3 Casos de familias desplazadas por culpa de las pandillas



Lince este post es con el fin de informar y exponer los casos de violencia que ocurren en el salvador dia a dia.. te recomiendo leer el post antes de comentar, comentarios fuera de lugar sera borrados gracias por su comprension.


Centroamérica se caracterizó el siglo pasado por conflictos civiles que expulsaron a varios de sus nativos a tierras estadounidenses en busca de oportunidades. Marginados del sistema no dudaron en comenzar a delinquir y a agruparse en pequeños grupos, los de la Calle 18 y la MS13 son un claro ejemplo.

Ambos crecieron en Los Ángeles, se organizaron como mafias y extendieron sus ramificaciones a sus territorios de origen. Son algunas de las cientos de organizaciones criminales que operan en Centroamérica con decenas de miles de miembros en México, Honduras, Guatemala y El Salvador.

Sus operaciones se basan en la extorsión, el tráfico de drogas, la venta de armas, el robo y los asesinatos por encargo.

La MS13 es considerada por el FBI como la pandilla más peligrosa de los Estados Unidos
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En este post veras 3 casos de familias desplazadas por la violencia de las pandilas





Caso 1



Jaime, un policía de San salvador, ahora asignado a otra unidad, huye a mediados de 2011 del barrio en la que compró su casa porque se descubrió vecinos pandilleros del Barrio 18. Al principio trazaron un pacto de caballeros, pero a medida que la convivencia convirtió esa frontera imaginaria en un barril en el que pueden depositarse todas las rencillas, Jaime prefirió huir. Ya había amenazado con una pistola y no quería sacarla por segunda vez. Temía que lo mataran o terminar preso por el simple hecho de defenderse de aquello que él consideraba como una amenaza.

Recuerdo de Jaime:
Una noche de mediados de 2001 tomaba con un vecino, en la tienda del barrio, cuando sus vecinos pandilleros, también embriagados, llegaron a preguntarle si él era de los policías que mataban "homies" (termino usado por pandilleros para referirse a sus camaradas). Jaime, que estaba sentado, se paró y sacó su pistola. Se volvió a sentar y la posó en su pierna derecha. "Si quieren, probamos", les dijo.

Al día siguiente recibió un anónimo debajo de la puerta de su casa: "O te vas o se mueren vos, tu mujer y tus dos hijos".

Jaime lo dejó todo. Todavía intenta vender la casa y ahora alquila otra en otro municipio, en otro departamento.



Caso 2


Carolina nació, creció y se desarrolló en una comunidad dominada por la Mara Salvatrucha. Esa frontera gris que obliga a convivir con pandilleros, compartir con ellos, respetarlos a ellos, terminó definiendo el amor de Carolina hacia uno de esos pandilleros. Carolina se hizo su mujer y tuvo un varón de esa relación. Cuando el niño tenía dos años, su padre cayó preso.


Recuerdo de Carolina: su marido la obligó a visitar la carcel, al oriente del país, todas las semanas, y en cada visita la obligó a meterse droga y chips de celulares en la vagina. A mediados de 2009, unos custodios la descubrieron con un paquete de marihuana que llevaba en la vagina. Se le cayó después de que la obligaron a hacer decenas de cuclillas. Fue encarcelada seis meses en carcel de mujeres, en el la ciudad de Ilopango. Cuando salió, los pandilleros de su barrio la llegaron a buscarla hasta su casa. Le dijeron que debía continuar con las misiones. Carolina se negó, la golpearon enfrente de su hijo. La dejaron malherida.

]Carolina decidió largarse de su casa, abandonar a su familia, y cargar con su hijo, hoy de cinco años. Alquiló una casa en el departamento del pais, al occidente, pero hasta allá la persiguió la pandilla. Alguien la denunció como desaparecida y en agosto de 2011 colgó su imagen en el noticiero popular, uno de los de mayor rating en El Salvador. Al siguiente día, una vendedora de celulares, mientras ella cargaba su saldo, la reconoció y le preguntó que por qué se había fugado de su casa.

Recuerdo de Carolina: caminó de regreso a su casa, junto a su hijo, mirando por el rabillo del ojo. Cruzó el centro de la ciudad, llegó al mercado, lo atravesó, y por todo ese trayecto sintió que alguien la perseguía. Al día siguiente se dio cuenta de que la vendedora no guardó su secreto, y que incluso distribuyó su celular. Lo supo porque alguien marcó a su teléfono, y antes de que esa voz terminara de decir: "Al fin te encontramos, mujer hija de…", ella aventó el aparato en un basurero del parque central. Carolina se movió a otro departamento, y luego cruzó, indocumentada, hacia Guatemala. No piensa regresar.


Caso 3



A Juan lo acaban de amenazar de muerte. Lo han amenazado sus propios sobrinos, que ahora "caminan" con la Mara Salvatrucha. Juan vive en una comunidad al occidente del país, y no sabe qué hacer con su vida. Entres sus alternativas todavía no contempla huir, porque dice que adonde quiera que vaya pasará lo mismo.

—Las pandillas están en todas partes. Tengo dos lugares adonde ir, pero en esos dos lugares también hay pandillas. A lo mismo voy a ir a dar -dice Juan.

—¿Y entonces qué piensa hacer?

—Esa es la cuestión. Yo no quiero perder todo lo que tengo acá, así que a lo mejor me toca defenderme por mis propios medios. Porque a uno, de pobre, ¿quién va a venir a prestarle ayuda?





¿Cuántas familias son desplazadas en El Salvador? Y no solo en el Salvador sino a nivel latinoamericano. La respuesta a esa pregunta podría ser una incógnita para siempre. Lo cierto es que mientras más se pregunta, mientras se revuelve entre las historias de amigos y conocidos, siempre aparecen muchos nuevos casos. Demasiados.


No permitan que esta plaga llegue a sus paises... al primer indicio saquenlos por que si no sera demasiado tarde..