segundo es una inmersión visual en la mejor ciencia-ficción de siempre. Poderosamente influidos por el universo de Dune, el binomio colaboró en ocho volúmenes que cuentan la historia de cinco Metabarones, una dinastía de poderosos guerreros cuyas acciones tienen lugar en un mundo con ecos de tragedia griega. En España se editó en un solo volumen que resulta perfecto para pasar la gripe A. 






Fun Home

Si os gusta la serie A dos metros bajo tierra no podéis perderos esta deliciosa obra, cargada de mala leche y fina ironía, que editó en 2006 la autora norteamericanaAlison Bechdel. La trama lo dice todo: un padre de familia, dueño de una funeraria, es incapaz de aceptar abiertamente su condición de homosexual, mientras su hija, por el contrario, se declara abiertamente lesbiana. Bechdel es esa hija rebelde y vitalista que aprovecha el retrato de su familia para explorar con bisturí la sociedad norteamericana de la década de los setenta. 






Paracuellos

El imprescindible Carlos Giménez cuenta sus títulos por obras maestras. Excelente dialoguista y mejor dibujante, el español empezó a publicar sus recuerdos de infancia a partir de 1975 en una serie de historietas que hoy encontramos reunidas en un solo volumen. Podría discutirse si es o no una novela gráfica, pero su condición de relato autobiográfico -Giménez estuvo en varios hogares de Auxilio Social- con principio y final definidos lo convierte en un referente indispensable del cómic nacional. Pocas veces hemos leído y visto una crónica de la infancia en toda su complejidad.  






Marvels

La ración de superhéroes tradicionales se la servimos a los enormes Kurt Busiek (guion) y Alex Ross (dibujo). Ambientada en los años 40, la historia propone un origen alternativo para los principales personajes del universo Marvel, empezando por la Antorcha Humana y el Namor originales. El reportero Phil Sheldon, hilo conductor de la obra, actúa como testigo de excepción de la aparición de los mutantes y otros seres excepcionales a los que denomina prodigios (marvels). Una maravilla sin fecha de caducidad.






Sandman

Terminamos nuestra lista con uno de los proyectos más ambiciosos, fascinantes y complejos del cómic moderno. Quizá habría que inventar una categoría para clasificar el Sandman de Neil Gaiman, publicado por DC entre 1989 y 1996 como una serie numerada para los lectores adultos. La tremenda fantasía del autor, que se apoyó en diversos dibujantes a lo largo de los años, encuentra un trasunto perfecto en el maestro de los sueños que da título a la obra, una encarnación del onirismo turbia y siniestra que nos acompaña hasta el fin de la eternidad. 











0
0
0
0No comments yet